Guillermo Descalzi

La reforma y el problema de la libertad

Dicen que la vida llega con la semilla de su muerte. Lo mismo pasa con la libertad, ese es su problema –si lo podemos llamar así–.

El capitalismo demanda libertad de predominio, que unos lleguen más allá que otros, lo que está muy bien, pero del predominio al dominio no hay más que un paso. El pre-dominar permitido por la libertad da lugar al dominio que la mata, algo ilógico pero eso es lo que la libertad permite, y se ve en la reforma médica.

Hay libertad de cuidar y libertad para des-cuidar. La reforma en consideración permite que en nombre de la libertad descuidemos a otros, esa es la noción tras los proyectos en la Cámara y el Senado, la de darnos esa libertad, la de no obligarnos a cuidar a nadie. Producirían, si llegan a su conclusión:

▪ Un recorte drástico del Medicaid, la asistencia médica a los más necesitados, los pobres e indigentes.

▪ El fin de la subvención federal a Planned Parenthood, el único servicio nacional de obstetricia y ginecología para la mujer de pocos recursos, que ahora incluye parte de la sufrida clase media. Aquí entra a talar otro aspecto de la libertad, librarnos de subvencionar el “pecado” sexual de la mujer.

▪ Que el seguro médico se obligue lo menos posible y sea ‘opcional’ en cosas como maternidad, hospitalización, medicinas, etc. Si el asegurado quiere esas ‘opciones’ entonces que pague ‘extra’ por ellas, que no cuelguen a los hombres, por ejemplo, la necesidad de subsidiar los partos que son ‘cosa’ de la mujer. Es una libertad mezquina.

▪ Que los problemas congénitos de un bebé sean condición pre-existente (porque se crearon antes de nacer) y la libertad no debe colgar a las compañías de seguro con la obligación de asistirlo.

Los más adinerados –si pasa esta ‘reforma’– dejarían de subvencionar la salud del pobre, pobrecito él, porque hay que dejar –en nombre de la libertad– que se le descuide… Y aun así el proyecto del Senado le parece demasiado generoso a la ultraderecha.

El proyecto será aprobado si cuenta con el voto de 51 senadores. Los republicanos son 52… y hay por lo pronto 5 que se oponen pero se dicen dispuestos a apoyarlo si se endurece. Quieren conserva-durismo, lo que despertaría la oposición de los moderados de manera que el proyecto está entre la espada y la pared.

Esto puede ser un ardid para adormecer a los moderados haciéndoles pensar que los conserva-duros derrotarán la medida… y llegado el momento votarían a favor del proyecto en nombre, sí, por supuesto, de la libertad. Usan la democracia. Lo malo está en ‘uso’, la democracia no se debe usar.

Aquí se da una la libertad de descuido en nombre del dinero, en eso estamos en nuestros Estados Unidos de América, y si les parece inhumano es porque confundimos libertad con libertinaje.

Libertad no es lo mismo que libertinaje, la libertad se guía por solidaridad y principios, el libertinaje por deseos y pasiones. El remedio a la muerte por libertad derivada en libertinaje está en ponerle controles a la libertad, pero el ultra conservadorismo lo considera herejía socialista.

Ponerle el cascabel al gato… ¿Quiénes serán los ratones que lo hagan? La pregunta no es retórica porque así es la actitud moderada entre los republicanos del Congreso, ratonil ante los zarpazos del gato.

Falta el estudio de impacto de la medida en el Senado, pero ya se sabe que la versión de la cámara baja resultaría en la pérdida del seguro médico de 24 millones de americanos.

Se viene el Cuatro de Julio y el estado de la Unión será… ¿sano? Alicia en el país de las maravillas estaría en terreno conocido en el Washington de hoy, con la reina exigiendo un corte de cabezas.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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