Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: La revolución de los descontentos

Los candidatos presidenciales demócratas Hillary Clinton y Bernie Sanders discuten en un debate realizado el domingo pasado en Charleston, Carolina del Sur.
Los candidatos presidenciales demócratas Hillary Clinton y Bernie Sanders discuten en un debate realizado el domingo pasado en Charleston, Carolina del Sur. Bloomberg

Changing Mores, Changing Behavior, los cambios en la moralidad cambian el comportamiento, o quizás sea al revés porque el orden no altera el producto.

El embajador de Estados Unidos en España, James Costos, fue aplaudido por su orgullo gay al casarse con su marido, Rufus Gifford.

La igualdad y liberación sexual floreció en Estados Unidos junto a una nueva mayoría étnica alimentada por millones de indocumentados llegando año tras año desde hace décadas, decenas de millones. Muchos confunden o mezclan ambos ‘movimientos’ como una señal del deterioro de país… y le suman lo de ‘los negros’. No sé cuando exactamente pero ya en los setenta empezó a mezclarse a gays, latinos y negros en el mismo paquete.

El cambio de actitud en la sexualidad americana va contra la fibra moral fundamentalista cristiana de la antigua mayoría blanca. Los descontentos ven una conspiración mediática respecto al homosexualismo, promoviendo su aceptación y realzando su normalidad.

La proliferación del indocumentado libró al euroamericano de la necesidad del trabajo servil. Esto parecería bueno pero lo ven de una extraña manera como un atentado a la solidez de su presunción social. Hoy los obreros de construcción, los peones del campo, las empleadas en los hoteles, 99% son hispanos.

Las derechas, la republicana y demócrata de Hillary, tienen que lidiar con el descontento euroamericano y su inseguridad ante la ‘amenaza’ del momento exacerbada por las ‘barbaridades’ de este presidente negro que atiza un racismo que la mayoría niega. A los líderes políticos no les queda otra que aceptar la validez de sus temores y descontento, y lo aprovechan. No saben cómo volver al cauce de su normalidad anterior.

Lo que pasó… pasó. Rota la vasija dorada… hoy hay estampida en el país. Nuestros líderes no saben qué hacer. La ‘situación’ se les va de las manos y ese irse está llegando a ellos, los está yendo y buscan integrarse al nuevo juego.

Estamos ante una ‘revolución’ política del descontento que Trump, como Napoleón, aprovecha.

Sanders también lo cosecha, el de los jóvenes con su idealismo, los otros ‘blanquitos’ entre quienes tiene una aprobación abrumadora. Cree que puede ‘ganar’. Quizás, y quizás también le ocurra lo de los revolucionarios sobre los que se instaló Napoleón y los aplastó.

Reince Priebus, jefe del comité republicano, no halla qué hacer. ¿Tendrá que ‘casarse’ con Donald? Debbie Wasserman Schultz, la del cabello rizado, quizás tenga que casarse con Sanders.

Puede darse lo inimaginable, una contienda Trump-Sanders, el candidato más piráticamente capitalista y el socialista de nuestra democracia americana. Si eso pasa… Quizás en un futuro no muy lejano algún maestro como Verdi o Wagner componga un concierto del Desconcierto de los Líderes. Debo ser algo perverso porque la idea no deja de provocarme una leve sonrisa.

Los líderes quieren la normalidad de Bush versus la de Hillary pero esto empieza a parecer un sueño. Anticipan la probabilidad de ‘loco versus loco’, Trump v. Sanders. ¿Serán ustedes un poquito perversos también, con una leve sonrisa ante el desconcierto de sus líderes? Hay una voz ‘en mi detrás’ que no deja de decirme ‘se lo merecen’.

Trump tiene 33% de la intención del voto republicano, Cruz 20%, 53% entre ambos, todo el resto, los otros nueve en conjunto, 40%. La cosa parece clara y los capos están aceptando lo aparentemente inevitable y preparándose para una posible convención ‘manejada’.

Los demócratas vislumbran la probable caída de su inevitable, la Hillary. Ella lleva 42% en las encuestas nacionales y está cayendo, Sanders 40% y está subiendo. El otro, O’Malley, no figura, no realmente.

En el cuartel general de Hillary debe haber quienes se pasen la música de ‘Bye bye miss American pie’, en el de Jeb el ‘Sueño imposible’, mientras Trump y Sanders estarán prendiéndole velitas a Santa Doris Day con su ‘Lo que será será’. ¿Y el revolucionario euroamericano? …con el ‘Battle Himn of the Republic’ por si sus ojos ven la llegada de su señor.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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