Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: Pescecane

Familia Descalzi, Lambayeque, 1900. Mi abuelo toca el hombro de mi bisabuelo, Luigi Francesco Descalzi Gagliardi, que rodeó el Cabo de Hornos.
Familia Descalzi, Lambayeque, 1900. Mi abuelo toca el hombro de mi bisabuelo, Luigi Francesco Descalzi Gagliardi, que rodeó el Cabo de Hornos. Cortesía del autor.

En Miami Beach hay un Pescecane, tiburón en español, exquisito y exclusivo como el Tiburón de la Bahía de San Francisco al otro lado del Golden Gate, una exclusiva comunidad con los mejores restaurantes del área. El de aquí, Pescecane, es un restaurante con la fascinación y poder de su nombre.

Hablar de coincidencias, su historia se trenza con la de mi familia. Los Descalzi cruzaron el atlántico alrededor de 1871. Zarparon de Génova en una fragata tras las guerras de la unificación italiana. Recuerdo a mi abuelo Héctor, muy anciano, cantando ‘Allí viene Garibaldi pum’. También recuerdo la historia de una tía bisabuela, niña entonces, sentada sobre un enorme queso Parmegiano que fue achicándose en el cruce y luego bordeando el Cabo de Hornos hasta el Pacífico Sur donde enrumbaron al norte en busca de puerto seguro.

En Miami Beach encontré un Parmegiano entero en el bar de Pescecane, grandote como el que sirvió de asiento a mi tía bisabuela en su cruce desde Génova, por ese mar infestado de Pescecanes que es el del Cabo de Hornos hasta Lambayeque en el Perú ¡Tremendo cruce!

Los Parmegianos valen tanto que los bancos de Parma y Reggio los aceptan como colateral en préstamos. Es Parmegiano Reggiano, el auténtico. El producido en masa se llama ‘parmesano’. Mi tatarabuelo llevo Parmegiano Reggiano. El de Pescecane espera sobre el bar a que los clientes le corten rebanadas para su pasta… ¡Eso es clase!

El Cabo de Hornos está sobre el único mar que circunvala el mundo sin tocar tierra ni cubrirse de hielo, lo que permite las corrientes más extremas del planeta, vientos raudos y olas descomunales que lo hacen un paraíso de tiburones. Por allí navegaron a vela mis antecesores, con su Parmegiano Reggiano

Pescecane, 9551 Harding Ave, a media cuadra de Bal Harbor, sienta a gente de toda estación. Si van quizás se topen con algún famoso o famosa. Por allí pasan personalidades como John Travolta, las mujeres de Trump, Johnny Depp, Matt Damon… y yo.

Los platos están al alcance de todos con ‘extras’ para todos los bolsillos … Chateau Lafite a $1,200 la botella, Moet Chandon a $300, y vino de casa a $7.50 la copa. Extras aparte, una cena va de $40 a $60 por persona, de noche, o prix fixe a $14.99 en el almuerzo. En mi segunda cena allí tomé tremenda crema de espárragos.

De regreso a la historia: Mi tatarabuelo, Angelo Agostino Descalzi Solari, su esposa e hijos, los Descalzi Gagliardi de Chiavare, al sur de Génova, tuvo dificultades por su parte en la toma de los estados papales durante las guerras de la unificación, y la ‘prisión’ de Pío IX, más auto-prisión que nada porque Pío se encerró y rehusó salir en 1870 y 71. Sus dificultades llevaron a la familia a abandonar su patria. Encontró refugio en Lambayeque tras su odisea por el Cabo de Hornos con Parmigianos en ese mar de Pescecanes.

¿Quieren lo mejor de lo mejor, servicio exquisito y comida de Italia y Perú? Sí, han leído bien, de Italia y Perú, una experiencia gastronómica única. No es fusión, es cocina dual, refinada italiana y auténtica peruana, una mesa con risoto, pasta, carni, pesce, fruti di mare, contorni, con ceviche, tiradito, conchitas a la parmesana, pulpo a la parrilla y lomo saltado, una mesa que no olvidarán. Sigue……

El restaurante me remontó al viaje de mi ancestros a Lambayeque con Parmigiano Reggiano en aguas de Pescecanes. Llegaron al puerto de Pimentel donde establecieron un molino de arroz, el ‘Molino Descalzi’ que sostuvo a la familia hasta 1923, cuando mi abuelo se mudó a Lima, con mi padre de un año de edad.

Más historia: Uno de los primeros apellidos españoles del nuevo mundo lo llevó Hernando de Luque, uno de los tres socios de la conquista del Perú. Les cuento esto porque la fuerza tras el restaurante es un Luque peruano, de los pocos que quedan.

Los Luque se cruzan con mi familia materna alrededor de la misma época, los tempranos 1900, en el pueblo de Caravelí, donde hay Luque Velarde y Velarde Arias. Mi madre es Arias y ‘estos’ Luque vienen de por allí.

Son tremendas coincidencias ¿no?. Llego a un ristorante que hace un año ni conocía... y me encuentro con ellas.

Dicen que en el campo del destino no hay coincidencias, solo Diosidencias que no percibimos porque nuestra visión es corta y las trenzas de Dios son largas. Debe ser así porque llegué a Pescecane… y me topé con pedigree Luque, Descalzi y Arias. Diosidencia, ¡que más!

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