Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: Netanyahu, apartheid con supremacía

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, vota en las elecciones parlamentarias del martes pasado, en Jerusalén.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, vota en las elecciones parlamentarias del martes pasado, en Jerusalén. AP

Es como el arroz con frijoles. Lo que quiere Netanyahu es apartheid con supremacía. No es Israel, es Bibi, y lo que quiere es más que el mero apartheid con supremacía que ya hay allí. Quiere apartheid y supremacía con anexión al menos temporal de los territorios ocupados durante su mandato, supremacía adentro y afuera, Israel y su vecindario.

El día antes de su reelección declaró que jamás permitirá la creación de un estado palestino. Lo hizo para ganar votos y cuando ganó tuvo el chutzpah de decir que él, después de todo, sí quiere un estado palestino. Lo ha venido repitiendo en entrevista tras entrevista para borrar lo que dijo antes, pero el conocimiento derivado de su declaración electoral ha quedado en pie: Que está del lado apartheid-supremacista-anexionista de la política israelí.

El senador McCain dice que no es más que ‘retórica electoral’. Nuestra derecha aparentemente aprueba decir lo que sea para ganar. Eso hizo Romney y perdió. Bueno, Netanyahu ganó. La aceptación de la verdad cambia las cosas, la mentira también, y hay que aceptar el apartheid y etc. de facto que, por los motivos que sea, hay allí, y hay más.

La verdad de Netanyahu, que es un supremacista, habla de la segunda categoría en la que están los árabe-israelíes y la quinta o décima de los palestinos en los territorios ocupados. Acusó a la oposición de facilitar el voto árabe-israelí, insinuándolo como casi una traición ‘izquierdista’.

Netanyahu tiene un ego descomunal si cree que Obama y el mundo se van a tragar el cuento ese de que lo que dijo fue solo para ganar la elección, y que está dedicado a la idea de dos estados.

En sus nueve años de primer ministro no ha hecho más que entorpecer las negociaciones de paz, levantando muros, aprobando asentamientos en los territorios, restringiendo el comercio palestino, multiplicando por 10, 50, 100 o 500 los palestinos muertos por cada israelí caído en acciones terroristas, etc. Vean el último caso: Tres jóvenes israelíes fueron secuestrados y muertos por terroristas de Hamas, a cambio de lo cual Netanyahu bombardeó la franja de Gaza, dejando 2,310 muertos y 10,626 heridos, la inmensa mayoría civiles. Murieron hombres, jóvenes, niños, ancianos y mujeres. Israel perdió 66 soldados y cinco civiles. ¿Que no se da cuenta ‘Bibi’ que sus respuestas siembran odio? Hay que sembrar paz.

La manera de resolver los conflictos del Medio Oriente empieza por dejar de construir en los territorios ocupados y, a la no muy larga, dándoles su estado a los palestinos. ¿Imposible? Lo imposible es mantener el apartheid supremacista de Netanyahu. La paz del Medio Oriente pasa por la oficialización del Estado palestino.

Obama no se va a hacer el desentendido con un Israel a la Sudáfrica de Botha y Leclerc. No se debiese pensar que un presidente de raza negra vaya a aprobar algo como eso, pero no se preocupen, Netanyahu cuenta con su amigo Boehner para neutralizarlo. Está invitado a Israel, dice que como líder de la Cámara pero es en realidad como el líder del anti-obamismo que el speaker cree ser. Eso, de Netanyahu, es seguir metiéndose en política americana y presagia mal. Estamos ante un enfriamiento de relaciones.

Obama: “Le creemos cuando dijo que no habrá (Estado palestino) mientras sea premier. Tenemos que evaluar (nuestras) opciones”. Obama simplemente no aceptará el papel al que lo quieren relegar Netanyahu y la ultraderecha. Añade: “Va a ser difícil encontrar quienes crean que la negociación sea posible”. ¿Qué pueden hacer? La pregunta no se refiere a nuestros amigos. Se trata de lo que puedan hacer los extremistas palestinos, los de Isis e Irán. Van a usar a Netanyahu para golpear a Israel. Netanyahu y los extremistas, ambos, son responsables de lo que ocurra.

Él ha encendiendo la mecha de la próxima conflagración y el speaker Boehner es un insensato haciéndole el juego. Está claro que el premier es ahora un obstáculo a la paz del Medio Oriente porque mientras no se resuelva la cuestión palestina no se resolverá nada, no se resolverá Isis, no se resolverá Siria, Irak, etc.

Es triste que Boehner y nuestra ultra le hagan juego a su supremacismo. No es la idea de una democracia donde todos deciden su futuro. Ese ‘todos’ en el caso de Netanyahu es él y la ultra israelí, y desde ya se perfila un sustituto a su alianza con Estados Unidos: Es un matrimonio de ultras, los de allá y los de acá. ¿Se imaginan a Bibi con un presidente Ted Cruz? Israel, gracias a B&B, Bibi y Boehner, será tema de campaña electoral. Debemos mantener la cordura y evitar las provocaciones. Israel debe estar por encima, más allá de la política americana.

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