Guillermo Descalzi

La fortuna

No importa cuánto hayamos recibido, reunido o ganado, lo que importa es lo que damos, allí está nuestra verdadera fortuna, no en lo que tenemos sino en lo que damos.

Las personas, los agentes de relaciones públicas de nuestros seres, tenemos dos tipos de fortuna, la de la suerte y la del dinero, y se relacionan en que tener una fortuna es casi una suerte. Ambas son de ciclo lunar, corto, cambian, crecen y decrecen. Nuestro ser, aquel al que la persona debiese servir, tiene su fortuna en su amor y su verdad. Este tercer tipo de fortuna es de ciclo solar, grande, perdura incluso en la muerte.

Nadie se va de esta vida llevándose la fortuna de su persona, su dinero y suerte. Lo que todos llevamos a lo que venga después son el amor y la verdad de nuestro ser.

Lo usual en las personas es buscar su fortuna en posición, posesión y poder, y quiere suerte en esto, es lo que busca nuestro yo formal, el ego que lleva nuestro nombre y busca para sí. Los nombres se borran en la muerte, pero no hay que esperar a que ella los borre, necesitamos borrarlos antes y darle su lugar a Dios mientras aún estamos en vida.

Esta es una historia de esa tercera clase de fortuna, la fortuna de Kayla Mueller… Kayla, de 26 años, puso su vida al servicio de otros. Fue secuestrada en agosto del 2013 al salir de un hospital de Médicos Sin Fronteras en Alepo, Siria. Murió a manos de ISIS, el Estado Islámico. Algo de su vida y muerte la revela como un ser especial no porque fuese heroica, que lo fue, sino por sana y espiritual siendo mujer con pasiones de carne y hueso.

Puso su ser y su persona a disposición del bien. Amó física y espiritualmente en medio del mal que la rodeó. Buscó a Dios en la tierra. Trabajó, vivió y entregó paz. Sirvió en la India, en Tel Aviv, en los Territorios Palestinos y Siria. La siguiente frase es suya:

“Necesitamos darnos cuenta de nuestros privilegios, de lo que tenemos, cuanto tenemos y por qué tenemos”.

¿Qué la llevó a vivir y morir como hizo? No sabemos cuál haya sido, precisamente, su motivación, pero quizás la siguiente frase de Bertrand Russell ayude a entenderla:

“Tres pasiones hay en mi vida: compasión por la humanidad sufrida, amar y saber”.

Son palabras que se aplican a Kayla. Lo sabemos porque ella escribió que… “Jamás aceptaré el sufrimiento de otros como si fuese normal”, y… “Encuentro a Dios en su sufrimiento reflejado en mis ojos”.

Su espíritu consciente la llevó a Siria, donde estuvo cautiva 18 meses antes de morir. Sus palabras en el siguiente extracto de una carta enviada a su familia llevan mi interpretación en español. Las traduzco textualmente salvo cuando la traducción literal afecta o restringe su significado.

“A todos:

Si reciben esta (carta) es porque sigo detenida y mis compañeras han sido liberadas. Les pedí que la lleven.

Recuerdo a mamá diciendo cómo, cuando todo haya sido dicho y hecho, lo que quede será Dios. Estoy en un lugar donde me he entregado completamente a Él porque, literalmente, no hay más. Estoy en caída libre, sostenida por Su ternura y las oraciones de ustedes.

He descubierto que hasta en la oscuridad hay luz, que podemos ser libres en cualquier lado, hasta en esta prisión, que el bien está en todos lados y si no lo vemos es que necesitamos buscarlo. Estoy muy agradecida.

Tengan paciencia. Entréguenle su dolor a Dios. Sé que quisieran que sea fuerte, y lo soy. No teman por mí, el Señor mediante, estaremos nuevamente juntos.

Reciban mi todo.

Kayla”

Buscamos dar para ganar, o dar si ganamos. Ese es nuestro problema, que queremos ganar. Kayla fue al Medio Oriente sin querer ganar nada. Hay una frase suya sobre ganar y no es un resultado ni una meta ni un propósito, es la locura de dar:

“No importa cuánto dé, siempre recibo más de lo que doy”.

Es la multiplicación de los panes. Lo de Kayla dice que das y hay más. No es que des y te arriesgues a tener menos, es que das y hay más. Dice que el bien se encuentra sirviendo, que la clave está en dar, dice que no pidamos que otros lleven nuestra cruz, que nosotros la llevemos por ellos.

Kayla, de ella fue, es y sigue siendo la fortuna del tercer tipo. Llegó a Dios en la tierra a través de gente a cuyo dolor se entregó. Kayla, gracias por tu vida, gracias por tu amor.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

Su libro El Arte de Renacer está en Amazon.

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