Guillermo Descalzi

TLC (NAFTA) en crisis

El TLC, tratado de libre comercio de Norteamérica más conocido como NAFTA en inglés, está en estado crítico, y no porque sea malo según la Casa Blanca sino porque así lo quiere el presidente Trump.

Cubrí la ceremonia de su firma para Univisión cuando Bill Clinton asumió la presidencia en 1993. Bush padre, en cuya administración se negoció, me dijo que el tratado produciría un notable aumento en productividad, salarios, comercio y empleo.

La realidad es que el TLC no ha causado el aumento en salarios que sus creadores esperaron, ni la pérdida que sus detractores indican. Sus frutos han sido más bien modestos.

La Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos, la ITC indica que ha aumentado la inversión, ampliando los mercados de sus tres socios, México, Estados Unidos y Canadá. También ha elevado los dividendos de los inversionistas a quienes les interesa su continuidad.

El documento de trabajo (working paper) No. 2014-06A de la ITC considera que su eliminación no es razonable. Señala que el flujo de capital favorece más a los trabajadores en Estados Unidos que a los de México y Canadá, y estima que el aumento en el desempleo se ha desacelerado en los 24 años de su existencia.

Hay una queja real en lo que observan sus detractores, y es que el alza en el salario promedio ha sido de 0.008% en el último cuarto de siglo para la mano de obra especializada y 0.005% para el resto, mientras que la inflación tuvo un promedio de 2.2% anual… por lo que hoy, en términos reales, el obrero gana menos que ayer. No es por falta de productividad, dice el documento, sino porque las ganancias no son distribuidas equitativamente.

El Instituto de Política Económica, de tendencia nacionalista, considera que el TLC es, y esta es una cita textual, the door through which American workers were shoved into the neoliberal global labor market, la puerta por la que se embutió al trabajador americano en el mercado neoliberal de la mano de obra global…

El instituto señala al tratado por disminuir el poder de negociación del obrero americano ante los salarios ‘mexicanos’. No toma en cuenta la inevitabilidad de la globalización, ni el alza que esta ha producido en el estándar de vida global.

Ni el instituto ni la administración señalan que las ganancias han subido para los inversionistas mientras que la porción que va al obrero ha disminuido. El resultado ha sido de 24 años de salarios prácticamente congelados y una monopolización, en el ‘top’ 1%, del ingreso, riqueza y poder devenidos del TLC.

La ideología nacionalista de la Casa Blanca lo responsabiliza de todo tipo de males, incluso la migración indocumentada, “the destructive effect of NAFTA on the Mexican… was a major cause in the dramatic increase in undocumented workers…” la ‘dramática alza’ en el flujo de indocumentados (ha disminuido) se debe al efecto destructivo del TLC en México¡!

Peter Navarro, consejero de la oficina de comercio y manufactura de la Casa Blanca, culpa al TLC en otro working paper por el ‘malestar obrero’ y los problemas sociales del país. El TLC, escribió, produce entre otras cosas aumentos en la tasa de abortos, violencia familiar y abuso de la mujer, divorcios, drogadicción e infertilidad.

La realidad:

▪ El comercio entre los tres países ha pasado de 290 mil millones de millones en 1993 a más de… mil cien millones de millones de millones (un trillón cien billones en terminología inglesa) en el 2016.

▪ El TLC, según la misma Cámara de Comercio de los Estados Unidos, ha creado 6 millones de empleos que dependen del comercio con México.

▪ El Wilson Center indica que 40% de las piezas de los productos ‘mejicanos’ vendidos en Estados Unidos son hechas en Estados Unidos, y 25% en los productos que vienen del Canadá.

El énfasis en lo negativo está en la relación con México, no en lo que respecta a Canadá. Aquí hay más que nacionalismo, hay anti-mexicanismo, México es el ‘problema’.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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