Guillermo Descalzi

El segundo debate

Los candidatos presidenciales Hillary Clinton (demócrata) y Donald Trump (republicano) mantuvieron un tenso segundo debate en la Universidad Washington, en St. Louis, Missouri, el domingo pasado.
Los candidatos presidenciales Hillary Clinton (demócrata) y Donald Trump (republicano) mantuvieron un tenso segundo debate en la Universidad Washington, en St. Louis, Missouri, el domingo pasado. AFP/Getty Images

Fue digno del showman que es. Se esperó un evento en la tradición del Circo Romano, y Trump no desilusionó. La degradación cívica y política que se vio haría revolverse en sus tumbas a los padres de la patria.

Hillary debió anticipar lo ocurrido, una batalla con alguien que no tiene nada que perder, que hizo con ella –como alardeó en un bus– lo que quiso. Fue el mejor debate de Trump y la peor performance de ella. Habiendo dicho esto, él careció de principios, entró y salió con el puñal en la boca.

Se empezó con el anticipado video de Trump en el 2005 diciendo “Sí, traté de copular (f**k), me moví sobre ella como una perra y estaba casada… /… las mujeres bellas me atraen inmediatamente, empiezo a besarlas, no espero... / … Cuando eres estrella se dejan hacer lo que quieras, cogerlas por sus partes privadas (p***y), lo que quieras.

Fue, para todo efecto práctico, la confesión de un crimen. Anderson Cooper a Trump: Have you ever done those things? Trump: No I have not. “¿Ha hecho esas cosas? No”. Su explicación: “Fue una conversación de camerinos, nada más”. Hillary: What we saw and heard Friday is what he does to women”. Lo que vimos y oímos el viernes es lo que hace con mujeres”.

Ha sido un fin de semana –desde el viernes– de cosas que no se habían escuchado antes. La defensa de Trump fue que no es tan malo como Bill (Clinton). Hora y media antes del debate dio una pista de eso cuando presentó a cuatro de sus acusadoras, Paula Jones, Juanita Broaddrick, Catherine Wiley y Jackie Shelton. Ese fue su debate preparation para sacudir a Hillary, y parece que lo logró.

Donald Trump: One of those women was raped at 12, Kathy Shelton, so don’t tell me about (behavior) “Una de esas mujeres fue violada (por Bill) cuando tenía 12 años, así que no me hablen de eso”.

Dirigiéndose a Hillary sobre aquello de los 30 mil emails: “Cuando sea presidente pediré al procurador de justicia un fiscal que la investigue”. Y luego: “Ud. debiese estar en la cárcel”.

Trump pareció león enjaulado moviéndose de lado a lado. Mantuvo su pose de quijada alzada y mentón salido, más controlado pero carente de conocimiento en cosas como Siria, que preguntado por Alepo se fue por Mosul y I don’t like Assad but Assad is killing Isis and Russia is killing Isis and Iran is killing Isis. “No me gusta Assad pero está matando a Isis, y Rusia está matando a Isis, e Irán la está matando…” Parece que se aliaría con ellos. Mantuvo su prohibición (transformada) a la entrada de musulmanes, cambiándola (morphed) a “extreme vetting”, examinación extrema.

Los moderadores pidieron que Hillary explique el reciente liqueo de Wikileaks de… the necessity of having both a public and private position on politically contentious issues, la necesidad de tener una posición pública y otra privada en temas contenciosos. Hillary aclaró sus palabras con That is something I said about President Lincoln after seeing the picture, algo que dijo en referencia a la película de Lincoln y el acta de emancipación, que consiguió by playing two hands, con dos manos en su póker con el Congreso.

Una encuesta rápida de CNN muestra a 57% concediéndole la victoria a Hillary, 34% a Trump. No fue el desastre anticipado para el último quizás porque la expectativa para él fue tan abismalmente baja que se le vio bien con tan solo evitar monstruosidades como las que se le oyeron en ese video del 2005.

Trump sobrevivió pero la posibilidad de un desastre es tan grande que quizás sobrepase el rechazo a los demócratas con George McGovern en 1972 a manos de liberales pacifistas de extrema izquierda, con solo 37% de la votación. Quizás los republicanos repitan el plato con creces por Trump y el nacionalismo de ultraderecha blanca trabajadora resentida con la pérdida de empleos, su poder adquisitivo y la creciente hispanización del país. Quizás por eso el próximo Congreso sea de mayoría bicameral demócrata… o al menos el Senado, por rechazo a Trump.

La partida no ha terminado. Las revelaciones acerca de Trump van a continuar y el partido está reaccionando. El propio Mike Pence se está distanciando de él y sus líderes también. Hasta Kellyanne Conway, la directora de su campaña, dejó abierta la posibilidad de abandonar el cargo diciendo anoche, tras el debate, que “estoy con Trump hasta el fin a no ser que…” y rehusó concluir el pensamiento. Todo es posible en la dimensión desconocida y la política nacional está allí.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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