Guillermo Descalzi

Transformismo con disfraz electoral

Estamos ante la metamorfosis del conservadorismo y liberalismo americano con gran desconcierto por la democratización del partido republicano y la republicanización del demócrata, transformistas en acción. La pregunta es qué tan real y permanente será esa transformación.

Trump y Clinton necesitan dar entender lo que sus partidos son hoy, esa es su tarea en las convenciones, y que sus miembros acepten y abracen lo que son. No será fácil porque el cambio es mayúsculo.

Los papeles se han trastocado. El globalismo conservador de ayer está en el liberalismo de hoy, el de Hillary, y el liberalismo que fue nacionalista está en el conservadorismo actual, el de Trump, algo que sus partidos ven con aprensión. El conservadorismo tradicional teme la institucionalización del Trumpismo y el progresismo anda temeroso con Hillary.

El desconcierto es lógico. El conservadorismo fue globalista y Hillary, diga lo que diga, es la globalista de hoy. El liberalismo fue de proteccionismo social y Trump es el nuevo proteccionista… nacional, nacionalista. Si esto desconcierta, más desconcierta la contradicción entre lo que dicen y hacen.

Hillary dirá que se opone a los tratados de libre comercio tal como son hoy pero los ha apoyado tal como los son a lo largo de su carrera. Trump dice que es America First pero invierte su capital alrededor del mundo, las camisas de su marca están hechas en México y sus corbatas en China.

La realidad es que juegan con la realidad, valga la redundancia. Ofrecen manejarla pero es inmanejable. Dicen que harán esto o aquello pero es como decir lo que harán en una guerra donde todos los planes cambian tras el primer disparo.

¿Creerán lo que dicen? Quizás ellos mismos quieran creerlo, y viene otra pregunta: ¿Cuán verdadera es su realidad?

La medición más reciente de su honestidad dice que 46% ve a Clinton como deshonesta versus 45 % que tiene a Trump como tal.

Esta es una elección psiquiátrica. En otros términos: ¿Qué deshonestidad es más confiable, la de Clinton o la de Trump? La respuesta está en intangibles, en sus personalidades y estabilidad emocional. Eso, más que nada, hace de esta una elección en la cual su sanidad importa más que sus posiciones.

¿Quién muestra más estabilidad emocional? Quizás Hillary pero… ¿será eso bueno o malo porque facilita el engaño? ¿Será malo el descontrol de Trump o bueno porque podemos confiar en la realidad de lo que vemos?

Los votantes escogeremos la volatilidad real de Trump o la estabilidad irreal de Clinton. ¿Cuál? That, como dijo Hamlet, is the question, esa es la pregunta.

¿Volverán las oscuras golondrinas sus nidos a colgar, los partidos su ropa a cambiar?

Es inevitable que los trajes de la elección regresen a sus closets pero algo va a quedar y es la nueva categorización política. El espectro ahora se divide entre globalistas y nacionalistas. La categorización antigua de conservadores y liberales, comunistas y capitalistas, está quedando atrás. La nueva derecha mundial es nacionalista, el nuevo liberalismo –digan lo que digan– es globalista.

Ahora, lo que digan los candidatos no importa tanto como las emociones que despiertan. La realidad absorberá lo que digan pero su emoción o falta de ella, eso es lo que –por más o menos tiempo– quedará. Para ejemplo está Kennedy. La emoción que despertó su Camelot, esa todavía se siente.

La ilusión de control que ofrecen Hillary y Trump es solo eso, ilusión… con amarre global y reacción nacional. Esas son las aguas que nos toca navegar.

¿Será Trump un reaccionario? El neo nacionalismo es reacción. Será difícil de entender pero sí, Trump es un nacionalista reaccionario a su contraparte, el neoliberalismo globalista.

Ahora, el transformismo de afuera, el ropaje de palabras posturas y ofrecimientos de los candidatos, eso es disfraz. ¿O creen que Hillary pondrá riendas a Wall Street, que habrá reforma real en inmigración, impuestos y defensa, que habrá universidad gratuita, que Trump deportará a 11 millones, que construirá su muro y que México lo pagará? Transformismo con disfraz, eso es lo que tenemos.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

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