Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: La migración de los niños

La Migración de los Niños del 2014 evoca La Cruzada de los Niños del siglo XIII, un acontecimiento histórico deleznable en el cual la mayoría acabó muerta o en mercados de esclavos. También ahora hay esclavitud, moderna y solapada. Que no sea ese el destino de los niños caminantes de hoy.

La responsabilidad de los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador es evidente ante las decenas de miles de sus niños fugados de la vida en sus países, y esas son las palabras correctas, “niños fugados de la vida en sus países’’ . Es una fuga agenciada por familiares que los envían o llaman a cruzar la frontera a pie con coyotes. No quiero caracterizar la acción de sus familiares, pero lo cierto es que la parsimonia de sus gobiernos ante la suerte de estas decenas de miles de sus niños es negligencia.

La Conferencia Episcopal católica advirtió de 60 mil niños que cruzarán la frontera este año solos, en el sentido de hacerlo sin adultos de sus familias. El Border Patrol detuvo 9 mil tan solo en mayo, y ya van por 52,000. Muchos más de esos 52 mil detenidos han, con seguridad, cruzado evadiendo la patrulla de fronteras, según la cual 95% procede de los tres países mencionados. Ahora, curiosamente, estos niños se volvieron ‘indevolvibles’ por una ley apoyada y aprobada por republicanos y firmada por George W. Bush, que obliga a inmigración a entregar los niños detenidos al Departamento de Salud y Servicios Sociales antes de pasadas 72 horas de su captura, para eventualmente entregarlos a familiares aquí.

¿Qué trae esa alucinante ola? La Quimera del Oro, de Chaplin, es una sátira de la fiebre que llevó al Klondike a millares totalmente desprovistos de recursos pero rebosantes de ilusión. La Quimera Americana de hoy es algo así. Atrae niños con la oportunidad de permitirles vivir algo de su futuro, porque quién sabe cuán cortas y cómo serían sus vidas donde nacieron. Sus familiares adultos los empujan y jalan de zonas infestadas de maras, drogas y crimen. La ‘tarifa’ por niño es de 5,000 a 7,500 dólares pagados a quienes controlan el cruce, mafias que se apropian de pedazos de la frontera, y no quiero pensar en lo que pueda ocurrir con los que traten de cruzar sin pago.

Los coyotes vuelan cuando llega “la migra’’. A ‘ sus’ niños les aconsejan entregarse. No los deportarán, y ese es un ‘buen final’ para ellos. Un niño aquí solo tiene que presentar su acta de nacimiento para ser admitido en las escuelas públicas. Una reportera que conocí, Julia Preston, estuvo presente cuando detuvieron a Alejandro’ , de 8 años. Él sacó y entregó, cuenta Julia, su partida de nacimiento cuidadosamente doblada en un bolsillo. Era lo único que traía.

Son tantos los menores que Washington ha habilitado tres bases militares para ellos. Hay gentes de sus gobiernos que se lavan las manos como si la cosa no fuera con ellos, y tienen la obligación de hacer algo por sus menores detenidos. Guatemala, El Salvador y Honduras necesitan hacerse presentes. Hay un ejemplo notable, el de la primera dama de Honduras, Ana García, que fue en persona a ver qué pasaba. Ella se hizo presente. ¿Qué esperan los demás?

Nuestra diplomacia necesita intervenir. Estados Unidos, pese a la crisis económica mundial, tiene todavía influencia moral, económica y política en Centroamérica. El Departamento de Estado necesita hacerles ver la necesidad, a sus gobiernos, de hacerse cargo de sus niños sin familia acá, si por nada más que por simple decencia. El Departamento de Estado necesita acción en ciudad de Guatemala, San Salvador y Tegucigalpa.

Ahora, hay que añadir que ICE, inmigración y aduanas, confirma haber deportado en el 2013 a 72,410 mayores de edad que dejan hijos nacidos en este país. Impacto Humano, institución que estudia procesos sociales, estima que hay 4½ millones de niños ciudadanos con padres indocumentados. No debemos separar las familias, y porque no somos un país de romper familias necesitamos abrazar a los nacidos aquí, y a sus padres indocumentados, y necesitamos, porque somos un país con caridad, permitir y facilitar la reunión de los menores en detención con familiares aquí cuando los tengan aquí.

Es por decencia y justicia que debemos atender esto con una reforma migratoria global, pero los republicanos ‘olvidan’ que tejen redes políticas para atrapar a Obama con el infortunio del indocumentado. Obama pide $2 mil millones para reforzar la frontera. Lo van a acusar de botarate, pero no necesitaría gastar nada si los legisladores republicanos fuesen responsables y trabajasen en una reforma migratoria. Lo triste es que creen los cuentos diseminados por ellos mismos. En esto no debería haber republicanos y demócratas, solo americanos, y los gobiernos centroamericanos deben atender al retorno de los que necesiten volver. Es justicia.

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