Helen Aguirre Ferré

La expansión del Medicaid en la Florida

No hay nada como una crisis presupuestaria para que algunos miembros de la Legislatura de la Florida recuerden que, a diferencia del vino, los problemas no mejoran con el tiempo. Tallahassee puede perder entre uno y $2,000 millones en fondos federales por no ampliar el Medicaid, lo que quizás afecte mucho a los hospitales públicos de todo el estado.

Específicamente, los hospitales perderían los fondos federales de los que dependen en parte para atender a las personas sin seguro o incapacitadas. Los fondos federales de “Low Income Pool” (LIP) procesados a través del Medicaid no se renovarán hasta después del 30 de junio como castigo a la Florida por no aceptar la Ley de Cuidado Asequible de la Salud (ACA) ni la expansión del Medicaid.

La ACA ordena que a los estados se les debería exigir ampliar sus programas del Medicaid con fondos federales y estatales para dar seguro médico a adultos que ganan menos del 138% del nivel federal de pobreza o $16,000 anuales. A cambio, al ampliar el Medicaid, el gobierno federal se comprometió a sufragar la expansión hasta el 2016 y el 90% de los costos a partir de ese momento. La Corte Suprema de EEUU aclara que no se puede obligar a los estados a ampliar el Medicaid, pero la eliminación de los fondos del LIP enérgicamente “alienta” a los estados, por no decir que los obliga, a reconsiderar la decisión.

Se trata de una forma efectiva de coerción pero también hay una necesidad real de reformar el programa del Medicaid. Entre 800,000 y un millón de floridanos no tienen seguro de salud. Aunque muchos están empleados, ganan demasiado para recibir el Medicaid tradicional y a la vez demasiado poco para pagar las primas del ACA. El Medicaid ha sido durante mucho tiempo el gigante dormido de Tallahassee con un apetito voraz: representa el 30% del presupuesto estatal. Adoptar el modelo de ACA para ampliar el Medicaid se ha evitado correctamente ya que el modelo es insostenible. Perder los fondos del LIP, sin embargo, podría convertir el superávit de $1,000 millones en un déficit de $2,000 millones.

Gústenos o no, la expansión del Medicaid se ha convertido en un importante tema político en esta sesión legislativa.

Hay buenas noticias. El martes pasado, el Comité de Política de Salud del Senado dio un paso adelante con un nuevo programa de expansión del Medicaid que da vales a los consumidores para comprar seguro de salud. El plan es similar a uno que recientemente se aprobó en Indiana bajo el liderazgo del gobernador Mike Pence, quien también se opone al ACA. Bajo el plan del Senado de la Florida, el Medicaid se amplía y los beneficiarios pagarían entre $3 y $25 al mes, en función de sus ingresos. No es una limosna. Habría algunas tarifas, como recibir atención en una sala de emergencia. Para cumplir con los requisitos, los beneficiarios deben estar empleados, demostrar que buscan trabajo o estar estudiando. Se crean cuentas personales de seguro de salud para que los interesados puedan comprar el seguro a la compañía privada que más les convenga. En esencia, la Florida crea su propio mercado de atención médica.

Con esto se logran dos cosas: asegurar a más residentes y calificar para recibir fondos federales. Es una gran cantidad de dinero: $50,000 millones en fondos federales en la próxima década mientras la Florida crea su propio mercado de cuidado de salud. Andy Gardiner, presidente del Senado estatal, se ha opuesto a la expansión del Medicaid pero reconoce que los hospitales públicos de la Florida quedarían paralizados sin fondos federales.

En una declaración escrita, Gardiner dijo: “Tenemos la obligación de hacer la cobertura de atención médica de alta calidad asequible, al tiempo que promovemos la responsabilidad”. Su declaración es apoyada por “A Healthy Florida Works”, una organización bipartidista de 700 organizaciones, entre ellas cámaras de comercio, empresarios y líderes comunitarios que entienden que una fuerza laboral saludable es una fuerza laboral productiva.

Aunque esto podría aprobarse en el Senado, no ocurre lo mismo en la Cámara estatal. Algunos se oponen vehementemente a nada que se asocie remotamente con el gobierno de Obama y no les gusta ser presionados por la administración. Lo que pierden es la oportunidad de crear una nueva política, como hizo Indiana, que sea única para la Florida y que mantenga unidas a las familias. Además, aceptar dinero adicional para la expansión del Medicaid no es diferente que aceptar fondos LIP. Los floridanos también pagan impuestos federales; tienen derecho a los beneficios cuando los necesitan.

Otros estados avanzan con renuencia hacia la expansión del Medicaid para solucionar un problema que aún persiste. Ayudar a las familias trabajadoras de bajos ingresos a tener un seguro de salud no es difícil. Si la Cámara tiene una mejor solución, todos están ansiosos por conocerla.

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