Guillermo Descalzi

El gobierno que viene

El procurador general de Oklahoma, Scott Pruitt, llega a la Torre Trump en Nueva York el pasado 7 de diciembre. El presidente electo Donald Trump nombró a Pruitt para dirigir la Agencia de Protección Ambiental.
El procurador general de Oklahoma, Scott Pruitt, llega a la Torre Trump en Nueva York el pasado 7 de diciembre. El presidente electo Donald Trump nombró a Pruitt para dirigir la Agencia de Protección Ambiental. Getty Images

Trump está montando un gobierno rusófilo, de intereses privados, personalizado, nihilista y militarizado. Quiero apoyarlo, es el presidente entrante y le deseo éxito… pero hay cosas extrañas en él, en su elección y proyecto de gobierno.

▪ Rusófilo: Un informe de la CIA afirma que hubo intervención rusa pro Trump en su elección. No cabe duda que Moscú entregó a Wikileaks material hackeado para perjudicar a Hillary, dice. Esto se supo en septiembre pero Mitch McConnell, el jefe del Senado, impidió que se diera a conocer. Fue, en esto, más republicano que americano, puso su partido por encima del país. Después se daría la nominación de su esposa, Elaine Chao, a la secretaría de Transporte. ¿Quid pro quo? Trump ha decidido no creer el reporte y dice: ‘Los servicios de inteligencia también nos engañaron con eso de las armas de destrucción masiva’. Su desdeño es tal que ni recibe a quienes le deben dar su reporte diario de inteligencia. Ahora es semanal. Hay más: Trump está nombrando personal rusófilo. Todo indica que nombrará un secretario de Estado amigo de Putin, Rex Tillerson, a quien le añade a John Bolton como subsecretario quizás para balancearlo, un señor antirruso, neo-conservador y de línea dura un tanto en el molde de Andrei Gromyko, el ministro de Relaciones Exteriores de Brezhnev y Kruschev. Tillerson, jefe de Exxon, recibió una alta condecoración rusa, y su compañía tiene proyectos allí. Paul Manafort, otro que trabaja o trabajó con los rusos, vive en el Trump Tower. Pareciera que el presidente electo busca nada menos que un realineamiento del poder mundial con Rusia como aliado y China en la mira. Una movida ‘china’ de Trump, la llamada que aceptó de la presidenta de Taiwán, no puede ser por mera ignorancia de los ‘protocolos’ con Beijing. También está su insinuación de una alianza rusa contra el Estado Islámico en algo como que ‘el enemigo de mi enemigo es mi amigo’. ¿Irá Trump a ser Rusófilo en Jefe?

▪ Intereses privados: El presidente electo se queda de productor ejecutivo en The Apprentice, su programa de TV adquirido por NBC. Mantendrá sus empresas en su familia y dice que si se benefician… pues el electorado ya sabía que las tenía. Está poniendo depredadores de la economía a cargo del mercado y dice que es precisamente porque son killers, matadores. ¿Será para torear en el bull market? Da la impresión de querer al país como ruedo de matadores locales, por eso va contra el toreo globalizador. No es por los trabajos, es por el dinero. ¿Un gobierno de intereses privados?

▪ Personalizado: Trump es un ineficiente salvador de obreros pero vocea su éxito personal con los empleos de la firma Carrier. Conservar 730 empleos de 2500 no es precisamente un éxito, y menos en un país con 160 millones de trabajadores. Su ¡Cancelen la orden! es una intervención personal sin precedente cuando se le dio por amenazar la anulación del nuevo Air Force One, el avión presidencial para bajar su costo en un proceso normalmente de dependencias del estado. Las de Carrier y Boeing son micro-intervenciones personales contrarias al credo del republicanismo tradicional de ‘hands off the economy’, de una economía con la menor intervención estatal posible. En adelante los gerentes tendrán que pensar en el presidente antes de tomar algunas de sus decisiones. ¿Será un gobierno con inyecciones de Trump?

▪ Nihilista: Este se proyecta como un gobierno nihilista, de nihil, ‘nada’ en latín. Hay nombramientos que parecen ir tras la nada. Scott Pruitt, nominado para la EPA, la agencia de protección ambiental, es anti-regulaciones ambientales y ‘no cree’ en el calentamiento global. Jeff Sessions, en Justicia, cree innecesaria el acta de derechos civiles, no ve el racismo de facto en la función policial y el sistema carcelario, y es contrario a ‘manejar’ la reforma migratoria que le correspondería conducir en caso de darse. Betsy DeVos, en Educación, está contra el sistema de educación pública, lo prefiere privado. Andy Puzder en trabajo es anti-sindicatos, anti-salario mínimo, anti-pago de sobretiempo y anti-pago al obrero fuera del trabajo (paid leave) por cosas como vacaciones o enfermedad. Ben Carson en vivienda cree que los complejos habitacionales son tugurios del mal y Tom Price en salud y servicios humanos es anti-seguro social, anti-Medicare y Medicaid. Trump está nombrando gente contra lo establecido en sus cargos. ¿Será nihilista?

▪ Militarizado: Ha nominado al general James Mattis para Defensa, al general John Kelly para Homeland Security y al general Michael Flynn como Consejero de Seguridad Nacional. Mike Pompeo, para la CIA, espada de honor de West Point, es veterano de la IV división de infantería. Steve Bannon, estratega en jefe de la presidencia, es un ex-oficial naval, y vendrán más. ¿Gobernará con militares?

Parece que será, y repito, un gobierno rusófilo, de intereses privados, personalizado, nihilista y militarizado con riesgo de fascismo, ¿no? La palabra fascismo tiene la misma raíz de fascinar. Fascinar: hechizar, hipnotizar, encantar, seducir, embelesar. Fasces (latín): manojo, ¿manejarnos como manojo?

Periodista, escritor y filósofo peruano.

  Comentarios