Guillermo Descalzi

Trump: el enemigo en casa

Se cimenta una elite depredadora que si la dejamos actuar como quiere nos tocará a todos, incluyendo sus amigos de hoy.

La política de exclusión y rechazo con que Trump afirma su voluntad empieza con víctimas propiciatorias, indocumentados, musulmanes, aprovechadores de nuestra generosidad, y acaba con el país como corral.

El rechazo produce pérdida de compasión, como en el caso de la Sra. Guadalupe García, a la que se llevaron dejando atrás a sus dos hijos menores nacidos aquí. Se la llevaron por haber tenido un carné falso (el social) por el que la detuvieron 6 años atrás. “Robo de identidad” se determinó en ese momento. La Sra. Guadalupe se reportaba dos veces al año a ICE, hasta que esta vez se presentó y la deportaron.

Ha comenzado el arresto de indocumentados en redadas. Pronto serán miles, decenas de miles y, si creemos en la palabra del presidente, millones. Debían recoger solo a aquellos con historial criminal, eso dijo Trump, que por ellos empezaría, pero han recogido a quien cayera en redadas en hogares, calles y centros de trabajo en Atlanta, Chicago, Nueva York, Los Ángeles, Houston y más.

La Sra. Guadalupe García, de Mesa, Arizona, deportada tras 21 años en Estados Unidos, dice que seguirá junto a sus hijos aunque tenga que verlos a través de la frontera.

La falta de compasión en casos individuales se vuelve masiva, seguida por una pérdida de conciencia a nivel nacional, awareness, que permite excluir a quienes se culpa del ‘gran mal’ que nos afecta.

Su culpabilidad justifica acciones y hasta guerras, y no me refiero solo a los indocumentados, también los musulmanes, a México que dicen que se aprovecha de nosotros, la OTAN por caduca y los países de la OTAN por lo que le adeudan, a la prensa ‘enemiga’, al dinero para los necesitados, las escuelas públicas y la protección del medio ambiente, a cortar la ayuda a las ciudades ‘rebeldes’ que rehúsan reportar a inmigración y aduanas (ICE) al indocumentado detenido por infracciones menores, etc.

Es lo que tenemos ante nosotros, y no se trata solo de esto, se trata de la hoguera en la presidencia de Trump, producto de un resentimiento alentado por 8 años en el liderazgo republicano para quemar a la oposición. Hoy los que quemaban están siendo a su vez quemados y no hacen más que pegarse a su producto para salvarse, a Trump, el maestro de los fuegos que ellos prendieron. Es poco digno.

La verdad está bajo asedio en la Casa Blanca con mentiras tan burdas como que 3 millones de indocumentados votaron en la elección, que la masa ante el Capitolio en la inauguración fue la más grande jamás, que él, Trump, sabe más de guerra que los generales, que las cadenas difunden noticias falsas, que lo suyo no son mentiras sino verdades o hechos ‘alternativos’ etc.

La deportación de Guadalupe García de Rayos la ha dejado en Nogales, México, donde se queda, dice para estar cerca de la frontera y poder ver a sus hijos... ¿La aplicación de la ley será correcta en este caso? Que es legal, de eso no cabe duda pero, ¿será correcta?

“Apenas tenemos unas semanas desde la firma de las órdenes ejecutivas y ya estamos viendo el efecto devastador que las acciones del presidente tienen en nuestras vidas”, dice Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de la Raza. Es desafortunado lo que les espera a muchas familias trabajadoras que contribuyen a este país… (necesitamos) unir nuestras voces para denunciar la injusticia de esta política de intolerancia”.

Dice García de Rayos que… Ya nos destruyó Arpaio (sheriff del condado de Maricopa), ahora lo hace Trump pero saldremos adelante como familia”, resaltando que los más afectados son sus hijos nacidos aquí.

Esto nos involucrará eventualmente a todos, y o bien mantenemos silencio, en cuyo caso colaboramos, o protestamos, en cuyo caso arriesgamos nuestra comodidad. ‘Que se incomoden otros, no nosotros’, pensarán muchos, y así colaboran en la destrucción de un valor que nos hace específicamente americanos, el individualismo, porque lo que está ante nosotros es una política de uniformidad, de todos uniformaditos diciendo sí, mi jefe.

“The powers of the president… will not be questioned”.

El poder del presidente para proteger al país, dice Steve Miller, su consejero político… es absoluto. ¿Protegerlo de quién? Aquí, en el país, protegerlo de todo aquel que lo cuestione. Somos el enemigo en casa.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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