Guillermo Descalzi

Los cien días de Trump

El presidente Donald Trump habla durante un almuerzo de trabajo con los embajadores de los países del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y sus cónyuges en la Casa Blanca el lunes 24 de abril del 2017.
El presidente Donald Trump habla durante un almuerzo de trabajo con los embajadores de los países del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y sus cónyuges en la Casa Blanca el lunes 24 de abril del 2017. Washington Post

Cuatro gatos en un panorama de desolación, así se resumen los cien días de Trump. Los gatos: La aprobación de su gabinete, la de un juez a la Corte Suprema, la derogación del Tratado Trans Pacífico y la desregulación de la industria y el comercio. La desolación: Que la presidencia ha perdido lo más importante que pudo haber tenido, su credibilidad.

Todos acomodamos la verdad pero Trump lo hace en una categoría toda suya. Un análisis de Politifact señala que 70% de lo que dice es mentira, 26% verdad a medias y solo 4% es cierto. Esto tiene una explicación psicológica y otra táctica. La psicológica es que se trata de un mitómano que desconoce la línea de demarcación entre sus deseos y la realidad. La táctica es que miente para confundir, algo poco probable porque es un hombre de impulsos y no de tácticas. Ni Nixon, el “I’m not a crook”, no soy maleante, mintió tanto.

Estamos ante un cuadro psiquiátrico donde el perfil de Trump multiplica el peligro en situaciones como la que enfrentamos en Corea del Norte. “Estamos enviando una poderosa armada”, dijo. Pues esa armada no se dirigía allá sino a Australia. Luego, quizás para justificarse, fue redirigida allá pero su mentira ya había movilizado las fuerzas armadas de China y Rusia, que no puede permitirse el lujo de ignorar problemas en sus fronteras.

Nos acercamos a una crisis del presupuesto. La partida dedicada para este año se agota a la medianoche del viernes y de no haber un acuerdo se tendrá que cerrar las puertas del gobierno. La piedra en el camino la pone Trump exigiendo dinero para su muro a la vez que quiere una reforma tributaria con recortes de impuestos, reduciendo el ingreso federal, y exige volver a tratar la reforma médica, tres imposibles en un Congreso que ha demostrado no poder hacer dos cosas a la vez, mucho menos tres.

Trump quiere su pared, los conservadores quieren quitarle el subsidio por razones ‘morales’ a Planned Parenthood, la única institución nacional de servicio reproductivo para la mujer de pocos recursos, y los demócratas tienen sus propias exigencias. La solución para evitar el cierra puertas está en una sucesión de autorizaciones de gasto por unos días, gobierno a parches.

Se sigue, mientras tanto, arrestando y deportando indocumentados sin record criminal. “Todos”, dice Jeff Sessions, el procurador general, están sujetos a deportación.

Sessions ha exigido compromiso de cooperación a nueve localidades que o deciden trabajar con ‘la migra’ o se enfrentan a perder sus subsidios federales. La demanda fue dirigida a Filadelfia, Chicago, Nueva York, Nueva Orleans, los condados de Clark en Nevada, Miami-Dade en Florida, Milwaukee en Winsconsin, Cook en Illinois y el estado de California, “jurisdicciones que se están derrumbando bajo el peso de la inmigración ilegal…”, dijo, y yo me pregunto si en realidad se estarán derrumbando toda California, Nueva York y Miami-Dade. ¿Qué me dicen?

Lo último es una demostración de pica presidencial el sábado en que se cumplen los 100 días de su gobierno, el mismo día de la cena de corresponsales de la Casa Blanca que Trump no solo boicoteará sino que tendrá su propia actividad para competir con ella mientras se efectúe, un mitin en Harrisburg, Pensilvania, para enseñarle al fake media, esa prensa mentirosa, que él, el mentiroso en jefe que trata de mentirosa a la prensa nacional, puede más.

Los republicanos se han fraccionado, los disputan el Freedom Caucus, la extrema derecha del conservadorismo fiscal, los republicanos centristas y tradicionales más o menos guiados por el speaker de la cámara, Paul Ryan, y Trump, y como si fuera poco el Trumpismo también está fraccionado con el grupo de Kushner, de Bannon y de Priebus.

Este es el panorama en vísperas de los cien días pero no se lo vayan a decir a él porque salió diciendo haber logrado más que cualquier loser predecessor, los perdedores que le precedieron… Y nunca creí que fuese a decir esto pero pobre Trump, no controla nada, ni su persona, así estamos a punto de cumplirse 100 días de su gobierno. Lo increíble es que entre quienes votaron por él, el 96% aprueba su gestión… ¿?

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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