Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: El efecto Trump

Truena Trump allá en el cielo anunciando su gloria, acá en la tierra hay que tener los pies bien plantados, ser prácticos y realistas. Los candidatos que lo copian se pasan de prácticos, no llegan al realismo y envidiarán a Trump en las alturas pero sus pies no están bien plantados, no mucho.

Un operario del gobernador Huckabee le cerró el paso a Ted Cruz cuando quiso ponerse junto a la funcionaria que rehúsa casar gays. Es típico de esta campaña en la que todos buscan robarle el trueno a Trump y no les importa cómo. Huckabee quiere la intolerancia del fundamentalismo cristiano todita para él. No la va a compartir voluntariamente.

Trump dijo que Carly Fiorina es fea. Quiere deportar 11 millones de indocumentados. ¿Recordará los ‘traslados’ nazis en trenes llenos de judíos, gitanos, gays y otros ‘indeseables’? Dice barbaridades y en vez de caer se remonta a mayores alturas con cada barbaridad que dice. ¿Seremos un país de bárbaros? Sus competidores le oyen cosas como que México ‘nos envía’ narcotraficantes, violadores y criminales. Se dan cuenta del insulto y no tienen reparos en decir cosas por el estilo para obtener el efecto Trump.

‘Su’ deportación masiva, ‘su’ muro de 3,145 km en la frontera, ‘su’ negarles la ciudadanía a los bebés de los indocumentados, y ‘que los candidatos no hablen español’, esto se ha convertido en el estándar de oro, el estándar Trump en inmigración, más importante que cualquier otro tema social. Somos su ‘cuco’. ¡Cuidado con el cuco hispano!

El estándar Trump se ha vuelto la prueba de fuego de los candidatos republicanos. Si no la pasan, mejor que ni compitan, una pena porque les garantiza el rechazo de 96% de los hispanos, los no-cubanos. Los cubanoamericanos son el 4%, y también los ha antagonizado aplaudiendo el acercamiento de Obama y la Cuba castrista. El rechazo hispano augura mal para los republicanos.

El delantero es un facho en ciernes apelando al temor y prejuicios del blanco-americano. Es, para usar sus propias palabras, una actitud bastante estúpida, pero más estúpido es que el resto se haya puesto a competir con sus barbaridades: Scott quiere, además del Muro Mexicano, otro en la frontera con Canadá. Christie sueña con ponerles códigos de barras a los extranjeros para rastrearlos como paquetes de FedEx. ¿Les estampará los códigos en la frente? Fiorina es contraria a un mandato federal de igualdad salarial para la mujer. Huckabee sugiere que no se acaten las ‘malas’ decisiones de la Corte Suprema. Cruz dice que el tribunal continúa su descenso a la ilegalidad. Bush estuvo de acuerdo con negarles la ciudadanía a los hijos de indocumentados, los bebés ancla, pero luego ‘aclaró’ que no se refería a los hispanos, solo a los chinos y orientales. Carson pregunta “¿Qué calentamiento?” Son joyitas motivadas por Trump en su rol de Flautista de Hamelín versión 2016. Buscan ser más ‘Trumps que Trump’.

¿Por qué actúan así? Por, en términos Trump, idiotez. Así son en inmigración, Obamacare, aborto, matrimonio gay, cambio climático, medio ambiente, Medio Oriente, posesión de armas y ni hablemos de la aptitud histriónica del delantero… ¿Recuerdan a Lindsay Graham demoliendo su celular? Mi consejo: no traten de imitar a Trump, les sale mal. Hasta el Papa acepta bastante de lo que ellos rechazan: Dice que sí, que hay perdón para el aborto. Pide no juzgar el amor entre parejas del mismo sexo, su amor a Dios y por lo tanto el amor entre ellos y ellas porque todo amor es amor y todo amor es divino. Predica el cambio climático.

Trump está legitimando las fobias, tabúes y temores de una derecha nacionalista y extrema que trasciende las clases sociales, y esa derecha está feliz con él. Ese es su atractivo. Sus competidores quieren robárselo, robarle el trueno a Trump.

El país es 60% demócrata, 40% republicano; la extrema derecha es 25% del partido minoritario, una minoría de la minoría, 10% del país. Sus rivales están jugándolo todo por esa minoría, a eso los lleva el flautista.

Tienen dos rutas a la Casa Blanca. Una pasa por Hillary como la nominada demócrata, porque el rechazo que genera le haría la vida más fácil al nominado republicano. La otra pasa por los demás candidatos republicanos, los no-Trumps vistiendo sus verdaderos colores, lo que lleva el riesgo de perderles las primarias pero mejor ser verdaderos que tronados, ¿no? ¿Harán así? Lo dudo, el efecto Trump está arrastrando a todos y no parece haber quien lo contenga… Ha distorsionado al partido, y no solo por él, también por sus líderes que no tuvieron el coraje, para evitarse problemas, de detener a lo más folklórico de su ultraderecha. Querían seguridad en sus cargos, ahora tienen inseguridad en las elecciones. Fueron por lana y salieron trasquilados.

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