Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: Trump y Cruzump

El candidato presidencial republicano Ted Cruz habla en la Universidad de Furman, en Carolina del Sur, el 7 de diciembre. El republicano por Texas ha subido en los sondeos.
El candidato presidencial republicano Ted Cruz habla en la Universidad de Furman, en Carolina del Sur, el 7 de diciembre. El republicano por Texas ha subido en los sondeos. AP

Imaginemos por un momento lo que pasaría si Trump llegase a la convención en el primer lugar tras las primarias. Esta pesadilla del ala tradicional del partido republicano, en rápido descenso al rol de minoría, se vuelve más probable con cada día que pasa. Aún si no fuese así, la alternativa que surge como más probable –ahora– es un Trump Light. No es Carson, es Ted Cruz: Esa es la alternativa actual.

Hay líderes en el partido un poco a la deriva en esta corriente, que empiezan a proyectar escenarios en los que tendrían que deslindarse de la candidatura Trump, e incluso hasta oponerse a ella. Lo malo de esto es que Cruz tampoco les es digerible, y hay quienes prefieren perder la presidencia si él o Cruz fuesen ‘su’ nominado. Ya hay operarios buscando ‘salvar’ al partido. Son los que dicen que el primero ‘jamás’ llegará a la Casa Blanca.

Cruz se beneficia del rechazo a Trump y busca su público, por algo no lo critica, y no sería imposible una futura alianza entre ambos, difícil pero posible por afinidad de caracteres y posiciones, tanto que hay veces en que Cruz parece… Cruzump, Trump sin sus manerismos y con manejo político.

El partido del individualismo estadounidense corre el riesgo de convertirse en el partido del fascismo americano. Supongan que sea como quiere Trump, que ni un musulmán más entre al país hasta que se arregle la situación’ (con excepciones, dice). Hay 785 millones de musulmanes en países donde son mayoría y 308 millones donde son minoría, casi mil cien millones en total, una cuarta parte de la humanidad.

Estaremos en guerra con ISIS y Al Qaeda pero no con una cuarta parte del género humano.

La sugerencia del Donald nos lleva a preguntar qué hacer con los más de 6 millones de ellos, ciudadanos y residentes que están acá. La lógica llevaría a ponerles brazaletes electrónicos para saber quiénes son y dónde están en todo momento –‘prisiones’ móviles e individuales–, o a encerrarlos como japoneses en la segunda guerra mundial.

Las luces del partido son reticentes a aceptar tanto a Trump como Cruz, pero el republicano común y corriente está encantado con ellos. Hay amor a la ultraderecha, algo no se da en el vacío. Llega en paralelo a la derechización europea, un fenómeno continental con partidos y candidatos específicos, donde Putin es el darling de un nuevo nacionalismo casi socialista, donde el círculo termina de dar la vuelta, el fascismo.

Trump llama a abandonar las garantías de nuestra constitución con un miedo populista avivado con fines electorales, y Cruz no se opone. Su surgimiento no es a expensas de Trump, genera tantos anticuerpos como él pero al revés. Los de Trump son por ‘grosero’, los de Cruz por su estilo para a defender a los inocentes…

Estadísticas del Donald: Que 25% de los musulmanes en el país, millón y medio, abrazan la yihad, y 51%, encima de tres millones, quiere la ley islámica. Su corrección no parece importar mucho a sus seguidores…

Donald querrá protegernos del extremismo islámico pero le encanta el dinero musulmán. Tiene las Torres Trump en Estambul, viviendas exclusivas en su campo de golf en Dubai, un resort en Bali, etc.

El liderazgo republicano sueña con evitar a Trump en Cleveland, donde se decidirá la nominación. Esto apunta a dos cosas, primero a una posible convención ‘negociada’ y, segundo, a un saboteo del proceso y torpedeo de su campaña. Quizás busquen lo último.

El ambiente en los comandos de campaña es explosivo. Los candidatos están haciéndole carga-montón a Trump, ya lo harán con Cruz, mientras Carson va plegándose a la distancia. Quizás no sea aparente, pero pronto se verá que están entre la espada y la pared, Trump y Trump Light, Trump y Cruzump. Que Dios bendiga y proteja al Partido Republicano, lo necesita... y lo necesitamos.

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