Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: El paquete

Pasé unos años seguro de mi insuficiencia humana. No me quería. En la base de mi dilema estuvo, como en casi todo conflicto personal, la insatisfacción con mí mismo. O queremos más, o ser más, o queremos algo de otros, que no nos quiten, no nos menosprecien, etc. Mi insatisfacción alimentó las llamas de una peculiar rabia, esa que llamamos ‘resentimiento’. Era un resentido y no lo sabía.

El rechazo es un resentimiento premeditado. Yo rechacé mi propia persona. Los auto rechazados estamos resentidos con nosotros mismos. Acumulamos paquetitos de resentimiento a lo largo de nuestras vidas. Hay que abrirlos, soltarlos, y luego desempaquetar nuestro ser entero. Después hay que cuidarse de no guardar más resentimiento en nosotros, y siempre es uno quien lo guarda creyéndonos con derecho a él. Nadie tiene derecho a su resentimiento.

Necesité iluminar mi interior, entrar a los corredores de mi persona, algo imposible sin aceptación porque es a nosotros a quienes más queremos ocultar nuestra realidad, empaquetando las pequeñas o grandes inconsecuencias de nuestra vida. La mayoría preferimos el paquete a la verdad. No importa cuan absurdo sea, a veces sigo haciéndolo. Ver es tarea de todos los días.

Busqué protección en la oscuridad y me resistí a encender la luz por temor a quedar expuesto. Lo hice tan bien que fui corresponsal en la Casa Blanca 13 años. Hice cosas que la mayoría no llegamos a hacer, mucho menos vivir, pero me consideraba insuficiente. Tuve, para amarme, que darme cuenta de la presencia de Dios en todos, incluyéndome a mí.

¿Qué es Dios? Algo indefinible. ¿Cómo definir la Totalidad en la Eternidad del Infinito? No es ciertamente un viejo de barba blanca, aunque podría serlo, he escuchado que uno pinta su dibujo de Dios.

En la existencia hay doblez en todo, hasta en nuestra idea de Dios. Por eso es difícil aceptar el Dios de otros, dioses con dobleces que no son nuestros, y que por favor sus Dioses no nos rechacen a nosotros. Un aviso: Somos ciegos a los dobleces de nuestros propios conceptos de Dios. Ver mis dobles y aceptarlo fue importante en mi concepción Suya, concebirlo en mí. La concepción existe, y es individual.

En tus sentimientos está la garantía de tu concepción y no se rían, pero en mi época de adicto en la calle decidí llamar Wanda a Dios porque si es todo también es mujer, y porque es maravilloso (en inglés es wonderful, Wanda-full) me quedé con Wanda.

Empecé a amarme con Wanda. Dirán blasfemia. No es blasfemia, es realidad, necesitas tu paz con Tu Dios, el que está en ti. Imagínate vivir con un dios que te rechaza, o rechaza ‘tu vida pero no tu ser’. Necesitamos nuestra concepción de Dios, a Dios concebido en nosotros. Lo contrario lleva a aceptar dioses que no sentimos, o a dioses que nos quieren en vez de amarnos, y nos exigen con las reglas de otros.

Hoy acepto que soy cristiano, esa es mi cultura, cristiana, y también soy judío-musulmán-budista porque Dios es el Dios de todos, de los judíos, musulmanes, budistas y demás. ¿Cómo comprender a Dios? Nuestra comprensión y expresión están limitadas por nuestro pensamiento, y este a su vez está circunscrito por el idioma. El pensamiento es idiomático, ideas en códigos gramáticos. ¿De dónde salen antes de gramatizarse? No sé, pero sé que cuando estoy angustiado, ansioso o cansado, no me ‘salen’ las ideas. Hay un componente emocional y sentimental en cualquier ideograma.

Por mis sentimientos ‘comprendo’ a Dios, así se comunica Él conmigo. Cuando siento, lo que siento es verdadero. Cuando pienso, ese pensamiento puede ser lo que sea. El sentimiento siempre es verdadero, aunque esté equivocado. Sientes que alguien te quiere y te traiciona. Tu sentimiento es verdadero. Su traición también, por eso duele.

Los sentimientos nos conectan con Dios. Con ellos nos ‘habla’. Para sentirlo se necesita armonía interior, lo que llamamos paz. Resuelve tus sentimientos y resolverás mucho. Así tuve conciencia de la presencia de Dios y llegue a sentir la presencia de la conciencia de Dios.

Pensamos en paquetes verbales. Desempaquetarse de eso es imposible, pero tus sentimientos te dirán si tus paquetes son verdaderos o no, y se puede ser verdadero e incorrecto. Confundimos verdad con corrección. La verdad necesita lo emocional para ser. No necesita, no necesariamente, lo intelectual. En fin, cuando empecé a sentirme bien, emocionalmente bien, ya no necesité beber, ni lo otro. Me tomó tiempo parar porque uno sigue por inercia, pero eventualmente se acabó el disfraz ese que me ponía para vivir conmigo. Fue un bonito renacer. Me pasé un año con una sonrisa pegada a la cara. Volví a mi ocupación y algunos me llamaban ‘sonrisitas’. Me había desempaquetado.

  Comentarios