Guillermo Descalzi

Ruleta rusa

Trump Card: comodín. De aquí al fascismo no hay más que un paso y comodín colorado, este Trump se ha acomodado… al fascismo y Rusia, o al menos así parece. Si fuese Obama le caerían encima por loco, traidor y comunista, y hay que ver que no sería ilógico porque el fascismo comulga con el comunismo. Si no, miren a la China, donde son fascistas de izquierda, comunistas y capitalistas a la vez. Trump parece aspirar a un fascismo de derecha modelado en Putin.

Una nota histórica: fascismo viene de fasces, un manojo de varas (un haz, faz), símbolo del poder en la Roma antigua. Con ellas el pater familias, jefe de familia, castigaba a varazos a quienes no se comportaban. El fascismo gobierna ‘a varazos’.

El haz oficial romano, fasces, llevaba un hacha entre las varas como advertencia de hasta donde podía llegar. Lo portaba un lictor, oficial que precedía a los que tenían ‘imperium’.

Manejarnos a varazos: A eso nos acerca Trump con sus exabruptos, tuiteos y denuncias. El problema con esto es que polariza al país y si lo creían polarizado con Obama esperen a ver lo que ocurre. La siguiente denuncia que parafraseo…“quienes critican a Trump tratan de sembrar dudas, hacer cizaña, dividir, pero a nadie pueden confundir porque los conocemos muy bien, son de izquierda más que socialista, comunista.” …es a lo que lleva esta polarización a fasces.

Trump se perfila como proto fascista putiniano de nacionalismo blanco. ¿Irán a acusarlo de esto? No, porque no sería acusación sino elogio para él. El fascismo es modelo ideal de muchos y no es democrático, se separa de la democracia, hace burla de ella.

La Ruleta Rusa mata, una idea a considerar en la jugada de Trump con el Kremlin. Negociar con Putin, fascista a todo dar, será tan truculento como le fue a Chamberlain con Hitler.

Trump y Putin se entienden como aves de la misma pluma, hablan el mismo idioma y quieren lo mismo respecto a China y el Medio Oriente… esto último cree Trump.

Parece hacer caso omiso a la bala en su ruleta con Putin, la que debe creer que ganará por ser su destino manifiesto, ganar, el Trump manifest destiny como campeón del poder mundial en el más excelso de los reality shows, pero Putin tiene más experiencia que él en ruleta rusa… en la realidad de ella y no en shows como Trump, ya la jugó en Crimea y Ucrania y ahora la juega en los países Bálticos, Letonia, Lituania y Estonia. ¿Trump? Es petaca chica frente a él.

Los reportes de los jefes de inteligencia del país concluyen que la jerarquía rusa orquestó la interferencia electrónica en nuestras elecciones y que la orden emanó del mismísimo Putin, que festejó el triunfo de su preferido. El presidente electo ve una cacería de brujas en estas afirmaciones.

Quizás crea que los reportes de inteligencia deslegitimizan su elección, como si la interferencia de Moscú le hubiese dado su victoria, algo que nadie alega, una preocupación paradójica en la mente del deslegitimizador en jefe de Obama, pero ahora que el zapato aprieta sus pies…

Su negativa a aceptar las conclusiones de los jefes de inteligencia lo coloca en el campo de Moscú contra sus agencias y distintos comités en el senado y la cámara baja.

Puede ser que Trump vea en Putin a un socio potencial pero llegar a eso, ‘asociarse’ con él, requeriría darle libertad de acción en su esfera de influencia, la ex Europa Oriental soviética, una traición a la OTAN.

La apertura rusa de Trump también puede verse como un instrumento para neutralizar el devastador efecto de la apertura china de Kissinger en la economía americana, pero esto no explica que se ponga como antagonista de instituciones de nuestro gobierno.

Esperemos la polarización a fasces, eso viene. Quizás Trump se sienta cómodo con ella en el país pero en la ruleta rusa sería mejor tener a Putin como antagonista claro que amigo soslayado porque del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo. El suyo es un juego peligroso.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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