Guillermo Descalzi

La sabiduría

Se han preguntado cómo llegaron a ser como son y están? Yo veo que fui una persona muy instruida pero un tremendo tonto. Me lo dijo mi madre: “eres muy inteligente, tienes un gran corazón pero eres un gran idiota”, y tenía razón, no sabía de la vida.

Tuve mucho conocimiento pero este es de hechos, datos y recopilaciones que no ayudan a ‘timonear’ la vida, para eso se necesita saber. La sabiduría, el saber, hay que vivirlo. Pasé tiempo, décadas, buscándolo. Llegó el momento en que mi madre me dijo: “te has vuelto sabio”.

Uno de mis primeros ‘saberes’ fue un tanto desviado. Empezamos a saber muy niños en el hogar y el mío tuvo explosiones de carácter que me asustaron. En eso estuvo algo de mi primer saber, en el susto, y tuve que sobreponerme a ello. No estoy solo, todos tenemos que sobreponernos a impresiones poco sabias.

Viví en la calle y eso fue ‘bueno’ para mí porque fui auténtico por más que dijeran que fui ‘malo’. Fui quien soy y me permitió cambiar. Se cambia en realidad, no en apariencia, hay que empezar con quien uno es, viviendo su realidad aunque parezca ‘fea’. Ahora, siempre somos quienes somos, sí, pero para cambiar tenemos que aceptarlo.

La sabiduría tiene dos elementos, la verdad y el amor. Ambos son personales. Una persona puede ser arrogante y otra humilde, amar así o asá, y esas son las verdades de cada uno, su amor también. Solo se logran siendo verdaderos.

Yo, como muchos, traté de ocultar mi verdad, mi ‘mal’. Así suele ocurrir con la mayoría y vivimos ocultando nuestro ‘mal’.

No hay verdad ‘mala’. Tampoco hay verdad ‘buena’, la verdad es la verdad, lo mismo que el amor, y si dicen que algunas ‘maneras’ de amar son ‘malas’, no es así, el amor o es o no es, punto.

Adquirí sabiduría en la calle porque dejé de ocultarme, fui auténtico y al igual que no hay verdad o amor buenos ni malos, tampoco hay autenticidad buena ni mala. Ser auténticos es ser auténticos.

Tengo una hija con parálisis cerebral. ¿Es ‘mala’ por ser así, está mal su ser así? No, no es ni malo ni bueno, sencillamente es su verdad y ella la acepta y vive contenta. Es mi ejemplo. Cuando me siento mal me digo ‘mira a Nina, es feliz’.

En esto está un significado de la igualdad: Que no importa cuan rico o pobre se sea, cuan sano o enfermo, adicto o sobrio, culto o inculto, ser como se es y aceptarlo abiertamente, sin complejos ni falsedades, es igualmente difícil para todos…

Se llega a la sabiduría viviendo como se es. Debo haber escandalizado a muchos en la calle pero sentí la paz de ser real distinta a la inquietud del in-vivir, de la apariencia, la doble vida.

¿Cómo se llega a ser quien se es? Siéndolo, viviendo no por pose, regla o qué dirán, difícil porque nadie quiere ‘parecer’ malo y nos volvemos falsos para no parecer malos. Ser verdadero es para sí mismo, no para que te vean, no para los demás.

Hay sentimientos y deseos ‘vergonzosos’. No sirve ocultarlos porque no se van. ‘Salir’ de algo se logra ‘aireándolo’ y tiene que expresarse. Ahora, al descartar el ‘qué dirán’ se pierde el armazón de la apariencia y muchas veces provocamos rechazo.

¿Cómo se sabe cuando se es ‘verdadero’? El amor se siente y así sentiremos su verdad. Si no lo sientes… te falta aceptación.

Siente, presta atención a tus sentimientos, por eso se dice de algunos que ‘han perdido el sentido’, la conexión con sus sentimientos.

Vivir es ser verdaderos y en la medida que lo seamos en esa medida viviremos, el resto es ‘in-vivir’. La mayoría ‘in-vive’ largas porciones de sus vidas. Las calles están llenas de in-vivos purgando su infelicidad.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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