Guillermo Descalzi

Una guía de acción

La creación no se ha detenido, continúa y somos partícipes en ella, co-creadores de nuestro destino, unos de manera consciente, otros inconscientemente, ‘automáticamente’. Unos se causan conscientemente, otros se ‘ocurren’ inconscientemente. Somos co-creadores hasta de lo que nos ocurrimos.

Para el cambio consciente, necesitamos, percibir nuestro destino y saber que nada nos ocurre a no ser que dejemos que ocurra, aun así sea por omisión.

Todo cambio empieza en nosotros, en nuestros pensamientos, sentimientos y obras, pero queremos cambiar a los demás. Nadie puede cambiar a otros, solo influir en ellos.

Todo es creación o reacción. Las acciones y funciones automáticas del ser humano, todas, son reactivas.

Vivimos entre consciencia e inconsciencia, algunos más de un lado, otros del otro. ¿Qué es la consciencia? Para este efecto la consciencia es la unión y depósito de la verdad y el amor de uno. A eso lo llamamos espíritu.

La verdadera consciencia es espiritual. Hay una falsa consciencia pegada al lado intelectual del ser humano y otra falsa pegada a nuestro lado emocional.

El espíritu ‘surge’ en la integración de nuestros seres, emocional e intelectual sobre nuestra base física. La literatura bíblica llama a esto ‘la unión del espíritu santo’.

El espíritu es verdadero, específico y real en la unión de nuestra trinidad personal, física, emocional e intelectual. El momento de su unión ese es el momento de nuestro renacer. Necesitamos reanudarlo constantemente.

Solemos vivir con pensamientos que creen sentir y sentimientos que creen pensar. Son sentimientos y pensamientos falsos que se distinguen por falta de amor y verdad. Somos verdaderos cuando sentimos lo que pensamos y decimos, y cuando pensamos y decimos lo que sentimos, así amamos.

Es difícil no considerar lo que nos conviene. Para el amor necesitamos vivir lo que somos, no lo que nos conviene. El temor es posesivo, temor a perder o no tener lo que queremos.

Vivimos entre amor y temor. El amor es creativo, abre y relaciona; el temor es reactivo, cierra y encierra.

Si no nos ven que no sea por encerrarnos. Hay que abrirse, ser abiertos.

No hay verdad inerte, solo corrección o error en datos cosas y hechos. En nuestras vidas no hay corrección ni error, lo que hay es verdad o falsedad.

Lo inerte se calcula, no lo vivo, pero algunos vivimos vidas calculadas, ‘cosificadas’.

La verdad vive el presente como es, no como fue. La experiencia pasada puede desviar la verdad actual.

La verdadera consciencia siente y piensa con verdad y amor, dos lados de una misma moneda, expresión del espíritu. La separación de sentir y pensar produce fallas de percepción.

Natural no es lo mismo que normal, y no hay nada más natural que el amor. Lo natural no se halla en promedio ni normalidad alguna, es auténtico, individual y propio.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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