Guillermo Descalzi

Crónica de una infamia

Un joven de Guatemala y su hija, con decenas de otros hombres, mujeres y niños, llegan a una estación de autobuses en McAllen, Texas, después de haber sido procesados por Protección Fronteriza, el 23 de junio.
Un joven de Guatemala y su hija, con decenas de otros hombres, mujeres y niños, llegan a una estación de autobuses en McAllen, Texas, después de haber sido procesados por Protección Fronteriza, el 23 de junio. Getty Images

Es una infamia, no hay otra palabra para lo que dice Trump, que México “solo toma nuestro dinero y nos vende drogas” y “francamente alienta a la gente pasar por su país porque son narcotraficantes, traficantes de personas, coyotes...”, palabras de un infame que insulta para ‘contrarrestar’ el efecto negativo entre los ‘suyos’ de suspender la confiscación de niños y así ‘quedar bien’ con ellos. Luego, para más insulto, dijo que “los niños separados (de sus familias) lo están por solo días mientras que los ‘separados’ por los indocumentados (asesinados por ellos) quedan así permanentemente.”

No es cierto que los esté ‘soltando’, solo los está cambiando de cárcel. Dice haber devuelto unos 500 a sus padres a la par que impide la entrada de observadores a las ‘perreras’ donde los tiene, porque eso parecen, perreras, jaulas de malla de fierro para que no se escapen.

Ahora contempla campos de internamiento en bases militares para ‘alojar’ a todos, incluyendo menores y familias. ¿Si fueran canadienses les harían ‘eso’? Si alguien alguna vez consideró imposible que se establezcan campos de concentración acá, pues no estamos lejos de eso.

Ley marcial, quiere imponer ley militar sobre todo indocumentado, y de hecho está llevando abogados militares (‘jags’) a las cortes de justicia en la frontera para enjuiciar a los detenidos. ¿Se prestará el secretario de Defensa a hacer una labor de nazis? Aparentemente… sí.

El limbo de los secuestrados ‘legalmente’ continúa en las diversas ciudades en las que han sido ocultados, y ahora sabemos que muchos carecen de registros que los vinculen con sus padres, saber quién es de quién.

Es una política planeada que el Procurador de Justicia, Jeff Sessions, anunció a comienzos de mayo como tolerancia cero con la inmigración indocumentada. “Si haces pasar un niño ilegalmente te perseguiremos, y ese niño será separado de ti como lo establece la ley”, dijo, una mentira. No hay ley alguna que establezca eso.

Lo que se maneja aquí es un miedo primitivo, racial, para evitar la ‘marronización’ del país, de eso se trata, de evitar el cambio del color promedio de la población, el destronamiento del ‘blanco’. Hay otro objetivo en cabeza del presidente, mantenerse en el poder dándole gusto a la minoría vociferante de supremacía blanca que ha tomado por asalto y tiene acobardado al Partido Republicano.

La confiscación de niños va más allá de lo que cualquiera alcanzase a pensar. Steven Wagner, del Departamento de Salud y Servicios Sociales, estimó que en el año fiscal 2017 ‘se quedaron’ con más de 40,000 mil niños. Los menores fueron pasados por ICE a la Office of Refugee Resettlement, oficina de reasentamiento de refugiados que a su vez los colocó con ‘sponsors’, auspiciadores presuntamente escogidos por su idoneidad.

Su oficina, dice el señor Wagner, no tiene responsabilidad legal de su bienestar porque… “When an unaccompanied alien child is placed with a sponsor, he or she ceases to be in the custody of the US government.” Lo pongo en idioma original por su desparpajo. La responsabilidad del gobierno, dice, cesa en el momento en que son entregados a sus auspiciadores, los sponsors.

Entre octubre y diciembre pasados la oficina de Wagner buscó 7,635 de los niños ‘confiscados’ y dados a ‘auspiciadores’. No pudo ubicar a 1,475 de ellos, no tiene la menor idea de que les sucedió, han ‘perdido’ casi el 20% de los que buscaron y, extrapolando la cifra a los 40,000 separados en el 2017, los perdidos de ese año podrían sumar más de 8,000…

La ‘prisión’ de los niños está a cargo del Departamento del Interior, Homeland Security. Kirstjen Nielsen, su secretaria, dijo antes que quienes ingresen con ellos los perderán. Los padres, dijo previamente, “tienen la sencilla opción de no traer hijos”, y mejor aún, no venir. Es una disuasión inmoral.

También hay miedo entre los nacidos aquí de padres indocumentados, unos 5 millones de niños estadounidenses. En abril de este año Inmigración arrestó 97 adultos en una planta de carne en Tennessee, la redada colectiva más grande de la década. “Al siguiente día”, según el Consejo Nacional de la Raza, pudimos establecer que unos 600 niños… dejaron de ir a la escuela” y no han vuelto por miedo, ciudadanos estadounidenses de padres indocumentados ocultos en su propio país para que no se los lleve ‘la migra’, y vayan a decirles que no se los llevarán porque son estadounidenses pero no aliviarán su miedo, el miedo no escucha razones.

Gobierno ‘bully’ con corazón de oscuridad, eso tenemos, increíble pero cierto.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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