Daniel Shoer Roth

Recuerdan heroísmo judío en Varsovia

MARK EDELMAN, uno de los jefes de la resistencia polaca, el domingo en la conmemoración.
MARK EDELMAN, uno de los jefes de la resistencia polaca, el domingo en la conmemoración. DANIEL SHOER ROTH / El Nuevo Herald

Todos los años los judíos del mundo se congregan para recordar Yom Hashoa, el Día del Holocausto. La fecha --que se conmemora el martes-- se escogió hace más de seis décadas para coincidir con el aniversario del levantamiento del Gueto de Varsovia, el episodio más heroico de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Por eso es que aquí en la capital polaca, más que en cualquier otro lugar, la recordación tiene un espíritu sin igual, más íntimo.

Sobre los vestigios del mayor gueto de la Alemania nazi, cientos de judíos y no judíos se congregaron el domingo al mediodía para rendir tributo a los héroes de la resistencia, liderada por Mordecai Anielewicz, que se sublevó entre el 19 de abril y el 16 de mayo de 1943, cuando fue aplastada por las SS.

Un sobrevivientes fue Marek Edelman, uno de los jefes de la resistencia, quien el domingo estuvo al frente de una solemne procesión, flanqueada por soldados polacos, que salió del Monumento a los Héroes del Gueto de Varsovia, una majestuosa escultura que da rostro a los caídos.

"Los judíos no fuimos como ovejas al matadero'', dijo Philip Bialowitz, de 80 años, quien participó en un levantamiento similar Sobibor, un campo de concentración. "Este lugar es testamento de nuestro espíritu de supervivencia''.

La fecha ha adquirido un sentido especial en Polonia, donde más de tres millones de judíos fueron asesinados, porque durante las décadas de comunismo --y especialmente después de una campaña antisemita iniciada en 1968-- cualquier manifestación pública que recordara el horror nazi estaba prohibida.

Pero hoy Yom Hashoa es una ceremonia nacional a la que asisten altos líderes del gobierno porque el levantamiento se considera parte clave de la resistencia polaca contra el nazismo, explico Piotr Kowalik, director del centro educativo del Museo de Historia de los Judíos Polacos.

La comunidad judía de Polonia renace. Aunque sólo hay 3,000 judíos inscritos en instituciones religiosas y laicas, se estima que en el país viven al menos 30,000 personas de origen judío que no se identifican como tales debido al pasado, dijo Piotr Kadlcik, presidente de la Unión de Comunidades Judías de Polonia.

"Tenemos que convencer a la gente que no hay nada malo en ser judío'', dijo Kadlcik. "Por supuesto que no podemos crear la comunidad como era antes de la guerra, pero podemos construir algo'', destacó.

Y ya lo están haciendo. Ayer, por ejemplo, después de los actos oficiales se ofrecieron charlas abiertas al público en la sinagoga Zelman y Rywka Nozyk, la única conservada en esta ciudad con sus estilo romano y bizantino original. Se construyó entre 1898 y 1902 y durante la guerra los nazis la usaron como almacén y caballeriza.

La comunidad también se ha beneficiado del llamado Renacimiento Judío, un movimiento liderado fundamentalmente por polacos no judíos que tratan de rescatar los aspectos culturales e históricos de la cultura hebrea hecha cenizas tras la guerra. Hoy es fácil encontrar restaurantes con platos judíos, bandas de música klezmer y festivales de danza y cine judíos.

Sin embargo, para los judíos eso no es tan importante como mantener viva la memoria de la tragedia y, a su vez, fomentar un sentido de pertenencia difícil de alcanzar.

Para ello, las principales ciudades están llenas de placas y monumentos que inmortalizan una presencia judía que data de hace más de un milenio.

Uno de ellos es Umschlagplatz, erigido sobre lo que fue la rampa de una vía férrea desde la que en 1942 mas de 300,000 judíos de Varsovia fueron transportados a los campos de muerte.

Marian Feldman acudió el domingo a colocar una flor. El hombre de 86 años dijo que estuvo en Siberia cuando su familia fue conducida a esa rampa para no regresar. Como él, algunos judíos decidieron quedarse en Polonia después de la guerra.

"Alguien tenía que quedarse como testigo'', expreso Feldman. "No fue agradable, pero este tipo de actividad indica que ha habido progreso''.

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