Guillermo Descalzi

De juntas, guerras y caballos grises

El senador y candidato republicano Ted Cruz saluda a sus partidarios después de pronunciar un discurso en la Asamblea Republicana del Estado de Colorado, realizada en Colorado Springs el sábado pasado.
El senador y candidato republicano Ted Cruz saluda a sus partidarios después de pronunciar un discurso en la Asamblea Republicana del Estado de Colorado, realizada en Colorado Springs el sábado pasado. TNS

Lo que hay en el lado republicano es una guerra entre sus estructuras y Trump, no una contienda entre Cruz y el Donald. El senador no estaría donde está si no se hubiese formado el frente amplio de anybody but Trump.

Hay cosas increíbles. La dirigencia demócrata, su ‘máquina’, está contra el más popular en su lado, Sanders, como lo atestiguan las muchedumbres que van a oírlo. Lo mismo pasa con la dirigencia republicana, pero donde la maquinaria demócrata es clintoniana la otra, la republicana, no es crucista. Sus jefes apoyan a Cruz como caballito de batalla pero no se engañen, es su caballito temporal, nada más. Por allí espera un caballo gris, quizás Ryan, quizás Kasich.

Los demócratas ya tienen su caballo gris. Es Sanders, de quien nunca pensaron que fuese a ‘correr’ tan bien… pero no lo van a dejar pasar a la delantera.

Estamos en una guerra entre oficialismos y ‘preferidos’. Nunca antes habían estado las maquinarias partidarias contra su presunto ganador republicano y demócrata más popular.

Los demócratas a favor de Hillary son efectivos por la maquinaria Clinton. Ellos, se puede decir, ya ganaron la Casa Blanca por la oposición de los jefes republicanos a su propia base ‘descastada’ en la subcultura red-neck de los Estados Unidos, ‘traicionada’ por ellos.

Las dirigencias están actuando como juntas contra la voluntad popular. ¿Dónde está la democracia en eso? La ‘junta’ republicana es bastante obvia, con ataques frontales. La demócrata es un ‘poquito’ más sutil, falseando el record de la administración de Bill Clinton e insistiendo en la quimera de que produjo la economía más prospera de la historia reciente. Sí, fue así porque la infló tanto que reventó con su sucesor. También falsea su record pro gay, su ‘ajuste’ que llevó al encarcelamiento de más afroamericanos que nunca, y algunas ‘cositicas’ más.

Clinton derogó el acta Glass-Steagall permitiendo el crecimiento de monstruos financieros con instrumentos exóticos que falsearon la realidad económica del país. ‘Bill’ fue tan buen presidente como Calvin Coolidge, cuyo espectacular boom dejó la gran depresión del 29.

¿Clinton o Trump? Más peligroso es Trump. Quiere que los reinos árabes paguen nuestra intervención en el Medio Oriente, terminar nuestra custodia del Japón, Taiwán y Corea del Sur y que hagan sus propias bombas nucleares para defenderse en lo que sería el fin en nuestra política de no-proliferación, y que lo hagan también los Emiratos y Arabia Saudí, etc.

Trump quiere acabar con las alianzas comerciales construidas desde la época de Franklin Roosevelt, cuando Cordell Hull, su secretario de Estado, inventó el término de most favored nation, nación más favorecida para aquellas a las que exportábamos y de las cuales importábamos, de donde nace el ex-im-bank, el Eximbank por orden ejecutiva de FDR.

Trump propone algo que acabaría de inmediato con nuestra cordialidad con México: impedir las remesas del dinero de los indocumentados a sus familias para con el producto de ese dinero financiar su pared.

La conspiración demócrata a favor de Hillary es discreta. La conspiración republicana no, y se ha vuelto guerra abierta, una en la que los defensores de su decencia preparan una convención tan catastrófica como la demócrata de 1968, el año en que mataron a Martin Luther King, a Bobby Kennedy, cuando la Guardia Nacional disparó y mató a varios manifestantes en Kent State, etc. El desastre demócrata del 68 nos dio a Nixon y si las cosas siguen el patrón previsto esta convención republicana nos dará a Hillary…

El 19 de este mes pasamos a Nueva York, la de Frank Sinatra, esa de… If I can make it there / I'll make it anywhere / It's up to you, New York, New York.

Los candidatos que ‘lo hagan’ en Nueva York pueden llevarse los 295 delegados demócratas y 95 republicanos.

‘Bernie’ puede ganar N.Y., algo impensable hasta tan solo ayer. En el lado republicano no se trata de quién gane, se trata de quién llegue segundo, Kasich o Cruz.

¿Democracia? A medias nada más, con las dirigencias manipulando y sus membresías marchando. No hay democracia perfecta pero esta, la que tenemos ahora… ¿será tan perfecta como la de ayer?

Periodista, escritor y filósofo peruano.

  Comentarios