Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: Irak ha muerto

Un militante del Ejército Islámico dispara un mortero contra combatientes kurdos en un combate librado el 23 de marzo en el noreste de Siria.
Un militante del Ejército Islámico dispara un mortero contra combatientes kurdos en un combate librado el 23 de marzo en el noreste de Siria. AP

Ha muerto y nos resistimos a enterrarlo porque nadie quiere esa responsabilidad. Washington sabe que no hay manera de ganar y sigue metiéndonos a perder. Los partidos y sus políticos más prominentes saben que sus posturas nos perjudican y siguen con ellas. Ejecutivo y Congreso saben que su rivalidad bordea lo irracional… y siguen en lo mismo. Todos sabemos que Irak no tiene remedio, que la mejor solución es su partición, y seguimos derramando sangre y tesoro en esa… ni siquiera estamos de acuerdo en qué es, ¿guerra política, civil, religiosa, qué?.. por nuestras disputas en casa. Es conducta gravosa en grado superlativo.

Quizás la siguiente observación de Carl Jung sirva para explicarla: “Un proceso que no puede ser integrado se proyecta al exterior”. Se refiere al individuo pero se aplica también al proceso político de nuestro país. Demócratas y republicanos, incapaces de integrarse en casa, proyectan su disputa al Medio Oriente.

La pérdida de Ramadi debiese bastar para despertarnos. Ashton Carter, secretario de Defensa, admite que el ejército iraquí sobrepasaba 10 a 1 a Isis en Ramadi, y se corrió. Es que no quieren morir por defender algo inexistente: Irak Ya No Existe, es una fantasía de Washington. Respaldamos un gobierno sectario, incompetente y corrupto, otra fantasía, y promovemos un ejército falso, una fantasía más. Son tres falsedades que nunca harán una verdad. Esto se proyecta como un gran desastre, el mayor tras Vietnam, con consecuencias mundiales.

Pasamos de al Maliki a al Abadi. Ambos responden a Irán. ¿Qué estamos haciendo, regalos para Irán? Es eso o dejárselo a Isis, o a ambos, Irán e Isis. No queremos considerar la opción más real, la partición de Irak y apoyar a los sunitas y kurdos. Los chiitas ya están con Irán, que se queden con Irán.

Los republicanos insisten en defender su creación del ‘nuevo’ Irak como la salvación del ‘viejo’, pero Rand Paul (R-Ky) señala que Isis lo han creado los halcones republicanos. De acuerdo en parte. No habría Isis si no hubiésemos ido a Irak, la decisión más desastrosa de Washington en lo que va del milenio. Obama, mientras tanto, apoya a Bagdad quizá para que no lo acusen de entrega, cosa que ya pasó. Irán ya está allí, con tropa, oficiales y pertrechos… ¡Y ‘estamos’ de acuerdo!

No hay nada que Isis quiera más que arrastrarnos a un conflicto en tierra. La batalla del fin del mundo según la metodología profética de al Bagdadi será con nosotros en Daquib, cerca de Alepo. Es apocalíptico.

Tenemos no uno sino nueve problemas mayores en la zona: Uno, Isis. Dos, el gobierno de Bagdad, su sectarismo y entrega a Irán. Tres, el ejército iraquí, otra fantasía nuestra mantenida como si fuera real. Cuatro, nuestros políticos, peleando allá sus disputas acá. Cinco: El gobierno saudita, por la filiación wahabí de su pueblo. Su rey no quiere ser otro sha de Irán. Seis: Siria. ¿A quién ‘darle’ el país? Siete: Turquía, enemiga de los kurdos. Ocho: Irán, que nos ‘ayuda’ con Isis y nos ‘envuelve’ con el tema nuclear. Nueve: La cuestión palestina que desestabiliza al Medio Oriente.

Salgamos de allí a tiempo, mientras podamos consolidar la salida. Aplaudo a Obama por no enviar tropa pero temo que la succión sea incontenible y terminemos como en Vietnam, en una retirada atolondrada.

Es tiempo de detener la insensatez, y no solo en Irak. Será difícil con las fallas que Nixon nos dejó. Una es el fin del servicio militar obligatorio en 1973, para neutralizar la oposición a la guerra de Vietnam. Solo 0.5% del país sirve en las fuerzas armadas y es fácil insensibilizarnos separando su experiencia de aquella de ‘nuestro’ 99.5%.

Nixon quitó el patrón de oro para darnos una prosperidad fantasiosa haciendo huevo batido con el dólar, y abrió la puerta a China posibilitando la entrega de nuestra industria por business para hacer dinero. Son cosas irreparables, pero sí se puede reparar el servicio militar para que el patriotismo sea de todos. Así nuestra población sentirá lo que debe, la necesidad del derecho que le da su deber de hacerse oír en las grandes decisiones.

¿Qué se vende ahora aquí? ‘Chinoserías’ con dinero devaluado y una guerra política inmisericorde proyectada al Medio Oriente. ¿Perder? Es un arte refinado. Si no cesamos nuestra acción ahora, después será demasiado tarde.

Lo que probablemente pase: Que se nos desinfle el soufflé cuando pongamos soldados en tierra a reforzar el ejército ilusorio de ese país inexistente. Debiese ser ilegal servirle mentiras a la ciudadanía pero los políticos las adornan y dan alas con papelitos de seda, las ‘dignifican’ y las sueltan sin reparo alguno.

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