Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: Cuba, Francisco y Estados Unidos

¿Qué significa este acuerdo para la libertad de Cuba? Es algo sin respuesta fácil. La libertad ni se acuerda ni se da. Se logra. ¿Qué pasará con los presos políticos? El gobierno prometió liberar 53. ¿El resto? Hay que presionar, y los disidentes también necesitan ser incluidos en el proceso.

El acuerdo por sí solo no llevará la democracia o el capitalismo a la isla. La dignidad castrista a lo que cede el paso es a un régimen en busca de lentejas. Aun así, Raúl aparenta. Cuba… “decidió su rumbo socialista”, dijo después, “exigiremos respeto a nuestro sistema”. En otras palabras: Cuba quedará comunista. Hoy, más que nunca, hay que seguir luchando.

Tengo cierta experiencia en bloqueos como los de Mandela y Sudáfrica, Cuba y los disidentes, y no importa que sean justos o injustos, los bloqueos siempre tienen dos lados. Si se quiere acabar con el bloqueo cubano, Cuba debe poner fin al bloqueo de su pueblo, y tras 54 años ya es tiempo también de terminar ese bloqueo de facto al que está sometido el exilio.

Es un acuerdo tan controversial que necesitaba una figura incólume para apoyarse en ella. Imagínense gritar “¡Viva el Acuerdo!’’. Los ánimos que generaría, ¿no? Pero… ¿con la mediación y garantías de Francisco? El Papa envió una misiva a Raúl y Obama, caracterizada de ‘extraordinaria’. Obama había ordenado las negociaciones pero la intervención del Vaticano fue crucial. “Dio el impulso que faltaba”, dijo un funcionario. Luego empezaron las reuniones, con participación del Vaticano. Ocurrieron mayormente en Canadá y la última, que cimentó el trato, en la sede papal.

Hay que preguntarse dónde está Fidel en todo esto, si consintió en el acuerdo o si éste ratifica su ausencia de la toma de decisiones en la isla. Quizás esté con su conciencia muy disminuida, es lo más probable. De ser así ya no sería más que un mito, y un mito no debe impedir la realidad.

¿Qué movió a Raúl Castro? El colapso de Venezuela, su tabla de salvación, lo que augura bien para los venezolanos. ¿Cuán lejos puede estar la caída de Maduro si Raúl Castro se está acomodando a Estados Unidos? Cuba, perdida su pureza comunista, no servirá más para cimentar el Madurismo.

Hay pros y contras. Contras: Apena darle la mano a gente bañada en sangre. Apena no llevarla a la justicia. Apena no establecer un tribunal de arbitraje para reclamos cubanoamericanos, y es una pena que se haga todo sin compromiso con calendario de elecciones multipartidarias y supervisadas. Este, por último, es un clavo más en la Ley de Ajuste Cubano.

Pros: Ya pronto pisaremos nuevamente lo que fueron las calles de La Habana ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada nos detendremos a llorar por los ausentes. La mejor manera de desarticular el comunismo es llevándole el capitalismo. Este acuerdo va a generar comercio e inversiones que pasarán por Miami en ruta a Cuba. Habrá un forro de plata en los nubarrones que se cernieron sobre el exilio. Los mambises volverán a su isla, quizás no como lo hubieran querido… pero volverán.

¿Quieren comercio? Abracen el capitalismo. Hay que seguir presionando. ¿Quieren libertad para el gobierno? Democratícense, que mil partidos florezcan allí. Hay que seguir presionando. ¿Quieren terminar con el embargo, acceder a nuestros mercados? Den acceso a la pluralidad, la internet y la prensa. Hay que seguir presionando.

No nos equivoquemos. Si Raúl Castro hace esto es porque el régimen está in extremis. Hay que ponerle condiciones claras, precisas, quid pro quo, haces eso y te doy esto, y hay que darle representación al exilio. ¿Washington quiere su cooperación? Que incluya al exilio en un régimen de verificación de acuerdos que aún no se han suscrito y que se deben suscribir.

Hay que ser flexibles. Las posiciones de no, no y no quiebran más de lo que arreglan. En palabras de Reagan: trust but verify, confía pero verifica. Confiemos y verifiquemos. Allí está Francisco, el garante y mediador. El obispo Bergoglio, tras su visita a Cuba con Juan Pablo II en 1998, criticó el socialismo de la revolución atea por quitarle “su dignidad” al individuo y hacer de él un “sirviente del estado”. También criticó el embargo. ¿Estará en marcha la visión de Bergoglio? Se debe exigir verificación con participación del exilio, la parte ignorada en este trato. Que el Vaticano no lo ignore.

¿Qué pasará en la OEA, conocida por sus detractores de la izquierda zurda como la organización de esclavos americanos? ¿Querrá este gobierno cubano volver a una Organización que denunció mil veces? Habrá que ver qué tanta hipocresía aguanta esto. Hay que seguir presionando. Por último, una voz al exilio: No pierdan la alegría y la esperanza, que todo pasa y todo llega. Sursum corda.

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