Helen Aguirre Ferré

Un giro en el mercado del transporte

A los nacidos en el milenio (también conocidos cono Generación Y) les gustan los automóviles? Bill Gurley, de la firma Benchmark Capital, inversionista en la compañía Uber, afirma enfáticamente que no. En una entrevista con el escritor Malcolm Gladwell, que salió publicada en CNN Money, Gurley dijo que la generación del milenio detesta los autos y le encanta la conveniencia. Bloomberg reporta que los fabricantes automotrices dicen que el 27% de las ventas de automóviles nuevos son de los nacidos en el milenio. Entonces, ¿quién tiene la razón? Ambos la tienen. Si usted tiene que comprar un auto, lo hace, pero si puede contratar a un conductor, los nacidos en el milenio acuden a Uber o a Lyft.

Estos servicios han crecido y los nacidos en el milenio están impulsando ese crecimiento. Dicen que el servicio es excelente, los autos son nuevos y los conductores son puntuales y educados. Los choferes saben adónde van y también los nacidos en el milenio. Desafortunadamente, no se puede decir lo mismo de algunos funcionarios del condado Miami Dade.

Esta semana el Condado rechazó una aprobación preliminar para cambiar las anticuadas leyes sobre taxis y limosinas que impiden la innovación de transporte por compañías como Uber y Lyft. A la comisión le gustan los monopolios de transporte, pero a los residentes no; hay anarquía en las calles.

La realidad es que los nacidos en el milenio y muchos turistas están desafiando las reglas del condado que niegan la posibilidad de elegir el medio de transporte. Los nacidos en el milenio contratan a los choferes de Uber o Lyft porque el servicio funciona muy bien y es más barato que los taxis. Ciertamente no se sienten atraídos por los monopolios de taxis y limosinas, que son más generosos en las contribuciones para las campañas de los funcionarios electos que con sus propios choferes. Uber y Lyft están transformando el mercado del transporte. Se trata un mecanismo de oferta y demanda en el que las personas pueden escoger al conductor.

Estas compañías contratan a conductores para que se unan a la red, más o menos como una franquicia. Aunque contratados por estas compañías, los choferes son empresarios que esencialmente trabajan para sí mismos. La buena actuación se premia a través de un sistema en el cual los clientes califican cada experiencia. Los choferes con mejores calificaciones reciben más solicitudes de servicio. Con un taxi, uno no tiene elección: lo que se aparece en la puerta es lo que uno consigue; tanto el servicio bueno como el malo obtienen los mismos resultados. No hay incentivos para mejorar. Pero Uber y Lyft son empresas que transforman.

A su vez, los conductores también califican a los usuarios; un pasajero rudo o buscapleitos recibirá una calificación baja y los choferes no están obligados a recogerlos. El sistema ofrece incentivos por buena conducta para las dos partes. Es así de sencillo. La competencia es fundamental. Estas compañías basadas en aplicaciones telefónicas generalmente ofrecen tarifas más bajas que los taxis, lo que crea un mercado eficiente. Sin embargo, la industria de los taxis se basa en un monopolio y la mayor parte del pasaje, que es más alto, va al monopolio, no a los taxistas. ¿Por qué no tener opciones?

Los pasajeros frecuentes de Uber y Lyft dicen que el servicio les ofrece una mejor experiencia ya que los que conducen son empresarios y se sienten orgullosos de formar parte de la red. Hay casi un sentimiento de comunidad entre los choferes y los clientes. Estas compañías están echando abajo viejos sistemas que no han mejorado. El hecho de que las personas usen Uber o Lyft es revelador.

Manejar en Miami-Dade no es divertido ni barato. El costo mensual de un vehículo, la gasolina, el seguro y el estacionamiento alteran a cualquiera. Para algunos, Uber o Lyft es menos caro, pero para la mayoría es sencillamente conveniente. Los fiesteros utilizan estos servicios para no manejar bebidos. Los padres aconsejan a sus hijos que hagan lo mismo.

¿Por qué entonces el condado se opone a un mejor servicio, innovación y espíritu emprendedor? Dirá que las reglas se hicieron para proteger a los usuarios pero eso no es verdad: estas reglas protegen a monopolios que actúan como todos los monopolios: mal. Costos más bajos, mejor servicio y eficiencia debe parecer un anatema para la mayoría de la comisión. Esto dice mucho también.

Afortunadamente, hay una voz razonable en la comisión, la del comisionado Esteban (Steve) Bovo, presidente del comité de transporte, quien respalda la competencia, al igual que el alcalde del condado, Carlos Giménez que tiene una de estas aplicaciones en el teléfono para cuando viaja fuera de Miami-Dade. Es algo inteligente.

Tenemos que aceptar que Miami-Dade nunca tendrá un transporte público aceptable. Se decidió que este iba a ser un condado lleno de autos; así que dejen que la gente se siente en el carro que quiera. De todos modos lo están haciendo.

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