Guillermo Descalzi

¿Trumpcare / Enfermacare?

El Obamacare tiene grandes defectos pero el Trumpcare es peor que lo que pretende arreglar porque más le importa eliminarlo que arreglarlo. El proyecto de reforma de salud de Trump hace que 10 beneficios esenciales sean opcionales, con cada estado decidiendo qué incluir en su seguro básico. Opcionales son la hospitalización, medicinas, emergencia, maternidad, salud mental, adicciones, alcohol y, muy especialmente, ‘condiciones pre-existentes’ como cáncer, enfermedades de los riñones, hígado, corazón y pulmones, Alzheimer, demencia, artritis, autismo y parálisis cerebral, etc.

La legislación aprobada en la cámara incluye 8 mil millones para las condiciones preexistentes pero eso cubriría menos del 1% de lo necesario. Más aún, el Medicaid, la asistencia de salud para los más necesitados, sería recortado en casi un millón de millones de dólares.

Mi hija Carolina, de 47 años, vive con parálisis cerebral severa. Además de que su condición sería considerada ‘preexistente’, ella no estaría viva sin Medicaid.

El proyecto permite que las compañías cobren hasta cinco veces la prima usual a la gente entre 50 y 65 años de edad, cuando 85% de ellas tienen alguna condición preexistente según estadísticas del propio Departamento de Salud. Sus primas podrían subir a más de 50,000 dólares al año en muchos casos y en algunos hasta 150,000.

Mi cuñado, con una condición preexistente, cumple 50 años la próxima semana. Su seguro se volvería incosteable…

Trump asegura que las primas bajarán y, claro, bajarían como los precios de los automóviles si los vendieran con solo motor, chasis y ruedas… y el resto fuese opcional.

El proyecto es un engaño, una farsa, y no importa cuanto palabreo se teja alrededor de él, farsa se queda. Apunta a un mundo al revés que sustituye los subsidios de Obama por ‘créditos’ a los impuestos, lo que significa que quienes ganen menos tendrían menos ‘créditos’ porque pagan menos impuestos… y bajo determinado nivel no recibirían nada porque no pagan nada. Es, en cambio, un regalo a quienes ganan más que supuestamente necesitan menos.

La Cámara de Representantes ha aprobado una de las mayores redistribuciones de dinero del pobre al rico en la historia del país.

¿Se imaginan maternidad, medicamentos y hospitalización opcionales? Esta monstruosidad ha sido posible por la prevalencia de un mal endémico en el Congreso –y hoy por hoy también en la Casa Blanca–, la política como un evento deportivo donde nadie coopera con los del ‘otro equipo’ porque lo que importa es ganarles a como sea.

La medida aprobada en la cámara baja fue sometida a voto tan rápidamente que poquísimos congresistas tuvieron tiempo de leerla. Tampoco le dieron tiempo al Congressional Budget Office, la oficina de evaluación del Congreso, para determinar su impacto financiero. La evaluación que hizo de la versión anterior determinó que dejaría a 24 millones sin seguro. Haberle permitido evaluar esta, con ese precedente, hubiese sido un peligro para ella.

Ahora, este no es el fin del Obamacare, solo el inicio del fin, y tampoco es el inicio del Trumpcare, solo el primer paso. Pasa ahora al Senado y si este aprobase alguna medida, pasaría entonces a una comisión de reconciliación bicameral para armonizar sus diferencias. Ambas cámaras tendrían luego que votar nuevamente sobre la versión reconciliada antes de pasarla al presidente para su firma.

El americano promedio vive 5 años menos que el japonés promedio, ocupamos el último lugar en expectativa de vida entre las 11 naciones más ricas del planeta… y gastamos más que todas en salud, el doble en algunos casos… Es, para el negocio, la gallinita de los huevos de oro, algo para meditar.

En la próxima elección los congresistas a favor sentirán en carne propia el sufrimiento que infligirán con su voto si prevalece este proyecto de ley, pero son tan ciegos que la semana celebraron su ‘victoria’ en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca, evidencia, por si necesitáramos una más, de que no existe ridiculez ni bajeza alguna a las que el ser humano no sea no capaz de llegar.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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