Guillermo Descalzi

¡Despertad!

Michael Cohen, abogado personal del presidente Donald Trump, sale del tribunal federal en Nueva York el 26 de abril. Trump dijo que Cohen lo representó en el asunto de la actriz porno Stormy Daniels, quien afirma haber tenido relaciones con Trump.
Michael Cohen, abogado personal del presidente Donald Trump, sale del tribunal federal en Nueva York el 26 de abril. Trump dijo que Cohen lo representó en el asunto de la actriz porno Stormy Daniels, quien afirma haber tenido relaciones con Trump. AP

El problema aquí no es Trump, el problema somos todos en el gobierno y fuera de él. Estamos ante un panorama de lo absurdo donde los opuestos a Trump no se cansan de repetir lo mismo las 24 horas al día, que todo es negro, negro, negro aunque la economía esté bien y nos aproximemos a un entendimiento con Corea del Norte.

Igualmente, absurdo es el panorama de quienes ven rosado, brillante y bonito en todo lo que haga, que condonan hasta lo más extremo de su conducta no porque la vean bien sino porque no les importa.

Estamos ante un Partido Demócrata obstruyendo como los republicanos en tiempos de Obama, fiel a su símbolo del burro que en este caso se ha parado en sus cuatro y nada lo mueve.

Estamos también ante la incapacidad de lo más tradicional del Partido Republicano para actuar sobre la inevitable verdad de su marginación. Ya no es ‘su’ partido, el que fue, y el que hay no tiene un programa coherente, se mueve por impulso, los impulsos del presidente y la parsimonia de sus dos líderes en el Congreso.

El Partido Demócrata tampoco se mueve con programa de acción alguno, es la inercia en movimiento y si esto no es absurdo entonces qué será. Ambos, demócratas y republicanos están en la cuesta debajo de su rodada pretendiendo que ‘suben’, y no por mérito propio sino defecto del contrario.

Más allá está lo insólito en declaraciones ‘que no quieren decir lo que dijeron’, como que las ciudades santuario, de gran componente hispano, son breeding grounds, sitios de reproducción presuntamente porque nos apareamos como conejos… Y allí está lo ridículo de la saga de ‘Stormy’, que si el presidente hubiese estado con ella eso sí sería ‘aparearse’ o, en este caso, ‘emparejarse’.

Y está lo insólito de medio mundo hispano tranquilo en la división de su realidad, la del hispano del Mississippi ‘para allá’, el oeste de ancestro mayormente mexicano y centroamericano, y la realidad del hispano de ‘por acá’, el este donde encuentra más fácil pasarla de ‘blanco’.

Está Michael Cohen en el papel de Robert Duvall en ‘El Padrino’, el ‘Tom Hagen’ de Trump acogiéndose a la quinta enmienda de la Constitución, el derecho a su silencio para no incriminarse. ¿El abogado del presidente Trump acogiéndose a la quinta enmienda?

Igualmente ridículo es Giuliani, el nuevo ‘fixer’, su ‘arregla problemas’ con la promesa de acabar con la ‘inquisitoria rusa’ en dos o tres semanas… ¿Sí?

Sobre el Departamento de Justicia y el FBI, dice que llegará el momento en que tenga que intervenir, "you look at the corruption… a disgrace… which I try and stay away from, but at some point I won't.”

Guerra avisada no mata gente, pero estamos ante congresistas, senadores y miembros del gabinete corroídos por dinero. Su interés ‘partidario’ es más por la necesidad de las fortunas que los mueven que por los intereses del país.

El país queda cansado, casi aletargado con lo que ocurre, tanto que pareciera hora de dormir, y que no se disculpe nadie porque aquí hay ridiculez para todos: No hacemos nada no porque no nos importe sino por no incomodarnos. Recuerdo eso de ‘la vida que nos merecemos’. ¿Será este el país que nos merecemos?

Y hay que acuñar una nueva palabra, Torcedumbre, como que Washington está tan torcido que está retorciendo al país, cambiando su dirección en el mundo. ‘Out’ van los United States, ‘in’ viene la China que se ha levantado mientras aquí, en Estados Unidos, nos echamos a dormir… ¡Despertad!

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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