Guillermo Descalzi

Donald Trump y la democracia en crisis

Pocos se dan cuenta que nuestra democracia está en crisis. El sector Anti-Trump del Partido Republicano, su liderazgo, actúa como guerrilla y conspira al punto de cualquier extremo con tal de eliminarlo. Mitch McConnell, jefe del Senado, sugiere separarse del nominado si acaba siendo él y no le importa que sea suicidio político. Quiere ganar pero prefiere el fracaso al éxito de Trump.

¿Quiénes escogen al nominado? Hay dos crasos, poderes en griego clásico, el pluto-craso, de ploutos, riqueza, poder de los ricos, plutocracia, y el demo-craso, de deimos, pueblo, poder del pueblo. El secreto en nuestro sistema es que somos una plutocracia con democracia, donde el pueblo decide entre aquellos que la élite pre-elige con el respaldo de su riqueza.

Trump expone la necesidad del servicio que los elegidos le deben a ‘sus’ patrocinadores, responden al poder que los respalda. Él no responde al pluto-craso porque él mismo es un plutócrata y pone a chillar a los que deja sin el poder de su patrocinio. También chillan por su comportamiento, lenguaje, falta de experiencia en el gobierno y relaciones exteriores, todo lo cual es cierto pero más cierto es lo primero.

Algo por el estilo ocurre con los demócratas. Sanders ha expuesto a la candidata de los patrocinadores, Hillary. Él, con más de 20 millones de personas financiándolo, tampoco necesita al gran dinero.

Trump pone las tribunas a saltar de delirio o espanto y Hillary no pone a saltar a nadie. Esa parece la alternativa ante el pueblo en noviembre: la manía o el aburrimiento.

Hay una doble rebelión en el Partido Republicano. Se rebelan los líderes que no van a ningún lado y quieren seguir yendo a donde no van, y se rebelan los elefantes de a pie porque sus líderes insisten en llevarlos al ningún lado al que van por su empeño en obstruir a Obama a costa de todo lo demás. Están matando al partido. El fenómeno Trump es un mero resultado de su actitud.

También está muriendo el Partido Demócrata que fue. La candidata no calienta pero avanza porque es la candidata de los líderes, y hasta los jefes republicanos (por más que lo nieguen) la prefieren sobre Trump.

Esta se presenta como una elección de errores en una guerra electoral sin líneas definidas, con republicanos fraccionados en su guerrilla y Hillary sin movilizar a los suyos porque no es capaz de hacerlo.

El Partido Republicano está entre ‘trampearse’, ‘crucificarse’ o suicidarse’, Trump, Cruz y el suicidio en su convención. Sus jefes ya se ven muertos y se inclinan por la opción Jim Jones, Kool Aide para todos.

Hay más: El liderazgo conservador está reflotando la idea de un tercer partido para los buenos republicanos tras su suicidio-asesinato, y son capaces de hacerlo.

Estuve en Nueva Orleans en su convención de 1988 cuando Bush padre prometió no elevar los impuestos… y los alzó. Por eso los conservadores prefirieron perder a premiar su ‘traición’ en 1992, y Bill Clinton ganó por suicidio conservador. Un cuarto de siglo después se aprestan a repetir el plato.

Hillary mientras tanto se alista para lo que los líderes republicanos no han podido hacer, derrotar a Trump mostrando su carácter y personalidad como incompatibles con la presidencia, revelando la ‘verdad’ tras sus negocios y ‘éxito’ financiero.

Los jefes republicanos preparan un suicidio ‘arreglado’ y los demócratas promueven una nominación ‘arreglada’. ¿Qué le queda al país? Escoger entre arreglos, es lo más probable, con la manía desbocada, el aburrimiento amarrado y el suicidio de un partido como principales opciones.

Así está nuestra democracia el día de hoy.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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