Guillermo Descalzi

La receta china

Un hombre usa sus binoculares frente a la puerta de Tiananmen, en Pekín. El presidente Donald Trump visitará China este miércoles.
Un hombre usa sus binoculares frente a la puerta de Tiananmen, en Pekín. El presidente Donald Trump visitará China este miércoles. AP

Go west young man!... la receta del siglo XIX la usó Nixon y ahora la usa Trump para evadir problemas en casa… irse al oeste, tan al oeste que llegaron al Oriente, a la China. Nixon lo hizo en plena gloria americana, Trump en condiciones muy diferentes. El país de Mao mendigaba, el de Xi Jinping nos está quitando de la cabecera del sistema global, algo que el mismo Trump quiere para dedicarnos al nacionalismo.

Trump busca la receta china de Nixon para sus problemas en casa pero deja atrás un nudo difícil de desatar, el Rusiagate. ¿Querrá cortarlo? Cortarle la cabeza al fiscal especial Mueller, defenestrar su investigación, es una opción más atractiva con cada día que pasa y es probable que, arrinconado contra la pared, lo llegue a hacer. Es, después de todo, un hombre de impulsos.

¿Podrá dejar atrás sus problemas? La respuesta es simple, no, sus problemas viajan con él y el nudo se aprieta con las revelaciones del perjurio (es lo que es) del secretario de justicia, y los contactos de sus allegados con el gobierno ruso durante la campaña, algo que el mismo Trump conoció.

Los republicanos quisieran ser ciegos, cierran sus ojos al Rusiagate y el desafío chino. Ansiosos de una victoria ponen su atención en la reforma impositiva que proponen, haciéndose cada vez más evidente que resultará en más impuestos para más gente para que las corporaciones paguen menos.

Hay preguntas de fondo sobre la reforma. ¿Creará más empleos o será bonanza de inversionistas? ¿Los dos a la vez? ¿Qué efecto tendrá en el mercado inmobiliario?

La casa del cerdito práctico es una buena analogía de lo que buscó la clase media en el pasado. Con esta reforma peligra la casa que el cerdito construyó.

La deducción del interés hipotecario, si pasa la reforma, será aplicable a los primeros 500 mil dólares, nada más, y ese precio, el medio millón que antes valían las casas de la élite… es lo que hoy cuestan las casas de la clase media. Esto va a ‘enfriar’ el mercado.

La deducción de impuestos locales y estatales desaparecería totalmente, todo quedaría sujeto al impuesto federal lo que equivale a doble o triple impuesto sobre el mismo ingreso.

La reforma reduciría el impuesto corporativo de 35 a 20%. Los más ricos se mantendrían en 39%, los simplemente adinerados bajarían a 35%. Los pobres estarían en 12%, la clase media en 25%.

La medida es anti-republicana. El partido siempre buscó reducir el déficit, esta reforma lo incrementaría en Mil Quinientos Millones de Millones de Millones de dólares. Es una cifra ‘optimista’ que considera que la reducción del impuesto corporativo resultará en más empleos y alzas salariales, produciendo más dinero imponible. El déficit podría en realidad aumentar por Tres Mil Millones de Millones de Millones de dólares,

¿Resultará esto en mejores salarios? Las corporaciones han tenido cada vez mayores ganancias en el último cuarto de siglo pero el salario obrero ha subido solo 0.008% en 25 años. Esto, con un promedio de inflación anual de 2%, significa que su ingreso, en términos reales, se ha reducido.

¿Por qué la insistencia del liderazgo en esta reforma? Porque lo que está en juego no es la reforma, lo que se juega es su prestigio y quieren matar dos pájaros de un tiro. Paul Ryan, speaker de la Cámara, busca algo que mataría el Obamacare, usar la reforma impositiva para dejar sin efecto el mandato (obligatoriedad) del seguro médico en el país.

¿Y la receta china, qué efecto tendrá sobre la reforma? Ninguno, Trump es irrelevante en el Congreso y su presencia o ausencia del país no hace diferencia alguna. Su hoy te quiero mañana no, da poca confianza a los suyos en el Congreso. A él lo que le interesa es una victoria diplomática en la China que le dé lustre a su nombre.

¿Qué sucede con los líderes republicanos, por qué andan así? Han tenido años para preparar sus reformas y no han hecho nada. Ahora están hilvanando retazos para vestirlas con trajes de Frankenstein, llenos de costuras. Facilitan lo que a todas luces es un encubrimiento del Rusiagate. No se oponen al tirar la casa por la ventana de Mr. Trump, cederle la primacía global a la China porque el globalismo ‘no nos interesa’.

¿Quién iba a pensar que el partido de los hombres de negocio, del anticomunismo, el antagonista de Rusia y campeón del libre comercio iba a encontrarse así? Ver para creer. ¡Despertad, republicanos, despertad!

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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