Guillermo Descalzi

Al estado de Israel, una vez más con amor

El 12 de junio los palestinos secuestraron y asesinaron tres jovencitos judíos. Israel bombardeó Gaza. Hamas disparó cohetes caseros. Israel invadió Gaza.

El 30 de noviembre quemaron el primer grado de una escuela árabe-israelí en Jerusalén. Ahora esperamos la respuesta de los ‘otros’. ¿Quienes serán los otros si la escuela árabe-israelí es conjunta, una acción por la paz?

La historia antigua de Israel está en la base religiosa de Occidente. Su historia actual con los palestinos está en la base de nuestros problemas ‘islámicos’. Israel quiere paz. También quiere tierra. Un deseo sabotea al otro, algo desconcertante porque hay razones válidas para ambos. Sabemos que la paz tiene razones pero las razones no producen paz. Las acciones hacen la paz.

Estamos ante una oportunidad para que el estado de Israel armonice sus deseos, razones y acciones por la tierra y la paz. Les conviene a todos, pero hay un tercer elemento entre tierra y paz, la seguridad, algo como el tercer riel electrificado de un metro, que mata al que lo toca.

Netanyahu sacó de su coalición a dos centristas, Tzipi Livni y Yahir Lapid. Anunció la disolución del Knesset, y elecciones para el 17 de marzo. Todo indica que el próximo gobierno será más de derecha, lo que no es un problema porque es gente digna. El problema es la paz, o falta de paz en el Greater Israel, el Israel ‘mayor’ de sus ancestros que hoy abarca tanto lo que es suyo como lo que es palestino.

Hacemos mucho de nuestro vínculo con Israel y así debe ser. En este país somos orgullosamente pro judíos, pero no por eso vamos a cerrar los ojos a su realidad. Nadie debe acusar a otros de lo que uno hace. Su gobierno acusa a los palestinos de querer borrar el estado de Israel, y es cierto que lo quieren borrar, pero el estado de Israel borra Palestina quitándole tierras a su estado inexistente. Lo hace porque puede.

El 31 de agosto Israel anunció su última gran apropiación de tierras, cuatro kilómetros cuadrados contiguos a Belén. Quitarlas a los palestinos es interponerse al nacimiento del Estado Palestino. ‘Bibi’ se sintió obligado a hacerlo por el desafío de Bayit Yehudi, Hogar Judío, un nuevo partido ultra religioso cuyo líder Naftali Bennett se ha vuelto el darling de 39% de la ultraderecha v. 28% que prefiere a Netanyahu. Esta última toma fue por política de derecha, pero la justificación de las tomas siempre es la seguridad, el riel eléctrico de Likud y Bayit, y tierra en segundo lugar. ¿Y la paz? Los asentamientos son una provocación que deslegitimiza su negociación, haciendo de ella un disfraz. Livni y Lapid estaban contra los asentamientos.

Los palestinos pegan, es cierto, pero hay un derecho moral que Netanyahu menoscaba con la desproporción de sus respuestas. La invasión de Gaza dejó sobre 2,127 palestinos muertos, incluyendo 513 niños, y 11,000 heridos. Israel perdió 66 soldados y 6 civiles. Que hagan lo que hagan pero que no pretendan, ni palestinos ni israelíes, no hacer lo que hacen. Ese es el primer requisito de la paz: tratar honradamente lo que está ocurriendo, sin negar la realidad. Obama tiene parte en esto. La Duda Hamlética (to be or not to be) se ha vuelto la Duda Obámica, que se une a la inoperancia de su secretario de Estado y complica el panorama exterior de Estados Unidos.

Somos amigos de Israel, y porque somos sus amigos necesitamos ayudarlo a resolver su problema. El gobierno de Israel, por ser nuestro amigo, también necesita ayudarnos a resolver ese problema porque nos aproblema a nosotros y todo el Occidente.

El tiempo vuela. Bibi quiere un gobierno más a la derecha y lo va a lograr. Será difícil que eso contribuya a la armonía. La ineptitud de la política exterior de Obama colude con el efecto desestabilizador de los deseos contrarios en el gobierno de Israel, y con el efecto eléctrico de su tercer riel. Ayudemos a Israel. Necesita nuestra ayuda aun así su gobierno no lo sepa.

Todos somos nuestro peor enemigo. El enemigo lo llevamos dentro. Vencernos, triunfar sobre nosotros mismos, eso es lo que Dios requiere de todos los que emprendemos su camino. ¿Cómo ayudar a que la gente se venza a sí misma? Uno necesita estar junto a quienes tratan, asistiéndolos a ver la realidad, a ser claros, morales, verdaderos. Es algo que hasta la fecha no hemos visto en lado alguno en esta administración, ya sea en Rusia, Ucrania, Siria, Irak, Afganistán, Israel, Egipto, Venezuela, Cuba o las demás áreas de conflicto y tensión del mundo. Lo que hacemos es al revés, engrasar manos con la esperanza de que nos muestren gratitud. Despierten, Obama y Netanyahu, smell the coffee.

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