Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: La ansiedad

Si alguien se pregunta qué porcentaje de la población vive con ansiedad, la respuesta es 100%... en dos niveles. El primero, llamémoslo Tensión de Vida, llega hasta un punto en que se vuelve Ansiedad Descarnada, el segundo nivel. El punto de conversión, los puntos, están al borde mismo de nuestro campo de ser, nuestro campo de vida. Más allá estamos como ‘afuera’ mirando ‘adentro’. Así mira la ansiedad.

Solemos ir hasta el fin de nuestros campos y salir por el vacío que nos rodea, como tratando de llegar a ‘algo más’. Luego buscamos tapar el vacío, hacerlo ‘nuestro’ con negocios, posesiones, dinero, mujeres, hombres, etc. Yo salí de mi adolescencia y juventud con escaso sentido de mis límites.

Ansiamos extender nuestra solidez para darnos permanencia, algo que nunca se logra aquí, donde se vive solo el instante y nada más. Lo que va a ser deja de ser tan pronto es y se convierte en fue. ‘Somos’ tan fugaces, todo es tan fugaz que no es extraño que nos sintamos a punto de perderlo todo.

No podremos conservar el instante pero podemos sellar nuestro ser en cualquier instante, sellarlo con la serenidad de conocer y aceptar a quienes realmente somos. Más común es prolongar el instante. Yo lo hice con yerba y alcohol. Así me ‘calmaba’.

Debo darme cuenta que estoy bien, que nada me ataca, que doy, comparto. Busco, ante la ansiedad, regular mi respiración. Lo aprendí de Alexandra Tobolska, maestra de yoga. Regulando tu respiración regulas la ansiedad. Aspiras, mantienes, sueltas. El ritmo te da su compás.

Apliqué mi consciente en mi vida profesional. La ansiedad es un mal de la vida consciente. En mi otra vida, la personal, buscaba tapar mi consciencia. Así me ‘calmaba’. Uno se pierde en eso. Tuve que elegir: Vivir con consciencia o tapando mi consciencia. No pude. “Elige: No, no elijo, me quedo con las dos, pero más con la segunda…” y así tapando me fui a donde nadie me pediría mucha consciencia. Parecerá increíble pero eso fue bueno para mí porque empecé a vivir una sola vida. Es más fácil ubicarse en el campo de una vida que en la confusión de una vida de ‘campo doble’. Así empecé a perder mi ansiedad. Hay una ruta para cada uno, la que nos lleva a la verdad de quienes somos.

¿Qué es la ansiedad? Es el vacío entre nuestra verdad y nuestra fantasía, entre quienes somos y quienes creemos ser. Ese vacío lo llenamos con la imagen que creemos que debiésemos tener, inflada y mantenida con la presión de nuestra ansiedad. Cierra ese espacio. Vuélvete real, unifícate y verás la paz que hay.

Me unifiqué gradualmente y me fui convirtiendo en escritor. En El Arte del Renacer, mi nuevo libro aún en busca de publisher, cuento el proceso que seguí para cerrar el vacío entre quien soy y quien creo ser. En ese cierre, unificándote, sellándote, renaces. Es indispensable porque la vida es o bien un largo dejar de ser, una muerte prolongada, o un re-nacer. No hay término medio. Escribo para quienes busquen renacer.

Me creí, durante mucho tiempo, con derecho a mi satisfacción. La verdadera satisfacción no es un derecho. La ‘otra’ satisfacción, un sentir pasajero que llega y se va, tampoco lo es. La verdadera no es un sentir, es un estado al que nos acercamos a medida que nos vamos haciendo reales, el estado de la serenidad que sella el ser. En ‘la otra’ satisfacción nos quedamos en eso de la ‘injusticia’ de nuestros derechos insatisfechos.

Ansiamos permanecer. Debiese escribirse permane-ser, ser permanentes, pero no lo somos y en esa carencia habita el horror al vacío de nuestra ansiedad.

La vida o bien parece una colección de coincidencias insignificantes, sin significado… o una sucesión de Diosidencias. La mayoría no ve las Diosidencias en las coincidencias pero están allí, y señalan el camino.

Paso por una sucesión de Diosidencias de las que antes no me daba cuenta porque me aletargaba, o quizá me aletargaba porque no me daba cuenta. En todo caso, estoy más despierto. Despertar es florecer, tarea de todos.

Estamos entrando a la era del florecimiento de la humanidad, de una conciencia despierta a la unidad de todo bajo Dios. Habrá un florecer del amor, un renacer de flores, individual como todo renacer.

En la cosmología azteca estamos ingresando a la era del sexto sol, Xóchitl Tonatiuh, Sol de Flores. En la tradición de Occidente estamos entrando a la era de Acuario, el regador. Xochitl, la flor, necesita riego. Acuario la riega. ¿Coincidencia o Diosidencia? La ansiedad es una pesadilla de la gente dormida, hay que despertar y ponerse a regar.

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