Guillermo Descalzi

China y huevo batido

La Pax Americana tras la segunda guerra mundial ya no es más. Ahora es la Inestabilidad Americana provocada en el mundo por el repliegue del país, un regalo a Beijing en el rol de nuevo mecenas mundial, patrocinador de un nuevo orden cuyo respaldo será indispensable en empresas de gran envergadura.

Ángela Merkel, canciller de Alemania, sugiere trabajar con Trump en base a valores mutuos y respeto a la ley, las instituciones y los derechos individuales. Esto es un problema porque la Casa Blanca más que respeto y valores lo que tiene es un sentido utilitario que guía sus acciones.

Consideremos que el primer consejero de seguridad nacional de Trump, Michel Flynn, fue un agente extranjero que trabajó para Turquía, recibió dinero ruso y fue nombrado al cargo a pesar de que la Casa Blanca sabía de esto. ¿Por qué? Quizás porque la administración quiere la conexión rusa para detener la ascensión china, y la turca para detener a ISIS, el Estado Islámico… o quizás por motivos menos claros.

La conferencia de Breton Woods en julio de 1944 dejó a Estados Unidos como árbitro de la economía mundial cuando la mayoría de países del África, el Oriente y el Caribe eran todavía colonias o protectorados de algún tipo.

La descolonización del mundo se dio a la par de la Pax Americana, que duró plenamente hasta los años 70, cuando Nixon rompió el esquema de garantía del dólar para hacer ‘huevo batido’, un crecimiento aparente que necesita romper el huevo y batirlo para inflar su volumen. Nixon rompió el patrón de oro y batió el dólar. Las consecuencias continúan con su espuma colapsando burbuja por burbuja a medida que pierde aire.

La economía de Estados Unidos pasó de industrial y financiera a economía de huevo batido y nos acercamos a un reordenamiento del orden mundial.

Tenemos todavía cierta hegemonía comercial pero hay una realidad inescapable, que no hay comercio sin industria y quien predomine en la industria ejercerá el control futuro, de facto, del comercio. Ese control ya pasó a la China, fuente de mucha de nuestra espuma –el dólar a crédito– y pasará de facto a de jure, con respaldo jurídico cuando la Pax China, que quiérase o no ya está acá, sea ejercida con su moneda. Falta para eso porque también hay huevo batido en el yuan.

La evidencia del predominio chino no puede ser más clara ante la amenaza de Corea del Norte con cohetes de carga nuclear con capacidad de destruir cualquier ciudad del país o Europa. La resolución de esto necesita ser inmediata o será demasiado tarde, y cualquier solución necesariamente pasa por la China.

Estados Unidos sabe que cualquier acción militar suya unilateral en Corea del Norte terminará con el uso de la fuerza nuclear de Pyongyang. Su ‘querido líder’, Kim Jong Un, posee submarinos con proyectiles balísticos y cualquiera puede disparar su carga en caso de ataque. Rex Tillerson, el secretario de Estado, fue a Beijing con paradas en Tokio y Seúl. La resolución de la cuestión atómica norcoreana fue, no cabe duda, parte principal de su viaje.

Es indicativo de nuestra posición mundial que Tillerson tenga que ir a Beijing a pedir colaboración ante Corea del Norte.

El huevo batido americano enfrenta el fierro industrial chino y quiera Dios que no sea fierro bélico. Quizás Washington piense que nuestro repliegue mundial ayudará a evitar ese segundo enfrentamiento, algo que es más deseo emocional que inferencia racional.

¿Qué forma cobrará el nuevo orden mundial? No será sencillo, es difícil predecirlo porque necesitamos pasar la antorcha voluntariamente a China. No estamos en ese punto.

El final de nuestro predominio es y será prolongado. Lo atestigua el fin del imperio inglés, reconocido por Londres solo después de ser ya hecho concluido, fait accompli.

La política de Trump necesita entenderse bajo esta luz para contener el auge de Beijing. ¿Y Europa? Cualquier alianza tradicional, la relación con Merkel, Londres, París y la OTAN pierde importancia cuando se trata de hacer de tripas corazón o, en este caso, de huevo batido una alianza rusa para el fierro chino.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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