Guillermo Descalzi

Trumpgate y los primeros encausamientos

Paul Manafort, ex presidente de la campaña electoral de Donald Trump, habla con la prensa en julio del 2016 en la Convención Nacional Republicana en Cleveland. Manafort ha sido encausado por conspiración contra EEUU y lavado de dinero.
Paul Manafort, ex presidente de la campaña electoral de Donald Trump, habla con la prensa en julio del 2016 en la Convención Nacional Republicana en Cleveland. Manafort ha sido encausado por conspiración contra EEUU y lavado de dinero. AP

El encausamiento de Paul Manafort con un cargo de conspiración contra los Estados Unidos y 11 felonías más… llega al nivel más alto de la campaña de Trump, donde Manafort fue su director en un periodo crucial que incluyó la convención donde desapareció toda condena a Rusia. También encausado está su lugarteniente, Rick Gates.

Conspiración contra Estados Unidos es un cargo bastante amplio y aún se baraja, al escribir esto, lo que quiera decir.

Los primeros encausamientos en el Trumpgate oscurecen el conflicto dentro del partido republicano, dificultan al oficialismo y entorpecen la labor del gobierno.

Manafort también está acusado de lavado de dinero y evasión de impuestos. Más importante es la aceptación de culpa de un tercer encausado, George Papadopoulus, consejero de política exterior en la campaña Trump.

Su aceptación de culpa en un plea agreement, acuerdo con la fiscalía, indica colaboración con la justicia, lo que debiese poner nerviosos a los potenciales encausados en un futuro inmediato. Papadopoulus mintió al decir que no tuvo contactos con agentes del gobierno ruso para ensuciar a Hillary Clinton, eso aceptó, y es significativo porque lleva directamente al tema de colusión.

Estamos al fin del preámbulo, ahora se inicia el proceso judicial y habrá que ver que sorpresas nos trae, porque las ha de traer.

Los encausamientos por lo pronto obstruyen la agenda legislativa de este congreso republicano, empezando por el esfuerzo a toda máquina por conseguir una reforma impositiva, la primera en 31 años. La última, en 1986, la pasó Ronald Reagan con su trickle down economics, la teoría de que el agua cursa para abajo, que se riegue arriba porque les goteará a los de abajo. Trump esgrime algo similar con que el salario del pueblo subirá si se recortan los impuestos a las corporaciones y los adinerados.

Hay un problema de fondo para los objetivos de la presidencia, algo que va más allá de los encausamientos de hoy cuyo objetivo final es, seamos francos, el presidente. Él es el problema de fondo, su conducta, el gobierno está supeditado a su conducta.

Su reforma reduciría el impuesto a las corporaciones de 35 a 20%, y las personas físicas (puesto que las corporaciones han sido declaradas ‘personas’) tendrían tres tasas de impuestos, 12%, 25% y 35%. La tasa de los más adinerados bajaría de 39 a 35%. Para los más pobres, con 10% ahora, subiría a 12%, y la clase media ‘intermedia’ quedaría igual con 25%... intermedia porque el proyecto la divide en tres grupos, media baja, media-media y media alta.

La Casa Blanca explica que los de abajo y la clase media se beneficiarán porque las corporaciones y los ricos, con sus rebajas, tendrán más para pagar a sus empleados. La experiencia de los últimos años demuestra que no es así: Ganan más, pagan igual.

Chuck Schumer, jefe demócrata del Senado, califica esto de fake math, matemática falsa que quitará en vez de darle nada a la clase media y pobre que tendrán que balancear sobre sus hombros la reducción de Mil Millones de Millones de Millones de dólares en impuestos.

Mientras tanto, de regreso al tema inicial: Los 3 encausamientos judiciales de miembros o allegados a la campaña elevan el riesgo para la Casa Blanca al punto de verse tentada a despedir al fiscal Mueller. Sería un error fatal

Los primeros cargos indican que la fiscalía procede a toda marcha y está muy lejos, contrario a lo que la Casa Blanca dice, de concluir su tarea.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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