Guillermo Descalzi

GUILERMO DESCALZI: La espada saudí

Ahmed Asiri, portavoz de las fuerzas armadas sauditas, informa a la prensa sobre los ataques aéreos contra los rebeldes hutíes en Yemen, el pasado 14 de abril.
Ahmed Asiri, portavoz de las fuerzas armadas sauditas, informa a la prensa sobre los ataques aéreos contra los rebeldes hutíes en Yemen, el pasado 14 de abril. AP

Saudí - saudí. 1. sust. Arabia Saudí o Saudita 2. adj. De Arabia Saudita o relativo a ese país.

El diccionario explica el nombre pero no sus lealtades. Los apoyamos en su acción en Yemen pero hay que tener en cuenta que su espada es de doble filo y ya nos ha cortado en más de una ocasión.

Tenemos la flotilla del Teddy Roosevelt con la fragata misilera Normandy, siete navíos y unos 9 mil hombres frente a Yemen, bloqueando barcos de Irán con armas para los rebeldes. La aviación saudita los bombardea en tierra, nosotros cuidamos su retaguardia marina. Lo hacemos por ellos y porque no nos conviene que Irán amplíe su círculo de influencia.

Arabia Saudí es amiga, Irán un enemigo. ¿Será así y solo así? Consideren el 9/11. Bin Laden fue saudita y 18 de los 19 terroristas de ese día fueron saudíes, algunos con patrocinio de miembros la familia real.

"La alianza de la monarquía saudí con los clérigos del país floreció en los 90, cuando fueron los mayores financistas del Yihad, la guerra santa islámica, con millones de dólares para los muyahidines. Entre sus patronos estuvo el príncipe Salmán Bin Abdulaziz al-Saud, ahora rey." NYT 2/4/2015.

Washington debate si ese patrocinio fue personal o a nombre del gobierno, pero en realidad no importa ahora que Salmán es rey. El entonces senador Bob Nelson dice que "hay una relación directa entre el gobierno saudita y por lo menos algunos de los terroristas de esa acción". Nelson fue el jefe de la comisión del 9/11 y del comité de inteligencia del senado, supervisor de seguridad del estado. Asegura que el gobierno saudita fue cómplice en la acción. Los sauditas en todo caso tienen la filosofía del yihad y, por más que los apoyemos, ellos tienen una faceta que ama a los terroristas. Somos amigos de conveniencia mutua, nada más y nada menos.

George W. Bush censuró 28 páginas del reporte de la comisión del 9/11 detallando el involucramiento saudita. Es irónico: ¿si apoyamos a quienes apoyaron esa acción, no habremos al menos indirectamente y sin saberlo, apoyado el ataque? Arabia Saudita es pariente ideológica de Isis y Al Qaeda, creaciones suyas, del wahabismo saudí, mientras que Irán, nuestro enemigo, a veces nos conviene por ser también enemigo de Isis. El senador Nelson: "(Los saudíes) apoyan el Islam más extremo y quizás incrementen su apoyo".

Nada se mueve en el reino sin que el gobierno lo sepa y permita. El congresista Steven Lynch, hablando de las 28 páginas: "Son claras y extraordinariamente chocantes en la descripción de (su) apoyo (al 9/11)".

Jordania, en la primera guerra del golfo, permitió que Saddam se abasteciera a través de su territorio. Yo viajé al golfo de Aqaba para cerciorarme de eso y fui detenido por mis esfuerzos. "Los Tres Amigos" fuertes que tenemos en el área, Israel, Arabia Saudí y Egipto, lo mismo nos ayudan que nos obstaculizan y más, los tres. En 1967 Israel atacó el USS Liberty con aviones Mirage y lanchas torpederas. Dejó 34 muertos y 171 heridos. Dicen que se confundieron pero no se ha borrado la impresión de que lo atacaron por ser un barco espía de su guerra en los seis días que duró, la que les aseguró todo Jerusalén y los hoy ‘territorios ocupados’. Washington aceptó sus explicaciones. Lo mismo ocurre con Arabia Saudita, solo que en el 9/11 no murieron 34. Murieron 2,996. Sí, su espada es de doble filo.

No sabemos lo que hacemos en el mundo árabe-islámico. Tarde o temprano nuestra intervención nos reventará porque Arabia Saudita será enemiga de Irán pero es pariente de Isis y Al Qaeda, mientras que Irán es enemigo de nuestro enemigo Isis. ¿Irak? Nadie sabe para quién trabaja. Absurdo, ¿no?

El conflicto del Medio Oriente no se resolverá si no se resuelve la cuestión palestina. Israel es amigo nuestro, verdadero, roca firme, pero que no interfiera en nuestro proceso político, que devuelva los territorios ocupados y reconozca el Estado palestino. El resto, todos los del conflicto civil-religioso árabe-islámico, que resuelvan su maraña de nudos y amarres islámicos entre ellos. El Islam no lo vamos a arreglar nosotros.

Este es un conflicto regional, dejemos que sea regional. La política de no interferencia será casi un sueño pero no por eso dejemos de soñar. El único resultado cierto será aquel al que lleguen entre ellos, pero queremos resolverlos y no los dejamos hacerlo. Una cosa más: ya casi no necesitamos su petróleo. Tomó cuarenta años lograr lo que quiso Carter, la independencia energética, pero está ad portas. No tengamos miedo. El petróleo del Medio Oriente ya no se necesita como antes. Estamos en otro mundo. ¡Despierta, Washington!

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