Guillermo Descalzi

GUILLERMO DESCALZI: Consideraciones electorales

Trump apunta a un cambio fundamental en el Partido Republicano. Fue de élite social, económica, política, cultural y religiosa. Ya no más.

El partido está en lucha consigo mismo, los del viejo partido de las elites con los del nuevo de clase obrera y media trabajadora, pero atención, sigue siendo exclusivo: ahora excluye a quienes no caben en Estados Unidos… de acuerdo al nuevo partido, y no importa de cuanta intelectualidad quieran vestirse, el hecho es que se trata de un cambio por emociones encendidas. Eso es lo que explota y promueve Donald Trump.

El Partido Republicano está en medio de un sacudón, quizás terremoto. Sus actuales líderes buscan uno de los suyos pero hasta los suyos se ven obligados a contemporizar con el exclusionismo del partido nuevo.

A la aristocracia republicana no le queda otra opción que plegarse a Trump o ponerse a maquinar abiertamente para negarle la nominación.

Los demócratas también están en pleno cambio. El Partido Republicano tuvo a Wall Street bajo su protección, con énfasis en tuvo. Su salvador en la crisis del 2008 fue Obama y Hillary es Obamista, contemporizadora con Wall Street versus un Sanders intransigente con el mundo de las ‘altas’ finanzas. La intransigencia se quiebra. ¿Alianza demócrata con Wall Street? Ya está ocurriendo.

El Partido Republicano se está ‘plebellizando’ mientras el demócrata se está ‘elitizando’, los papeles se están revirtiendo. Mi apuesta: La élite, si los nominados son Hillary y Trump, se va por Hillary.

Antonio González, presidente del South West Voter Registration Education Project, le dijo al LA Times: ‘Mi esposa está con Hillary, mis hijas con Sanders’. Así parece ser, los latinos mayores con Hillary, la juventud con el otro. Así fue en Nevada, ¿será así en el resto del país?

Razones de los jóvenes: Sanders habla de universidad gratuita, cuidado médico universal y parece genuino. Razones de los mayores: Hillary es pragmática, contemporiza y puede lograr más.

Los resultados de Carolina del Sur indican la probable muerte del Partido Republicano tradicional, el de las élites, y el nacimiento de un nuevo partido populista de clase media y obrera de europeo-americanos nacionalistas.

Las esperanzas del republicanismo tradicional están con Rubio porque a Cruz tampoco lo pasan. Cruz es purista. Si no fuera medio hispano podría bien ser descendiente directo de los puritanos del Mayflower. Su puritanismo ha enajenado a muchos en el Senado.

Rubio… Trump es populista, Cruz es purista y Rubio es bonitista, bonito. Trata de ser bonito para todos, lo que lo lleva a flip-flopear, darle la vuelta a la tortilla como en inmigración, papa caliente hasta para el Papa.

El Papa dice que es poco cristiano alzar paredes sin tender puentes. ¿Se referiría al Donald? Luego el Vaticano dijo que no, pero mi apuesta es que sí. Ahora, A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Pared o no, eso es de competencia del fuero civil… aunque el espíritu tiene su opinión y este es un Papa de espíritu grande.

La ultraderecha, Rush Limbaugh y compañía, señalan a Francisco como un izquierdista. No es así, es ‘justista’, quiere justicia social. Inmigración en todo caso se ha convertido en la prueba de aceptación del nuevo partido. O rechazan la reforma y cualquier arreglo para los indocumentados… o les pasa lo que a Bush, QEPD.

Por último: Esto se resuelve pronto. El próximo martes, ‘Súper Martes’ es de primarias en 13 estados y territorios. Este mes se resuelven un total de 27 estados. Es probable que después queden Trump y Clinton, con Rubio como alternativa tradicional republicana y Sanders que mantiene a Hillary enfocada en la izquierda demócrata. Uno se pregunta si el Partido Republicano necesitará salvación.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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