Daniel Shoer Roth

Lo que cuestan esos tarjetazos

Desde un estudio en Coral Gables, Roberto Rodríguez Tejera, un popular presentador de la radio hispana, está notando las secuelas del escándalo de las tarjetas de crédito que ha empañado la imagen del Partido Republicano de la Florida.

"Hasta hace poco, cada vez que abría los micrófonos había un sentido pragmático de que básicamente todo lo que hacían los republicanos era bueno, no importa lo que fuera'', comentó Rodríguez Tejera, conductor de Prohibido callarse en la emisora WQBA de Univisión. "Pero esa visión ha comenzado a colapsar. Mi audiencia está viendo la realidad menos desde la perspectiva del partido y más por lo que está sucediendo''.

Ese súbito cambio, principalmente entre cubanoamericanos que han sido republicanos hasta la médula, pudiera influir en quién será el próximo floridano que toma asiento en el Senado federal y en las elecciones legislativas.

"Marco [Rubio] ha sido el muchacho que viene en caballo blanco vestido de guerrero. El nivel de esperanza en él para muchos hispanos era muy alto'', agregó Rodríguez Tejera. "Pero de pronto lo están viendo como cualquier otro político. Mientras más información sale a relucir sobre las tarjetas de crédito, más sale perjudicado''.

La gota que rebosó el vaso fue el hallazgo de una investigación de The Miami Herald y St. Petersburg Times de los estados de cuenta de las American Express del ex presidente del partido, Jim Greer, y del ex director ejecutivo, Jim Rimes ¡Y qué no revelan esos tarjetazos!

En principio, ilustran que algunos políticos conservadores no son tan conservadores a la hora de derrochar dinero ajeno en placeres terrenales y excentricidades.

Como no les toca pagar la cuenta, a los votantes latinos no les molestan los $7 millones cargados a las tarjetas, sino la falta de autenticidad del que pregona la responsabilidad fiscal y, tras bastidores, hace lo contrario.

En cambio a los donantes sí les ha dolido en el bolsillo y se sienten defraudados.

"Es una falta de respeto para todos nosotros'', señaló Remedios Díaz-Oliver, empresaria cubanoamericana que por décadas ha sido paladín de los republicanos. "Dos o tres personas están manchando la integridad del partido''.

No se puede tener integridad cuando se malgasta dinero destinado a promover candidaturas de otros para pagar $429 en servicio de limosina, $924 en placenteras compras en Publix, $1,994 en alquilar un auto por dos días y $152 en la tintorería. Y no olvidemos los $134 que cuesta el peinado de Rubio ¡Qué falta de humildad!

El voto latino es crucial en la Florida. En el 2008, Barack Obama ganó el estado con el apoyo de los hispanos e igual sucedió con Charlie Crist cuando llegó a la gobernación en el 2006.

Una gran parte de los hispanos proviene de países donde la corrupción pública es rampante; donde los líderes de los partidos y del gobierno utilizan fondos que no les pertenecen para mantener un estilo de vida opulento que contrasta con el de una población hambrienta.

Emigraron a Estados Unidos en busca de libertad, democracia y ética gubernamental. Por eso cuando observan una práctica en la política local que les recuerda a casa, sienten repulsión por sus protagonistas.

Aunque Rubio es hispano, su origen étnico no le concede inmunidad. Además de la polémica dentro del partido, carga el peso de haberse opuesto a la reforma inmigratoria para pavimentar un camino a la legalización para los indocumentados.

"Muchos votantes hispanos, incluyendo republicanos, están insatisfechos con esa postura'', afirmó Carlos Curbelo, estratega republicano de Miami.

Memorando al Partido Republicano de la Florida: si anhelan conseguir el voto hispano para llevar al niño dorado de West Miami a Washington, D.C., apresúrense en depurarse de esta desvergüenza y, por favor, vivan bajo los preceptos que predican.

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