Guillermo Descalzi

Los electores de la elección

Hay indicios de lo que somos los hispanos ahora, en esta elección: Hasta el domingo 6 habíamos votado 200 mil más hispanos que en el 2012.

El numero de latinos elegibles para votar se ha duplicado en el país, de 11.2 a 23.3 millones entre el 2012 y hoy. En California el porcentaje de hispanos elegibles para votar subió de 49% a 69% de nosotros, por mayoría de edad y naturalización. En Florida se dio un 103% de aumento de hispanos tan solo en el voto adelantado. 37% del aumento de votantes en todo el país es latino. Hay pues bastante razón en decir que el destino está en nuestras manos. Tras el clamor, cuando se estudie la elección, se verá que la decidimos nosotros, lo que lleva a apuntar la importancia del electorado hispano.

¿Hispanos o no, qué elegimos? No elegimos mucho porque esta elección no es el fin sino el inicio de un proceso. La elección es de una presidenta o presidente maniatado que tendrá que luchar por llegar a un mando real.

Lo que pase y digan el que pierda y el que gane va a marcar el curso de nuestra democracia en los próximos años: ¿Vamos a conciliar, a tener un gobierno funcional o seguirá, como el de Obama, paralizado por una oposición que no acepta al ganador… o ganadora?

Las elecciones usualmente resuelven algo. Esta promete di-solver. ¿Qué pasa si Trump es electo? El liderazgo republicano entra en crisis inmediata cuando el trumpismo reclame el control del Congreso que hasta hoy tuvieron Ryan y McConnell. Es más, quizás los demócratas resuelvan asumir la función de los republicanos y paralicen al ejecutivo. ¿Creen que los demócratas cooperarán con un gobierno de Trump más que los republicanos con Obama? ¿Serían más sensatos?

¿Estampida de elefantes? ¿Qué pasa en el partido si pierde Trump? Habrá, gane o pierda, una lucha del conservadorismo tradicional con la derecha alternativa, la ‘nueva’ ultra.

¿Qué pasa si Hillary es electa? Más parálisis, más audiencias y más comités especiales. Con Clinton la cosa es personal, la animosidad es contra ella, no contra los demócratas en el poder, y en todo caso con Clinton se intenta, para empezar, mantener el bloqueo al nombramiento del noveno juez de la Corte Suprema.

Sea quien sea el escogido no habremos electo al mejor sino al menos malo. Trump y Clinton son tan fallidos que el voto, más que a favor de uno, es contra el otro.

Se habla de limpieza moral, la falta de ella en Clinton y Trump. Será razonable pedirles un mínimo de limpieza moral pero es irrazonable pedir pureza en sus vidas. Quizás nuestra búsqueda de perfección nos haya llevado a rechazar lo bueno en ellos, los dos, Clinton y Trump, y hayamos imaginado monstruos que no hay.

Luego está el anuncio del director del FBI, James Comey, sobre la exoneración de Clinton tras su revisión de los ‘nuevos’ emails. Eso no remedió su efecto en los votos que, a fin de cuentas, le habrá costado a la campaña demócrata. Ha hecho que el FBI parezca un agente del Partido Republicano, máxime si se tiene en cuenta las declaraciones de Rudy Giuliani de que ‘ellos’ desde hace tiempo sabían que se cocinaba algo en el Buró.

La acción del director fue contra los reglamentos del Departamento de Justicia que no anuncia investigaciones en marcha y nunca, en todo caso, en la proximidad de elecciones nacionales.

¿El Departamento de Justicia ejercerá adecuadamente su tarea de supervisar al FBI? ¿Habrá gente con cabeza en el Departamento de Justicia que diga ‘esto no se puede hacer’?

La Ley Hatch, pasada en 1939, prohíbe la influencia de empleados del gobierno en las elecciones. Harry Reid, jefe de la minoría demócrata en el Senado, dice que es posible que Comey haya violado esa ley. La mayoría de críticos de Comey se esfuerzan por decir que es un hombre honorable que, sin embargo, cometió un tremendo error.

Finalmente, y volviendo a los hispanos, es extraña la oposición de muchos cubanoamericanos a la reforma migratoria cuando los nuevos inmigrantes cubanos entran ahora más, muchísimo más, por la ruta del indocumentado a través de la frontera mexicana que por mar en el Caribe. La presencia de los guardacostas hace que ahora vengan por México, a pie por la frontera. Usan la ruta del indocumentado y quieren una pared.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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