Guillermo Descalzi

El bolsillo de Trump y el partido al revés

Decenas de personas protestan el 4 de junio en Westport, Connecticut, contra la decisión del presidente Donald Trump de retirar a EEUU del Acuerdo de París.
Decenas de personas protestan el 4 de junio en Westport, Connecticut, contra la decisión del presidente Donald Trump de retirar a EEUU del Acuerdo de París. Getty Images

Trato y trato pero no consigo alejarme de Russiagate, tales son las revelaciones que a diario surgen sobre el tema que pronto inmovilizará a la Casa Blanca como paralizó la de Nixon en Watergate.

Hay algo que resulta claro, que Trump encubre algo, acciones o intereses que tocarán el cargo que ejerce. El tema también le saldrá caro al Partido Republicano por la obstinación o ceguera –no sé cual pero sospecho la primera– de sus líderes.

Era el partido de la verdad. ¿Puede alguien decir que Trump respete la verdad? Era el partido del patriotismo. ¿Puede alguien decir que sea patriótico tejer tramas con Rusia?

El republicano era el partido del liderazgo en el mundo. Trump nos quiere aislar, dejarnos con Estados Unidos by itself, solo, excepto por esa alianza con Rusia. Era el partido de los avances científicos y tecnológicos, hoy quiere devolvernos a la era del carbón. Era el partido del sentido común, del respeto a la constitución y la ley, y hoy Trump ataca a jueces y salta sobre la constitución dejando de lado la corrección política en aras de su efectividad.

Es increíble la aceptación con que la delegación republicana en el Congreso se pliega a esto. Tendrá que responder ante la historia.

Nuestra retirada del Acuerdo de París sobre el cambio climático fue para darles trabajo a los mineros de carbón, un grupo importante de la base de Trump. Es un absurdo que le está cediendo a la China la generación de fuentes renovables de energía en el planeta.

Trump, en el cambio climático, nos deja junto a solo dos países del mundo entero, la Siria de Hafez Assad y la Nicaragua del comandante Ortega, y Ortega lo hace porque quiere más… Lo cual nos deja solitos con Hafez Assad. ¿A esto hemos llegado?

El liderazgo republicano ve la traición y calla por ‘lealtad’ a su presidente ‘republicano’, pero es más por miedo y vacilación. Le falta el coraje de sus principios.

Paul Ryan, speaker de la cámara, y Mitch McConnell, líder del senado, parecen preferir la cuerda floja a hacer algo que exija integridad… ¿Responsabilidad americana? No la tienen pero sí olfato político… El país y la historia los demandarán, saldrán golpeados, habrán perdido la honradez.

El momento de la decisión, de abandonar la cuerda floja, ya llegó para ellos y cuando la realidad decida será demasiado tarde para el liderazgo republicano, habrá sido cómplice en la traición de uno de los grandes pilares de la política americana, el Partido Republicano que se está convirtiendo en la antítesis de lo que fue…

La Casa Blanca no tiene liderazgo, el de Trump es peripatético y no se recuperará. Tratará, mientras tanto, de dejar su marca en el país, lo que nos lleva a su otro problema, el de la Marca Trump en el mundo de los negocios. La interrelación entre las marcas del país y la de Trump en la presidencia es tal que no se puede creer en la inocencia comercial de las acciones políticas de nuestro presidente.

¿Calentamiento global? El calentamiento está descongelando el Océano Ártico del lado ruso donde Tillerson (como jefe de Exxon) y Rosneft, la empresa petrolera del gobierno Ruso (léase Putin) firmaron un acuerdo de quinientos mil millones de millones de dólares para explotar su petróleo. Es un reconocimiento tácito de parte del hoy secretario de Estado de que esa región del Ártico… ¡es rusa! Putin condecoró a Rex Tillerson. El 18 de abril de este año la Exxon, hasta hace unos meses liderada por él, pidió al gobierno que deje de lado ciertas sanciones para así poder perforar el suelo marino de ese ‘Ártico ruso’. El Departamento del Tesoro dijo que no pero tiene como pulga en el oído al Departamento de Estado hoy liderado por el mismo Tillerson, su ex jefe. Exxon, paralelamente, quiere permiso para perforar sesenta y tres mil setecientos millones de acres de tundra también contratados con la petrolera del Kremlin, un territorio cinco veces mayor del que tiene para explotar en Estados Unidos.

El cambio climático le conviene al círculo de Trump por interés comercial. Detrás de esto hay dinero, mucho dinero ruso que quiere libertad de acción en el planeta entero. El grupo de Mueller, el fiscal especial, tiene su tarea bien delineada y clara.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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