Guillermo Descalzi

Mi Navidad

Me encantaba la navidad porque marcaba el regreso del sol en mi Lima, Perú, que vive bajo una inmensa capa de nubes de abril a diciembre. Los Andes, detrás de la ciudad, forman una barrera de 6 kilómetros de altura que impide el viento del Pacífico y atrapa la humedad dándole a la capital un techo gris de 9 meses.

La Navidad en el hemisferio sur llega con el verano y en Lima el calor disipa las nubes hasta la Semana Santa, dos fiestas de luz marcadas en la antigua Mesopotamia por los ciclos del sol y la luna, cada uno con su Pascua, la navideña del sol en diciembre y la florida en la luna llena de Semana Santa. Pascua, Pas-cua, viene de Pace qua, paz –cuando en latín, cuando nace el señor… y cuando renace.

En la prehistoria la Pascua navideña fue la fiesta del retorno del Sol, hoy del nacimiento de Jesús. La Pascua Florida fue la del retorno de la luna, hoy de la resurrección y también (aunque poco conocida como tal) de la concepción de María 33 años antes en las mismas fechas.

La fiesta de la concepción, cuando Jesús es ‘sembrado’ en ella, fue el momento de sembrar la cebada, el trigo original, en los albores de la agricultura. Lleva al renacer del grano enterrado (sembrado).

El invierno nuboso en la costa central del Perú es particularmente gris. Al acercarse la navidad se despejan las nubes y la luz alumbra hasta la segunda pascua, el otoño del sur.

En la Mesopotamia de hace 10 mil años, cuando éramos cazadores y recolectores, observábamos el nacer solar tras la noche más larga, el solsticio de invierno en el hemisferio norte, y el nacer lunar en la luna llena del equinoccio de primavera.

Las dos fiestas salen del último deshielo, y quien sabe de cuando antes… No podemos ver más allá porque chocamos con una niebla impenetrable que se alza hace 10 mil años y oscurece todo lo anterior.

Mesopotamia significa entre aguas, entre los ríos Tigris y Éufrates. Allí las fiestas se volvieron las del dios Marduk nacido en el ciclo solar y resucitado en el lunar. El cristianismo celebra las mismas fechas, con la navidad nueve meses después de la concepción ritual de María.

El sol del verano limeño quema las nubes y no se ve una sombra de ellas por tres meses. Es al revés entre Otoño y Primavera, con cielo permanentemente encapotado de Abril a Diciembre y, como en Bonjour Tristesse, buenos días tristeza, una película de 1958, en Semana Santa yo le daba el buenos días al ambiente gris.

La resurrección sigue el ciclo lunar porque la luna es el ‘primer muerto’, desaparece tres noches al mes y resucita al tercer día. Su rito está en la Épica de Guilgamesh, la crónica de la creación de la Mesopotamia. La Pascua Florida era fiesta de recolectores, luego agricultores, la de Navidad de cazadores.

Pascua Navideña y Pascua Florida, las fiestas del nacer y renacer, pasan a través de los egipcios a los judíos y de ellos al cristianismo con celebraciones colectivas y rituales que deben también ser individuales, concibiendo a Dios en cada uno, llevando su luz a nuestro interior, descubriéndolo… des-cubriéndonos.

He encontrado la luz en sus dos manifestaciones y doy gracias por ambas aunque aprecio más la del día por la noche que la precede. Feliz Navidad de Rosita y yo.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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