Helen Aguirre Ferré

Obama, ISIS y las Cruzadas

Hubo un tiempo en que nadie le prestaba atención al Desayuno de Oración Nacional, un evento que lleva más de 60 años celebrándose. Se trata de un foro para que grupos políticos, sociales y empresariales establezcan y fomenten sus relaciones. Últimamente, estas actividades se han convertido en sitios de controversia. Hace algunos años, el Dr. Ben Carson utilizó el foro para señalarle al presidente Barack Obama los puntos débiles que tenía la Ley de Cuidado de Salud A Bajo Precio, que más tarde se conocería como Obamacare. Este año, fue el presidente Obama quien sorprendió a los asistentes cuando habló de la necesidad de tener tolerancia religiosa y estableció un torpe e inadecuado paralelo entre el grupo terrorista islámico ISIS y las Cruzadas cristianas. En lugar de escoger una oración de unidad, el Presidente escogió una oración de provocación. Al asociar a ISIS con las Cruzadas de la época medieval, el Presidente sin proponérselo convirtió a ISIS en un movimiento religioso.

“ISIS es un culto brutal y despiadado que, en nombre de la religión, lleva a cabo atroces actos de barbarismo, aterroriza a minorías religiosas como los yazidis, viola a las mujeres como arma de guerra, y reclama una autoridad religiosa por sus acciones”.

“Si pensamos con arrogancia que estas salvajadas son exclusivas de otros lugares, recordemos que durante las Cruzadas y la Inquisición se cometieron también acciones terribles en el nombre de Cristo. En nuestro propio país, tanto la esclavitud como las leyes de segregación racial fueron con demasiada frecuencia justificados en el nombre de Cristo”, dijo Obama.

¿Acaso denunciar el terrorismo, sea o no islámico, es ser arrogante?

Varios asesores de la Casa Blanca dijeron a los reporteros que los comentarios fueron deliberadamente provocadores con la intención de situar la actual amenaza terrorista en un marco histórico. Así que echemos un vistazo a la historia.

Abundan las ideas equivocadas sobre las Cruzadas cristianas. Algunos piensan que las Cruzadas, una serie de guerras religiosas, fueron dirigidas por papas guerreristas y fanáticos religiosos para atacar a musulmanes pacíficos. La realidad es que las Cruzadas surgieron debido a la agresión musulmana contra comunidades cristianas. Esta es una versión simplificada de los sucesos.

El cristianismo nació en el Medio Oriente y se convirtió en la fe del Imperio Romano. Es fascinante pensar que en cierta época Palestina, Siria y Egipto eran predominantemente cristianas. Poco después de la muerte de Mahoma, los combatientes islámicos se apoderaron de muchas regiones cristianas durante cuatro siglos. Dos terceras partes del antiguo mundo cristiano fue conquistado por los musulmanes. Temiendo desaparecer por completo, el emperador de Constantinopla pidió a los líderes cristianos de Europa Occidental que lo ayudaran a enfrentar a los musulmanes, ya que pensaban que si no hacían serían los próximos. Decidieron luchar en el extranjero en vez de hacerlo en casa, y así nacieron las Cruzadas.

Las guerras son brutales y violentas; los cruzados cometieron crímenes como en cualquier otra guerra, entre ellos contra los judíos, lecciones que siempre se cuentan aunque la verdadera causa de las Cruzadas está casi olvidada.

¿Qué tiene esto que ver con el terrorismo musulmán del siglo XXI? Nada, a menos que se crea que la civilización occidental es responsable del terrorismo islámico. Es aquí donde está la oportunidad perdida. El Presidente desperdició una formidable oportunidad cuando dijo que los musulmanes no deben ser juzgados por las acciones de los islámicos radicales, algo que es cierto, salvo que no concluyó allí. Tal parece que le preocupa ofender a los musulmanes, pero le importa poco ofender a los cristianos. De este modo es cómo muchos juzgan su presidencia. Sin embargo, otras perturbadoras noticias se conocieron después.

Sólo días después de este discurso, la Casa Blanca confirmó el asesinato de la trabajadora humanitaria Kayla Jean Mueller, de 26 años, secuestrada por ISIS desde el 2013. El presidente Obama desperdició una buena oportunidad de concentrarse en los terroristas musulmanes que cometen crímenes terribles en nombre de Mahoma; simplemente son terroristas, no cruzados religiosos. Es importante establecer este punto para continuar adelante, de lo contrario, sería imposible seguir al Presidente en este problema. El público norteamericano ansía escuchar un mensaje que abarque paz, respeto, oportunidad y redención: palabras de aliento y optimismo. Esto es lo que realmente debe ser el Desayuno de Oración Nacional.

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