Daniel Shoer Roth

Mark Rosenberg: una nueva etapa para FIU

Mark B. Rosenberg, presidente de FIU.
Mark B. Rosenberg, presidente de FIU.

En 1976, Mark Rosenberg se mudó de Pittsburgh a Miami contratado como profesor asistente de Ciencias Políticas en la Universidad Internacional de la Florida (FIU). Cuando conoció a sus vecinos en South Miami y les contó lo que hacía aquí, le preguntaron si FIU era la Universidad de Miami.

"Entonces nadie conocía la universidad'', recordó Rosenberg, quien 33 años más tarde se convirtió en su presidente este verano.

FIU ha dejado de ser una escuela suburbana con limitada variedad de cursos y se ha transformado en una prestigiosa institución universitaria que ha catapultado el conocimiento académico y cultural en Miami, abriéndole camino a 130,000 profesionales que han egresado de sus aulas en casi cuatro décadas. Su crecimiento, en diversidad y tamaño, ha sido muy vibrante, al punto que desde hace unos meses alberga la primera Escuela pública de Medicina en la región, la cual recibió 3,600 solicitudes para 43 cupos que se abrieron en la primera clase.

Dado que los fondos estatales para la educación superior están en picada, a Rosenberg, no obstante, le esperan decisiones espinosas de cuyos resultados dependerá la continuidad del crecimiento y el progreso de la institución que preside.

"A corto plazo, mi misión va a estar dirigida a frenar el declive financiero debido a la crisis económica; a restaurar los ingresos privados; a consolidar para crear eficiencia'', señaló Rosenberg tras una visita a la redacción de El Nuevo Herald esta semana.

"El lujo de diseñar grandes sueños debe esperar, porque hay asuntos financieros urgentes a los cuales tenemos que prestar todas nuestra atención'', agregó Rosenberg, quien se desempeñó como el rector del Sistema Universitario de la Florida.

En este último cargo, tuvo la responsabilidad de trabajar con legisladores estatales y federales para conseguir los fondos de 11 universidades públicas en el estado que cobijan a 300,000 estudiantes y operan con un presupuesto anual de $8,000 millones.

Su otra prioridad inmediata es estar preparados para el proceso de acreditación de la Asociación Sureña de Colleges y Escuelas (SACS), la entidad regional que evalúa cada diez años el desempeño de las universidades públicas. Con esta acreditación, las instituciones tienen la facultad de solicitar ayuda financiera del gobierno federal.

Los funcionarios que visitarán las instalaciones universitarias pronto inspeccionarán todos los contratos y las credenciales de los profesores para asegurar que están dictando cursos en el campo que fueron contratados. También examinarán que quienes han recibido los títulos, hayan cumplido todos los requisitos.

"Nosotros tenemos confianza en que efectivamente estamos ofreciendo un producto de alta calidad'', aseguró Rosenberg. "Pero es un chequeo muy serio, de manera que tampoco es bueno confiarse demasiado''.

Rosenberg, de 59 años, recibe las riendas de FIU de manos de Modesto Maidique, cuya pasión por la educación y espíritu emprendedor se vieron plasmados en el florecimiento de la universidad, con recintos en los municipios de Sweetwater y de North Miami.

"Soy un discípulo del Dr. Maidique, hay que reconocerlo plenamente. Llevo valores parecidos'', destacó el nuevo presidente. "Claro que conmigo la universidad va a tener un crecimiento diferente'', se distinguió Rosenberg.

En su agenda: consolidar y ampliar la Escuela de Medicina; estrechar lazos más profundos con la comunidad; buscar maneras de promover una comunidad universitaria que sienta más orgullo de sí, dijo.

"Vamos a canalizar mejor nuestros intereses internacionales a través de una nueva escuela internacional que va a consolidar todos los programas bajo una bandera'', adelantó Rosenberg, quien es experto en Centroamérica y ha publicado siete libros.

"Hay que asegurar que estamos contratando mejores profesores, no porque no tenemos buenos profesores, sino porque queremos contratar más'', agregó.

Rosenberg tiene un plan estratégico de cuatro ejes: financiero, académico, investigación y comunitario.

En el primero, contempla diversificar las fuentes de ingresos con fondos federales, estatales y privados. A nivel académico, una de sus metas es acelerar el tiempo que lleva a los estudiantes graduarse, ya que varios factores demográficos y socioeconómicos inciden en el atraso de un alto porcentaje de alumnos.

En referencia al tercer eje de su visión, Rosenberg precisó: "Es importante que mantengamos la enseñanza al ritmo de la investigación, porque es la investigación la que está dinamizando el mundo del conocimiento''.

Por último, su proyecto es involucrar más a la universidad en los asuntos comunitarios, comenzando por los municipios donde se están sus sedes.

Rosenberg planea lanzar una campaña para colectar fondos y espera recaudar $50 millones el próximo año. La Junta de Gobernadores de FIU ha fijado una meta de $750 millones en siete años.

Durante los próximos 10 años, la FIU calcula que otorgará títulos universitarios a más de 100,000 estudiantes; gastará $10,000 millones en enseñanza e investigación; invertirá $500 millones en nueva construcción de instalaciones; y generará 5,000 nuevos empleos.

"Somos un templo de creatividad, de desenvolvimiento económico, innovación, generación de empleos y, por lo tanto, pensamos que somos un eje de lo que va a ser el dinamismo de nuestra comunidad'', concluyó Rosenberg. "Vamos a celebrar ese dinamismo''.

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