Guillermo Descalzi

¿Por quién juega Trump?

El presidente de EEUU, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, se reúnen en Singapur el 12 de junio para llegar a un acuerdo sobre la desnuclearización del país asiático.
El presidente de EEUU, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, se reúnen en Singapur el 12 de junio para llegar a un acuerdo sobre la desnuclearización del país asiático. NYT

El mundo no será el mismo tras la era de Trump. Estados Unidos mantuvo el orden desde la segunda guerra mundial con el apoyo aliado ante la Unión Soviética, la ahora Rusia, China, y regímenes rabiosos como el de la dinastía de los Kim en Corea del Norte. Es un orden y un papel –el estadounidense– en rápido proceso de desintegración.

Llega Trump, ataca a nuestros aliados, alaba a nuestros antagonistas, se dispone a revertir voluntariamente el orden mundial, y cede el campo a nuestros adversarios.

El rol mundial de los Estados Unidos está siendo sacudido por la mismísima persona encargada de cuidarlo. Lo hace con una serie de acciones en contra del interés nacional de este país y la pregunta surge entonces de por qué, por qué lo hace, si por la megalomanía impulsiva, irreflexiva que lo tiene cogido, por mera estupidez o por algo más burdo aún, por el aumento de su fortuna personal. Hay otra posibilidad, más siniestra, que obedezca a algún interés extranjero, el de Putin específicamente.

Trump fue a darle la mano a Kim Jong Un tras distanciarse de nuestros aliados del grupo de las siete economías más pujantes del planeta, el G7. ‘Nos’ distanció con sus insultos y la intemperancia de su boca, y con la altanería que demostró al no firmar su comunicado final.

Con respecto a los insultos: “Trudeau (el primer ministro de Canadá) fue tan manso en nuestras reuniones (que me sorprendió) luego diciendo que no se dejará empujar… (Es) muy deshonesto y débil” ¿Deshonesto y débil? Peter Navarro, consejero de la Casa Blanca diría más, que Trudeau y ‘los demás como él’ “tienen un lugar reservado para ellos en el infierno”. Luego diría que retractaba sus palabras ‘pero no su significado’. ¿Qué querrá decir?

Trump nos está distanciando de Inglaterra, Canadá, Francia, Alemania, Australia y demás explotando y manifestando su enojo públicamente cuando se le ocurre con pataletas de niño, así es él y nos trae imágenes de otro, de un dictador con la misma capacidad de explotar y manifestar su enojo en público desde que llegó al poder hasta el fin de la segunda guerra mundial.

Sobre su reunión con Kim: El que haya volado medio planeta para reunirse con él le otorga legitimidad a un régimen paria. “Realmente estoy pensando en el impacto en Pyongyang. Es un momento poderoso para Corea del Norte”, y aseguró que “será celebrado como el momento en que Estados Unidos reconoció a su pueblo y lo trató como igual”. Quizás sea lo que Kim tuvo en mente cuando aceleró su programa de pruebas nucleares.

Trump debiese darnos escalofríos porque hace exactamente lo que quieren nuestros adversarios, y por cómo el liderazgo republicano calla la boca ante él y su evidente traición a las posturas tradicionales de este país.

¿Hacia dónde nos dirigimos, a dónde nos conduce? Es posible que las reuniones del G7 y la de Singapur sean vistas en el futuro como el momento en que Trump destapó su ‘modelo’ mundial. ¿Qué ganamos con esto? Estados Unidos no gana nada pero él sí, él ganó el protagonismo que siempre ansía. Esto sería lo menos siniestro. Peor, quizás, fue lo que ganó un megalómano más, Putin, un megalómano frío, calculador y con auto control en su caso.

Trump ‘avanza’ la desnuclearización de Corea del Norte pero más probable es que avance los intereses de Rusia y China en sus ansias de controlar el Pacifico Oriental. Rusia con 18 kilómetros de frontera norcoreana al borde de Kamchatka, tiene su único puerto libre de hielo alrededor del año en Vladivostok, allí. Su posterior anuncio de la suspensión de las maniobras militares en el área va más allá aún en la cesión de ese control.

Ceder el Pacífico Oriental sugiere dos ‘perdedores’ inmediatos, Corea del Sur y a la vez Japón, que dependen de la ‘sombrilla’ o ‘paraguas’ americano en el área, y si hay algún ganador inmediato en esto, fue Kim Jong Un, que no le dio nada a Trump, el que dijo, aunque parezca mentira, que la suspensión de las maniobras militares anuales y conjuntas en el Pacífico Oriental será “un tremendo ahorro” para Estados Unidos. “La reunión fue realmente fantástica”, y añadió que “ha habido muchos avances, es lo máximo”.

Respondiendo a la pregunta del título, la de ¿por quién juega Trump?, él no juega por ti ni, ciertamente, por el país. ¿Y quienes le hacen la corte en el Congreso? Ellos juegan por lo que ven como su interés político por más burda, baja y barata que sea su ‘visión’.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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