Guillermo Descalzi

Santa alegría

Nada se extingue, todo se transforma,

la vida y la conciencia también.

No te impacientes por lo que vas a perder porque nada se pierde, no hay extinción, nada se extingue, todo se transforma. La conciencia y la vida son en su esencia por siempre.

La vida siente y el sentir nos confunde. Cuando nos gusta es ‘bueno’ y lo queremos, cuando no nos gusta es ‘malo’ y no lo queremos.

No te abrumes por sentirte mal, acéptalo y dejará de ser ‘malo’.

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El mal y el bien divergen en aceptación. Uno es condicional, el otro incondicional. El mal quiere lo que quiere y cuando no quiere no acepta.

El bien acepta con o sin querer, ‘ama’, abraza y transforma. Acepta porque ese es su principio, la aceptación.

Paz y desasosiego: uno caracteriza al bien, el otro al mal, y puede haber paz incluso en el dolor y desasosiego incluso en el placer.

Hay una santa alegría con gusto de paz en tan solo vivir.

Nadie llega al bien negando sus errores. Abraza tu pasado, date cuenta de lo que vives. Tus temores y ansiedades, confusiones y errores, tus aciertos e ilusiones, todo es parte del camino.

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Nadie quiere el mal por el mal en sí. Todos, por equivocados que estemos, buscamos algún bien a través de él.

El bien te espera a pesar de tu resistencia, y apego a lo que quieres.

Nadie hiere tus sentimientos, toda herida está en ti esperando que alguien la toque para darte cuenta.

Nada es tuyo, ni tus manchas ni tu brillo, especialmente tus manchas, de lo

contrario no habría redención... pero quedan contigo cuando las niegas, en paralelo por más que las rechaces. Te siguen por gravitación, no te dejan.

Aprende a verte como eres, a vivir contigo, ese es el inicio. Cuando te decidas darás inicio a tu despertar. Todo está listo esperándote.

No te rechaces. El rechazo deja vacíos, no te niegues, cambia. La transformación es real y se da en nosotros. Somos la ofrenda.

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Date cuenta que nada te pertenece, ni tú te perteneces a ti. Eres de la vida, la verdad, el amor y la conciencia, Dios al fin y al cabo. En ti está la fuente y en ti el primero de sus dones, la facultad de acercarte a beber de ella.

He aprendido que la vida es para despertar. Construye tu despertar con desprendimiento y con la llama del amor y la verdad que siempre estuvieron en ti.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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