Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: ¿La Tercera Guerra Mundial?

Un grupo de personas se reúne frente al café Le Carillon, uno de los sitios de París atacados por los terroristas. El presidente François Hollande dijo que las víctimas eran de 19 nacionalidades.
Un grupo de personas se reúne frente al café Le Carillon, uno de los sitios de París atacados por los terroristas. El presidente François Hollande dijo que las víctimas eran de 19 nacionalidades. AP

El atentado en Francia, con 5 millones de musulmanes, nos lleva a una nueva realidad: Es posible que estemos a las puertas de una tercera guerra mundial. Consideren lo siguiente:

Artículo 5 de la carta de la OTAN: “Un ataque a uno de los miembros de la alianza será considerado un ataque a todos. Si Francia invoca el artículo cinco, entonces no quedará otra opción que activar el mecanismo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, NATO en inglés.

Declaración de la OTAN tras el 9/11: “Si se determina que el ataque fue dirigido desde el exterior, entonces se activará el artículo 5”.

Se activó. El 2 de octubre del 2001 se implementó el artículo 5 por primera vez en la historia, y nuestros aliados nos acompañaron a una guerra ‘limitada’, la de Afganistán. Esta, sea mundial o no, será sin límites, con círculos dentro de círculos en otros círculos.

Los ataques están activando el posicionamiento de fuerzas en tierra. Irán está en Siria e Irak, Rusia en Irán y Siria, los sauditas en Yemen contra Irán, y ‘Nosotros’ andamos con unos y nadie porque ninguno es aliado sólido. ¿Ahora la OTAN? ¿Contra qué, quién y quiénes?

Hay una línea del estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico al Mediterráneo sirio, una Línea Chiita-Iraní de ayatolas, chiitas, Assad y ‘nuestro’ gobierno iraquí, que también ‘es’ de Irán, con Rusia en esa mezcla. Al otro lado están los sunitas de lealtad mixta, Arabia Saudita dudosa, Pakistán con nosotros y los Talibanes, y Afganistán dividido.

No será fácil lidiar con ISIS. Esto consumirá lo que queda de la administración Obama. Se habla de activar ejércitos árabes. Tan pronto Arabia Saudita lleve tropa a Siria o Irak, en ese instante estallará Riad. Su población, más de 70% wahabí, es fundamentalista en la línea de ISIS. Así como los chiitas sacaron al Sha de Irán, así de frágil es la casa de Saud. Algo similar en Egipto. La presencia egipcia en Siria, si se da, llevará al Cairo a perder el tenue control que tiene en el Sinaí y activará la hermandad islámica en el resto del país. Líbano es un país milagroso: su existencia es un milagro. Turquía, de la OTAN, está con nosotros y contra nuestros aliados kurdos. La monarquía jordana tendrá que implementar una represión draconiana para mantener el país, lo mismo que Israel en los territorios ocupados.

¿Le estaremos dando en la yema del gusto al califa Bagdadí? ¿Será lo que quiere? ¿Serán los atentados una provocación para arrastrarnos a ‘su’ tierra?

Bagdadí sigue la Metodología Profética del apocalipsis musulmán, según el cual un Califa (él) librará la batalla de Dabiq, que para los cristianos es la de Armagedón. Mejido y Dabiq, ambas planicies son contiguas entre Alepo y las faldas del Golán. ¿Curioso, no? Los escritos islámicos dicen que el ejército romano será derrotado en Dabiq. Estados Unidos es, según el Califa, la Roma de hoy.

¿Qué será más duro para una sociedad, quedarse sin dinero o quedarse sin su Dios? Esta no será una guerra religiosa para nosotros, pero lo es para ‘ellos’, y nuestra dificultad está en que por más que no ataquemos su religión, la gente con la que luchamos lucha por su religión.

Bagdadí ha hecho caer el primer dominó en una cadena de alianzas. El atentado en París puede acabar como el de Sarajevo, desencadenando esas alianzas.

La campaña presidencial americana subraya la acción. Obama insiste que no enviará tropas pero ya tenemos tropas combatiendo allá. Los candidatos se esfuerzan cada uno por ser más patriótico que el otro, todos, incluyendo demócratas. No nos dejemos arrastrar por sus bocas, lo que nos dejaría desbocados. Quiera Dios que no vayamos desbocados a un conflicto mayor.

La pregunta que debe hacerse es: ¿Nos dejaremos arrastrar por ISIS a una nueva guerra con grandes números en tierra? Cómo poner fin a esto sin meternos en camisa de once varas, esa es la cuestión.

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