Guillermo Descalzi

Huracanes, terremotos y Trump

Una niña y su padre observan los restos de su casa en la localidad puertorriqueña de Hayales de Coamo, el domingo pasado. El huracán María causó daños devastadores en la isla caribeña.
Una niña y su padre observan los restos de su casa en la localidad puertorriqueña de Hayales de Coamo, el domingo pasado. El huracán María causó daños devastadores en la isla caribeña. Getty Images

Cuatro huracanes en cuatro semanas, dos terremotos en 11 días, y sismos diarios producidos por Trump y compañía, fuerzas incontenibles de un mes caótico.

Trump llegó la semana pasada a las Naciones Unidas con tres precedentes que algunos recordarán, empezando por el de Nikita Kruschev sacándose un zapato con el que golpeó su mesa mientras gritaba en la Asamblea General de 1960. Después estuvo Yasser Arafat que llegó con pistola a la asamblea general de 1974, y más tarde Hugo Chávez en el 2006 con su “…ayer el diablo estuvo aquí, huele a azufre todavía”.

Al zapato, la pistola, el diablo y el azufre se suma nuestro presidente amenazando a Kim Jong Un con una guerra nuclear y su destrucción total. Está en buena compañía con los gesticuladores porque eso, lo de Trump, no es más que un gesto de mal gusto… o espero que sea así. Quizás no se dé cuenta que las amenazas, especialmente con insultos, consiguen poco o nada bueno en política exterior.

Ese mismo día, ese mismísimo día, soplaba el huracán María en la isla de Borinquen y México se movilizaba para rescatar a los atrapados bajo toneladas de escombros.

Trump atrapa aquí a más gente que todos los afectados por los huracanes y terremotos del último mes. Necesitamos rescatar a los 800,000 Dacados que se quedaron sin piso, a los millones de indocumentados radicados aquí por décadas sin solución a su situación legal, y los más de 27 millones que se quedarían sin seguro en la resucitada contrarreforma médica para eliminar el Obamacare.

También se cierne una tormenta sobre la tormenta Trump, tormenta al cuadrado, Rusiagate.

A Paul Manafort se le ha comunicado la intención de llevarlo a juicio. Hay correos electrónicos de cuando era director de la campaña Trump ofreciendo ‘sesiones privadas’ de información de la campaña a un oligarca ruso íntimamente ligado a Putin… y se sabe que el FBI intervino sus teléfonos antes y después de la elección. Esto involucra al presidente porque tuvo lugar cuando hablaban a diario por teléfono. Existe la probabilidad de transcripciones de lo que dijeron Mr. T y Manafort.

La investigación de Robert Mueller, el fiscal especial (special counsel), está llegando a las puertas de la Oficina Oval. El fiscal quiere saber qué dijo Trump a los rusos sobre el despido de Comey, y ha pedido todo tipo de documentos sobre esto y otros asuntos. Mueller es otra fuerza de la naturaleza casi inesquivable para la presidencia, la tormenta Mueller sobre la tormenta Trump.

Esta semana la atención se centra en la contrarreforma, el repentinamente resucitado esfuerzo por matar la reforma médica del Obamacare. Al Senado le queda solo esta semana para aprobarlo porque a partir del 1ro de octubre necesitará 60 votos por protocolos del Senado que permiten que se apruebe con solo 51 hasta fin de mes… Hoy por hoy lo más importante es la última ronda para matar la reforma médica de Obama que se necesita, se intima, porque en ella está el mismísimo demonio del socialismo.

La contrarreforma en consideración esta semana permite descuidar a la gente en nombre de la libertad, libertad de cuidar o descuidar, de no obligar a nadie a cuidar ni subvencionar el cuidado de nadie.

La medida sin debate ni estudio de impacto considera recortar el Medicaid, el fin de la subvención a Planned Parenthood y que el seguro sea opcional en cosas como maternidad, hospitalización, medicinas, etc. Si el asegurado quiere esas ‘opciones’ entonces que pague ‘extra’, que no tenga el hombre que pagar, por ejemplo, por los partos de la mujer. Que ellas paguen extra si lo quieren, que no ‘obliguen’ a los demás.

De las fuerzas de la naturaleza quizás las que más golpee hoy en Washington sea la de Trump pero muchísimo mayor es el golpe del huracán a nuestros hermanos en Puerto Rico. María los golpeó más que Irma y Harvey en Miami y Houston. La situación jurídica de la isla que la tiene como ‘unstate’, algo así como ‘undead’, territorio zombi, es una vergüenza nacional. Falta la voluntad para una acción política por Puerto Rico.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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