Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: El chiste republicano

Lo que pasa en el lado republicano es más que un chiste. Es casi un guión a la medida de Laurel y Hardy con su humor de los años 20. Dicen que están bien, que todo está muy bien, que esto es saludable. ¿No se dan cuenta que el público está cansado de afirmaciones tan falsas que son ridículas? Quizás la bonanza de Trump-Hardy y el ‘serio’ Carson-Laurel sea por eso. Apelan a esa vena del humor americano, primitivo pero chistoso.

Las renuncias, primero de Boehner y luego la de McCarthy, sorprenden solo por lo que les costó aceptar lo que ya todos conocíamos: la partición, de facto, del partido… y todavía lo niegan. Quizás no se den cuenta de este más básico de los principios: que la realidad sin realidad es irreal, valga la tautología.

Los legisladores republicanos no solo son incapaces de ejercer su función, ni siquiera son capaces de aceptar a un verdadero líder. Chocan con la que cree ser la quinta esencia del partido, el freedom caucus, los defensores de una libertad que quieren imponer. Ese es el problema. ¿Democracia impuesta? Es un chiste.

Los freedomistas son fanáticos de un orden político basado en un cristianismo fundamentalista de estrictos límites morales, sociales… y económicos. Es exactamente lo que deploran de los fundamentalistas islámicos. Son, en comparación, una especie de cruzados. ¿Se darán cuenta?

Nuestros cruzados freedomistas están en guerra con todos los demás congresistas, to-dos, republicanos no freedomistas y demócratas por igual, conduciéndonos al desfiladero de su extremismo al fin del cual está el abismo al que parecen empeñados en llevarnos en ruta al cielo, su cielo. Es una pena que presagia mal para el partido en las próximas elecciones.

¿Habrá alguien que quiera cargar el muerto? De eso se trata su búsqueda de speaker. Le piden un ‘sacrificio’ a Paul Ryan. No creo que lo acepte, le pasaría lo mismo que a Boehner y McCarthy, y Ryan tiene aspiraciones más allá del Congreso.

Sería fácil culparlos. La verdad es que la culpa también la tienen los ‘demás’ republicanos del Congreso por apaciguar a sus ultras, lo que no ha hecho más que empoderarlos. Esto es lo que está pasando: el freedom caucus está comiéndose a los demás. La suya es una libertad caníbal.

¿Quién reemplazará al speaker Boehner en la cámara baja? No será un freedomista per se porque están en la minoría, no son mucho más de cuarenta o cincuenta, pero tampoco será un republicano del centro porque ellos (eso creen) son unos vendidos. No tienen la capacidad de nombrar pero tienen la capacidad de impedir.

Los candidatos a la nominación republicana están en su propio desfiladero, algo como el del poema de Lord Alfred Tennyson, la carga de la caballería ligera. ‘Into the valley of death (they) rode’,cargaron’ al valle de la muerte, dice de la última carga de caballería en la historia mundial, en la Crimea, 1856. Jamás ha vuelto a haber otra pero los cruzado-freedomistas siguen con su táctica suicido-asesina de cargas políticas. Si esto no es enfermo, ¿entonces qué será?

Entre los candidatos están los ‘no-políticos’, Laurel Trump, Hardy Carson, Little Orphan Annie Fiorina y los ‘demás’, incluyendo a Bush, que no saben que hacer para emular el éxito de los no políticos, manteniendo al mismo tiempo su honor, uno como el de Tennyson, ‘Honour the Light Brigade’, un honor satisfactorio a la quinta esencia republicana aunque tengan que morir. ¿Morituri te salutant? ¡Ah, y algo más! Si no pueden gobernar la Cámara de Representantes, ¿cómo esperan gobernar el país? Esto es para reír o llorar, y prefiero reír. Es un chiste.

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