Guillermo Descalzi

Trump y la psiquis americana

Qué hay, qué pasa en la Psiquis Americana para que Trump resulte tan atractivo a 40% del electorado? Show me the money, muéstrame el dinero. Parece no haber pagado un centavo en impuestos personales en 18 años, tuvo una pérdida de casi 1 billón al inicio de esos 18 y se postula sobre la base de ser buen comerciante y americano patriótico. Les voy a mostrar qué tipo de patriota es:

Donald Trump utiliza el racismo del celo a la hispanización del país, el temor a los afroamericanos y el rechazo a sus pedidos y disputas con la policía. Utiliza el odio como arma electoral y es un mentiroso compulsivo, con 34 mentiras comprobadas en tan solo el primer debate. En sus presentaciones se le ve de mentón alzado y poses que recuerdan a lideres del fascismo en la segunda guerra mundial. Rechaza a la mujer de cuerpo menos que perfecto como si eso, su cuerpo, la validara si no tiene ‘más’. Quiere deportaciones masivas y America First, un Estados Unidos ante todo y sobre todos. Es un Fascista Anti Hispano que quiere nuestra adecuación a un patrón de vida del cual él es presuntamente juez, y quiere una prueba de Legitimidad Ideológica para los inmigrantes, especialmente los musulmanes pero aplicable a todos.

Si esto es cierto, y lo es, ¿qué dice del 40% del electorado al que le gusta? ¿Lo aprueban por qué? ¿Y qué dice de nosotros, ‘el resto’ del país?

Un comentario de María Benavides de Ft. Lauderdale a mi última columna: Trump no es solo mentiroso, es corrupto y mentalmente desequilibrado. Dijo en el debate que estaba orgulloso de no pagar impuestos y de no pagarles a quienes han trabajado para él. Es el colmo del descaro estar orgulloso de ser corrupto, y el colmo de la locura que pase las madrugadas twitteando contra mujeres… Este hombre no puede tener acceso al botón nuclear. …Pero lo quiere tener y se lo quieren dar.

Queda solo un mes y días para la elección, vamos cuesta abajo a toda máquina hacia el 8 de noviembre y el tiempo se acorta. Las cosas no son claras.

Trump es un extraño portaestandarte del republicanismo tradicional. El resultado va a revelar si su partido es una institución nacional o un grupo tribal, y no es tarde para salvarlo de un experimento del fascismo americano aplaudido por exaltados en nombre del conservadorismo republicano.

Los indicios son alentadores pero son solo eso, indicios nada más. Una señal está en la declaración de apoyo a Hillary por parte del Arizona Republic, un diario que en sus más de 130 años de existencia jamás apoyó a un demócrata, y la toma de posición por parte de USA TODAY por primera vez en sus 34 años. No endosó a Hillary pero pidió que no voten por Trump, que es casi lo mismo.

Han surgido, mientras tanto, nuevas acusaciones al candidato: que su fundación basada en Nueva York no cuenta con el permiso necesario del estado de Nueva York, y de violar el embargo a Cuba explorando negocios allá en el tiempo anterior a la ‘normalización’.

La campaña Trump ha recibido su visto bueno para atacar a Hillary por las infidelidades de su marido con Monica Lewinsky, Paula Jones, Juanita Broaddrick, Gennifer Flowers y más. ‘Que haga lo que quiera”, dice Hillary. Esa quizás sea la mejor táctica, darle soga. Trump mientras tanto dice “I have a very good marital history”, que tiene un buen historial como marido y que la infidelidad nunca le ha sido un problema.

Es curioso como las campañas han llegado a este énfasis en escándalos en vez de temas. Parece ser por la naturaleza de Trump, probeta química en erupción al menor desequilibrio. Su appeal lo complementa ser duro en inmigración, proteccionista en comercio exterior, desatado en las guerras, implacable con la ley, orgulloso de sus prejuicios y errores, y alguien cuya visión mundial sale de la calle 42 y el Times Square de los 80 de pasiones turbias, negocios rápidos y el ‘Yo, siempre Yo primero y al centro de todo’.

Esto es lo que su appeal quiere decir: Que somos un tanto así, algunos más, otros menos, que el whisky, pistola y caballo del oeste todavía están aquí, no muy debajo de nuestra piel, y que Trump es un pistolero bueno para unos y malo para otros… pero pistolero al fin y al cabo. ¿Es eso lo que admirarán en él, ser campeón de balas en un país de cowboys?… ¿O será algo que no veo? Ilumínenme, por favor.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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