Guillermo Descalzi

Pan con democracia

El aparentemente manso Obama se está transformando en el cuarto trimestre de su administración y tiene consternados a los republicanos. Están convencidos que si el anterior Obama era malo, el nuevo, una especie de O’Batman, será peor.

Los republicanos tienen mayoría bicameral y tratarán de detener la acción ejecutiva en inmigración. Lo harán rehusándole fondos al Departamento de Seguridad Nacional. El presidente rehusará firmar la ley que implemente su restricción y el homeland se convertirá en campo de batalla. ¿Se atreverán a llegar a eso? ¿Será que los republicanos tienen ahora el mandato nacional? Esta no es un democracia simple. Es un sándwich de pan con democracia.

Los 188 demócratas de la Cámara de Representantes recibieron 1 millón 400 mil votos más que sus 246 republicanos. Los 46 demócratas del Senado recibieron 20 millones de votos más que los 54 republicanos. Es consecuencia de nuestro sistema, una democracia elitista, donde el 3% superior financia y determina los candidatos. Eso explica el mundo de la cámara baja. También somos una democracia federal donde cada estado elige dos senadores sin importar el tamaño de su población. Eso explica la situación en el Senado. El sistema es así, un sándwich de democracia con élites de poder y minorías en control arriba y abajo también.

La realidad se aprecia con los ojos que la ven. La nueva mayoría bicameral asegura que la Casa Blanca está secuestrando la Constitución, violando la ley, empoderando a los pobres y los indocumentados, haciéndolos dependientes del gobierno y socializando al país. Obama está destrozándonos, dicen, pero consideremos que nos hemos vuelto autosuficientes en gas y que pronto lo seremos en petróleo. Dirán que Obama no tiene nada que ver con esto pero la gasolina apuntaba a 4 dólares el galón y ahora apunta a 2. El desempleo está bajo 6% y el crecimiento económico sobre 5%.

¿Rusia? Nuestros conservadores decían que Putin era Tarzán, Vladimir T. Putin. “Tarzán” se iba a engullir la ex-esfera de influencia soviética. Putin se comió Crimea, amenazó al resto de Ucrania, y ahora Rusia está rumbo a una hiperinflación y desabastecimiento que probablemente rivalicen con los de la era soviética. Dirán que Obama no tiene nada que ver con esto, pero él promovió las sanciones a Moscú y manejó el petróleo árabe con tal delicadeza que le cortó el piso a 75% de sus exportaciones.

¿La Eurozona? El euro sigue cayendo. Europa apunta a una deflación, su desempleo está sobre 11% y hay donde se acerca a 25%. Su crecimiento, anémico ya, se debilitó aún más en el último trimestre. Dirán que Obama no tiene nada que ver con esto, y es cierto, pero la estabilidad de Estados Unidos ayuda a Europa. Seguimos siendo su esperanza y, a pesar de la derecha ultranacionalista europea, también su modelo político.

¿China? No saben qué hacer para que sigamos comprándoles porque de otro modo se les caen las fábricas del milagro comu-talista, ese híbrido de su comunismo con nuestro capitalismo. Somos su mercado y eso nos coloca en posición para promover la revalorización del yuan, subvaluado para promover exportaciones de productos artificialmente baratos que limitan el salario de nuestros obreros. Dirán que Obama no tiene nada que ver con esto, pero los chinos siguen prestándonos para financiar nuestro déficit porque nuestra base financiera cimenta la economía mundial. Nos prestamos de ellos y otros a razón de un millón cada 20 segundos. Somos propietarios de una fortuna endeudada. A los chinos les conviene seguir prestándonos porque de lo contrario se hunden. La mayoría bicameral se queja pero aquí el deudor, dado el volumen de la deuda, puede manejar al prestatario. ¿Quiénes, además, le dieron nuestra producción a los chinos? Los mismos que financiaron la elección de nuestras nuevas mayorías.

¿Venezuela? Tiene las reservas de hidrocarburos más ricas de América Latina y está importando algunos tipos y derivados de petróleo mientras le regala crudo a Cuba. La inflación, ya en 70%, está desbocada. Sufre un desabastecimiento que, sin la excusa de un embargo, rivaliza con el cubano. Dirán que Obama no tiene nada que ver con esto pero el no presentarle una oposición abierta permitió que el totalitarismo bolivariano se hunda solo.

¿Cuba? El 2015 es el año de su reviraje. Raúl está acercándose a Estados Unidos en un giro que quiere hacer pasar por realismo comunista. Dirán que Obama no tiene nada que ver con esto pero la afinidad de Obama con el Vaticano siembra dudas sobre la capacidad de Castro para manejar las marionetas en este Back to the U.S. of A.

Los republicanos ven un Obama destapado… y se viene un encuentro de voluntades que nos hará tambalear. ¿Quién tiene la razón? Debiese haber una manera de determinarlo, y la hay: El sándwich de la próxima elección.

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