Guillermo Descalzi

El neoaislacionismo

Un grupo de personas protesta en Londres, el sábado pasado, contra la salida de la Unión Europea (UE). El viernes, la mayoría de los votantes británicos se pronunció a favor de separarse de la UE.
Un grupo de personas protesta en Londres, el sábado pasado, contra la salida de la Unión Europea (UE). El viernes, la mayoría de los votantes británicos se pronunció a favor de separarse de la UE. Getty Images

La división del mañana no será más de capitalismo versus comunismo, el Islam y el Occidente, izquierda y derecha o conservadores y liberales. La división de este mañana que ya empezó será entre globalización y aislacionismo, globalistas versus aislacionistas.

Tres temas y cuatro olas dominan el panorama político de la semana y todo tiene que ver con la nueva línea divisoria. Temas: Brexit, inmigración y Corte Suprema y, cuarto, el control de armas. Todos favorecen a Trump.

Brexit: Una decisión de la derecha étnica anglosajona en la Gran Bretaña, anti-inmigrante y decidida a poner Britain First, Bretaña primero. Trump: “Esto es un poco de lo que haremos en Estados Unidos”. Repercute, refuerza, le da asiento extranjero, europeo y prestigioso a su America First, el neoaislacionismo americano del que se vale.

Es una victoria de la derecha británica obrera y de clase media anglosajona contra los efectos del globalismo que también empoderan a Trump y explican mucho de su éxito. Su impacto será enorme.

La población inmigrante del Reino Unido subió de 8 a 13% en lo que va del siglo, la de Estados Unidos de 9 a 14%. El nacionalismo blanco reacciona a esto y el extremismo islámico aviva sus llamas.

Si quieren saber por qué Trump, es porque surfea a la cabeza de cuatro olas: Nacionalismo, anti-inmigracionismo, control de armas y terrorismo. Las cuatro han confluido en una sola y enorme ola que le quita el balance a la derecha tradicional.

Trump en Escocia estuvo en el lugar adecuado en el momento correcto para su mensaje. Dijo: “they took back their country… angry over borders… over people coming and taking over”, que reclamaron su país con molestia por sus fronteras, cansados de que llegue gente a posesionarse de lo suyo.

Luego: la Corte Suprema anunció el jueves que no puede dictaminar sobre la decisión de una corte distrital suspendiendo las medidas de Obama en inmigración.

La corte está en empate y ahogada por un bloqueo de republicanos que todavía piensan en términos de derecha e izquierda y conservadores versus liberales, sin darse cuenta que ahora es aislacionismo versus globalización. Eso es lo que hace posible que dos aislacionistas, uno de derecha, Trump, y uno de izquierda, Sanders, sean cuasi correligionarios. Por eso Trump puede apelar a los seguidores de Sanders. No es descabellado, es lógico.

El fallo significa que los programas DACA y DAPA no entrarán en vigor y que volverá a revisarse cuando se complete la corte con el noveno juez que los republicanos rehúsan considerar.

Es poco probable que DACA y DAPA se hagan realidad en lo que queda de esta presidencia. Hubiesen dado permiso temporal de trabajo y beneficios a aproximadamente 5 millones de padres de unos 6 millones de niños nacidos aquí. Veintiséis estados se opusieron a estos dos programas que luego fueron bloqueados por la corte federal del sur del distrito de Texas.

DAPA protege de la deportación a los padres indocumentados de ciudadanos y residentes legales permanentes. DACA extiende los beneficios para los indocumentados que entraron de niños a Estados Unidos, los dreamers.

El fallo o falta de él refuerza el mensaje de Trump. Hillary Clinton dijo que “romperá 5 millones de familias que enfrentan la deportación”. Son 5 millones de personas, no familias, y el gobierno “no priorizará” sus deportaciones, pero su comentario vale.

Por último en nuestra lista de temas están los congresistas demócratas que, en una acción sin precedentes, tomaron el recinto de la cámara por un día exigiendo un voto sobre el control de armas. Fue una revuelta liderada por el representante John Lewis, el último de los líderes históricos de los derechos civiles, con el respaldo de 170 demócratas. Esto también juega a las manos de Trump, que acusa a Hillary de querer revocar la segunda enmienda, la del derecho a las armas.

De las olas, aquella del terror extremista islámico ha sido inflada a un volumen muy por encima de su realidad por el gobierno, los políticos y la prensa. Confluye con el nacionalismo blanco, el anti-inmigracionismo y el miedo a quedarse sin rifles y pistolas para defenderse.

El neoaislacionismo ha llegado, está acá, adentro nuestro. Lo ocurrido este fin de semana en Sacramento, California, es un ejemplo de los ánimos en la nueva división: un grupo de supremacía blanca marchó contra la globalización. Otro grupo, antifascista y antiaislacionista, realizó una contramanifestación. Siete personas acabaron acuchilladas en su enfrentamiento. A la gente no le gustará, a las élites les asqueará, a los intelectuales los escandalizará, pero la realidad hoy juega a favor de Trump.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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