Guillermo Descalzi

Una presidencia malgastada

El presidente Donald Trump firma órdenes ejecutivas sobre la industria petrolera el 24 de enero en la Casa Blanca. Su asesor recién despedido, Steve Bannon, lo observa a la derecha.
El presidente Donald Trump firma órdenes ejecutivas sobre la industria petrolera el 24 de enero en la Casa Blanca. Su asesor recién despedido, Steve Bannon, lo observa a la derecha. TNS

El 74% de los republicanos lo apoya, pero en la población en general solo 35% aprueba de él. La desproporción entre ‘republicanos’ y ‘todos’ es tan notoria que me lleva a preguntar si ‘el resto’ estaremos ciegos a sus virtudes… ¿O quizás seamos hipócritas al juzgarlo? ¿Será él, Trump, el hombre verdaderamente común, the common man con defectos comunes que nosotros negamos?

El problema fundamental es que tenemos un presidente con poca capacidad para distinguir lo verdadero de lo falso, un mitómano compulsivo con muestras de inestabilidad emocional, y algo ha pasado en la última semana que indica el fin, para efectos prácticos, de lo que podría haber sido su presidencia.

Un tweet de Steve Bannon, su ex estratega, dice que “La presidencia de Trump, (esa) por la que luchamos y ganamos, ha concluido”. Otro de Joel Pollack, editor de Breibart, añade “Guerra… Trump se arriesga con la salida de Bannon a convertirse en un Arnold Schwarzenegger versión 2.0”.

La purga en la Casa Blanca ha sacado a todos los que lo ayudaron en su campaña electoral excepto Kellyanne Conway, su hija y su yerno, los dos últimos aparentemente intocables, y no da señales de haberse detenido. Esto añade inestabilidad en el personal de su presidencia.

Trump se encuentra con cada vez menos aliados en el partido, el Congreso y el mundo de los negocios, y es probable que su inhabilidad para adelantar uno solo de sus proyectos legislativos se extienda a lo que quede de su mandato. También es posible que el Congreso lo ignore y siga con la tarea de legislar por sí solo, pero… ¿creerá alguien que Trump se quedará tranquilo con el Congreso ‘encima’ de él?

El presidente se ha aislado a pesar del apoyo del fascismo americano, que sí existe y quisiera un ejecutivo fuerte aliado con monopolios privados en la economía. Si eso buscó Trump, pues ya no le será posible por la oposición que ha despertado su simpatía, al menos en la imagen que proyecta, con los neonazis y supremacistas blancos, el nuevo Ku Klux Klan americano de ropa normal y antorchas de playa y jardín.

Todos pudimos ver sus imágenes armados con pistolas y fusiles de repetición, con cascos y escudos, gas pimienta y palos. El día anterior habían marchado gritando que “los judíos no tomarán nuestros puestos” (Jews will not replace us), pero Trump encontró gente decente (fine people) entre ellos.

Quizás lo más penoso en esto sea que Trump está destruyendo la dignidad de la presidencia. Su defensa de la marcha de los neonazis y supremacistas blancos en Charlottesville lo compromete con ellos mientras condena a quienes manifestaron en su contra. (Los supremacistas) tenían permiso cuando llegaron los contra-manifestantes (sin permiso) a atacarlos, y fueron muy, muy violentos…”

La administración se desintegra sin haber llegado a establecerse como gobierno funcional y la lista de sus purgados incluye a Sean Spicer, secretario de prensa; Sally Yates, directora interina del Departamento de Justicia; Michael Flynn, Consejero de Seguridad Nacional; Preet Bharara y los demás fiscales distritales del gobierno federal, James Comey, director del FBI; Anthony Scaramucci, director de comunicaciones, y Steve Bannon, el estratega de la presidencia…

Trump desestabiliza su propio gobierno. Su sanidad, su equilibrio, su personalidad mitómana (¿mentirosa?), su grandiosidad y cólera, todo esto ha ido en deterioro en los escasamente siete meses que lleva en el gobierno al punto de a veces no hilvanar sus oraciones de manera coherente. Se hace difícil entenderlo, percibir sus intenciones, tal es el presidente que tenemos. Bob Corker, el senador republicano de Tennessee, cuestiona su estabilidad y competencia.

La conducta de Trump apena y eso quizás sea lo más grave, su conducta, al punto de cuestionar su moralidad… Luego está la investigación de Rusiagate que según el senador Tim Kaine va más allá de investigar colusión y obstrucción de la justicia, podría llegar a ser incluso la investigación de una traición.

De él se podrán decir muchas cosas cuestionables, pero de una al menos no cabe duda: que la suya es, hasta el momento, la presidencia más ineficiente y malgastada en la historia del país.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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